Hasta el momento, las autoridades sólo han confirmado el nombre de uno de los cuerpos que fue entregado y se trata de Jesús Nava Romero, quien era originario de Guerrero. Los otros tres cadáveres reclamados fueron enviados hacia Sinaloa, de acuerdo con los reportes oficiales.
En el Servicio Médico Forense quedó el cuerpo de un sicario más que no han reclamado. Otro de los hombres que murió en el enfrentamiento fue el civil Ignacio Aguilar, que ya también fue entregado a sus deudos.
A diferencia de la sobre vigilancia y expectación que causó la presencia de familiares de Arturo Beltrán Leyva, en el caso del resto de los sicarios la presencia de sus familiares pasó prácticamente inadvertida, aunque el Ejército mantuvo su presencia en las instalaciones de la Procuraduría estatal.
En múltiples ejecuciones, los sicarios abandonan a sus víctimas con los pantalones abajo o desnudos.
En algunas imágenes, el brazo de El jefe de jefes aparece desprendido del cadáver, pero junto al cuerpo.
Además, de la imagen de los billetes sobre el cadáver de Arturo Beltrán, también se difundieron fotografías en las que, sobre su estómago se colocaron un rosario, una medalla, un celular, una pequeña cápsula con un santo y otras de sus pertenencias.
Aparte del líder de los Beltrán Leyva, las imágenes de sus sicarios abatidos también causan revuelo, pues en una aparece un hombre con playera negra, muerto junto a un sillón blanco. En otra fotografía, aparecen en el mismo sitio dos sujetos muertos, el de la camisa negra y otro sin prenda en la espalda, ya con papeles en los que aparece un número.
Luego de la publicación de estas imágenes diversas voces se han alzado en contra.
El ombudsman capitalino, Luis González Placencia, consideró necesario revisar la estrategia de combate al narcotráfico por parte del Estado, para que más allá de los resultados efectistas, no se ponga en riesgo la vida de personas inocentes.
En el operativo en que perdió la vida Arturo Beltrán Leyva, dijo, hubo violación a los derechos humanos, concretamente al del derecho a la vida.
"Es una situación preocupante porque lo que vemos es que hay una estrategia militar que aunque tenga resultados que puedan ser leídos como favorables desde el punto de vista de la lucha contra el narcotráfico, pues sí ponen en riesgo la integridad personal, incluso de gente que no está vinculada, o no necesariamente está vinculada con estas actividades delictivas".












