lunes, 26 de octubre de 2009

REFERENDUM

*Priista, tu justificación da risa
* Manlio Fabio y Héctor Yunes, los ganones
Por José Ortega Miranda

Cada que leemos las explicaciones de los diputados federales priistas para justificar su voto a favor o en abstención (aunque no estuviesen presentes en el momento de la votación) cuando se aprobó la nueva miscelánea fiscal, deberíamos encaboronarnos.

Estos sinvergüenzas se la pasaron toda su campaña y después de ser electos recorriendo el estado anunciando su repudio a cualquier alza tributaria, pero a la hora de los chinadazos, nada más dijeron que pensaron “en el bien de la Nación , por encima del interés de grupo (partidista)”.

Únicamente les faltaba enrollarse en la bandera nacional y aventarse desde lo alto del mirador del Cerro de Macuiltépetl al sonoro grito: “abajo los impuestos… y yo tambor reboto pa´rriba”.

Porque, bien se cuidaron de preservar los recursos para las 14 campañas estatales que se realizarán en el 2010. Bien se cuidaron de dejar resquicios para que si no el gobierno federal, los estatales partan y repartan el dinero que se destina a las familias menesterosas.

Con la propuesta presidencial para gravar con 2 por ciento de impuesto general para la pobreza, dijeron los opositores: ¡Ah, cómo se atreve Felipillo a repartirles dinero a los pobres de mi estado, si yo y sólo yo puedo ser en bienhechor!

¡Yo soy el repartidor del billuyo oficial para los pobres en mi estado; faltaba más, sobraba menos!

Y en lugar de eso, que se les ocurre subir el IVA en uno por ciento (del 15 al 16 por ciento), porque desde este esquema sus patrones (los gobernadores de los estados) pueden recibir directamente la recaudación sin que el gobierno federal les escatime un peso de la recaudación anual neta, que bien se darían a la tarea negociar las bancadas priistas de cada estado para el presupuesto de egresos 2010.

El “Golden Boy” salió mal y cuando se esperaba que saliera menos raspado, se encaboronó con los reporteros del puerto de Veracruz, a los que él mismo había convocado a conferencia de prensa, cuando le cuestionaron la incongruencia entre el decir y el hacer en su actividad proselitista y legislativa.

Esto es: durante su campaña para diputado y como legislador en funciones recorrió el estado pregonando su repudio al alza de las tasas impositivas y al final, como bien lo escribió un colega del puerto de Veracruz, prefirió “salir a comprar los tamales o las garnachas” para excusarse del voto a favor que daría su bancada. Ni siquiera votó en abstención, pues. O como lo hicieron en contra, con mucha honra, otros diputados de su bancada y de su estado.

En este contexto salieron, como mandados a llamar por el altísimo, los senadores encabezados por Manlio Fabio Beltrones Rivera. Los priistas se dieron cuenta que tendrían que echar mano del sonorense para sacudirse la paternidad (que suya es) del enclenque paquete fiscal para el año venidero.

Dice un conocido, no muy versado en letras: “Qué madres le van a arreglar si como sea nos la van a dejar caer”. No tuve más que asentirle a buen señor, porque los diputados que juraron guardar nuestros intereses “una vez más” nos la dejaron ir... o caer, según sea el gusto.

Y sigo con el conocido: “¿Y si esos güeyes también se mochan como uno, cómo nos iría?”. La respuesta no la tengo yo, ni usted ni el presidente ni el gobernador ni nadie... Ellos, que son los que parten y reparten el pastelón, se quedarán con la mejor parte.

Lo único que se me ocurre para cerrar, es que Manlio Fabio Beltrones es brother de Héctor Yunes y pueeeesss…