Lo que nos faltaba…
Narcos se van como candidatos
a puestos de elección popular.
Walter Ramírez Aguilar
*Inevitable que miembros del crimen organizado participen en el próximo proceso electoral.
*Muchos de estos personajes gozan del apoyo y del abrigo del gobierno estatal.
La presencia del crimen organizado en Veracruz es algo ya innegable. Las autoridades civiles y militares tienen ante sí un gran desafío. El narco, la cara más visible de estos grupos criminales, significa un peligro de muchas aristas para el gobierno y la sociedad.
Pero también representa un riesgo para las actividades políticas. De acuerdo con un grupo de militantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD), la posibilidad de que integrantes de estos clanes ingresen a las campañas electorales no es un riesgo sino una realidad.
De acuerdo con integrantes de ese organismo partidista, la presencia de integrantes del crimen organizado en las campañas proselitistas ha comenzado y refieren que la inscripción de Antonio Aguilar Posadas como precandidato del PRD a la alcaldía de Alto Lucero es tan sólo una muestra de esta situación.
Otro caso es el del empresario Juan Colorado de Tuxpan. Este personaje de dudosa reputación ha presionado al Partido revolucionario Institucional (PRI), para imponer a su hermano como precandidato de ese partido a la alcaldía de Poza Rica.
Según versiones de personas no identificadas por seguridad, Juan Colorado goza del aprecio de varios funcionarios del primer círculo del gobernador Fidel Herrera Beltrán y su solicitud ha sido escuchada y aceptada y todo parece indicar que su hermano será el abanderado del partido tricolor en aquella ciudad del norte del estado.
De acuerdo con estas mismas voces, el precandidato al gobierno municipal de Alto Lucero, Antonio Aguilar Posadas, procede del altiplano y aunque nació en la congregación de Santa Ana, de ese mismo municipio, carece de arraigo y conocimiento de la actual problemática.
Su perfil siempre ha estado ligado a las actividades relacionadas con los cuerpos de seguridad. No tiene una formación académica profesional y se sabe que su carrera policíaca comenzó siendo “madrina” de un grupo de policías judiciales.
Su trabajo profesional más notorio fue cuando fungió como director de la Policía Municipal de Cuautitlán Izcalli, en el Estado de México, pero su desempeño dejó mucho que desear ya que durante ese trienio la delincuencia en ese municipio se disparó como nunca antes.
Además, estas mismas personas dijeron que Aguilar Posadas dirigió a una banda de asaltantes de casas y bancos y sostienen que el ex jefe policíaco exigía 50 mil pesos diarios de cuotas a sus subalternos, mismos que él a su vez, repartía con otras autoridades de mayor nivel.
Por otra parte, se tiene la sospecha de que Antonio Aguilar Posadas está ligado con personas relacionadas con los cárteles de las drogas y se afirma que su presencia en el estado y en las campañas electorales locales no es una casualidad, sino que es parte de una estrategia para que el crimen organizado acceda al poder político.
El caso del empresario tuxpeño Juan Colorado no es muy distinto. Este personaje está ligado a personas relacionadas con actividades poco claras y su emporio empresarial está ligado a los servicios y productos.
Su éxito empresarial no convence a muchos y hay voces que sostienen que su vertiginoso crecimiento se debe fundamentalmente a que lava dinero y a que ha hecho muchos favores económicos y personales a prominentes políticos del estado.
De hecho, se afirma que la solicitud que le planteó al Partido Revolucionario Institucional (PRI) para que su hermano sea el candidato al gobierno municipal de Poza Rica, es una factura que el empresario le está cobrando al gobierno de Veracruz y a ese organismo partidista. Y al parecer el pacto ya está hecho. Y si no, al tiempo.