miércoles, 24 de noviembre de 2010

El berrinche del presidente del
Congreso local, Lalo Andrade

Por José Ortega Miranda


En la cuarta sesión ordinaria de la LXII Legislatura, al flamante presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, Eduardo Andrade Sánchez, pareció que le siguen manando achaques de la cruda política y etílica del fatídico 2 de julio del año 2000, cuando su partido perdió por primera vez la Presidencia de la República.
En el pleno se daba entrada a la iniciativa de Proyecto de Presupuesto de Egresos 2011 enviada por el gobernador Fidel Herrera Beltrán, cuando un grupo de perredistas armados con pancartas y facsímiles de pagarés le reclamaban el pago de un supuesto préstamo de 500 mil pesos al exlíder perredista Rogelio Franco Castán.
Una avalancha de fotógrafos, camarógrafos y reporteros se dirigieron al sitio de la protesta, ubicado en la parte alta de las butacas, para conocer detalles, por lo que se armó una batahola que encendió el temperamento volátil de Andrade Sánchez, quien inmediatamente ordenó al secretario de la Mesa Directiva que diera lectura a los artículos del reglamento del Poder Legislativo relativos al comportamiento del público asistente a las sesiones.
Los reporteros reclamaron al diputado presidente, que justamente sólo cumplían con su trabajo, tal como él lo hacía.
Enseguida brotó una voz reporteril que le recordó al legislador un bochornoso pasaje de su vida pública: “Nosotros no llegamos tomados a trabajar ni a solicitar el derecho de réplica cuando nos sentimos agredidos”. Risas y carcajadas de los asistentes sucedieron la frase.
El episodio referido ocurrió la noche del 2 de julio del 2000, cuando el priista Francisco Labastida Ochoa perdió la presidencia de la República, y con ese motivo Televisa transmitió en vivo un programa con analistas y políticos, ninguno relacionado con el PRI. En una parte de las transmisión, entró iracundo y en aparente estado de ebriedad el entonces legislador federal para reclamar al anfitrión, Joaquín López Dóriga, que en el panel no hubiera alguien que defendiera a su partido o a su candidato. El bien llamado “Teacher”, le reviró: “Eduardo, vienes borracho”. Enseguida se defendió: “Ay Joaquín, como si tú no tomaras”.
Espetó amenazante: “Los señores representantes de los medios de comunicación, no excedan la tolerancia de esta Presidencia para su actividad, procedan a pasar al vestíbulo; no quisiera hacer uso de una facultad adicional al respecto, con personal de seguridad”.
Un sonoro abucheo de reporteros y público presente se escuchó en el salón del pleno; pero los reporteros, tal vez recordando lo que ocurrió con un colega de altos vuelos como López Dóriga, prefirieron salir a entrevistar a los perredistas, encabezados por Jorge Enrique García del Ángel, quien con un gran facsímil de pagaré exigía al diputado perredista Rogelio Franco 500 mil pesos. En entrevista “pasillera” (en los pasillos, pues) anunció que ofrecerá mañana una conferencia de prensa acompañado por quien – dice – será su abogado en el juicio mercantil, el reconocido litigante porteño Jorge Reyes Peralta.
Entrevistado posteriormente, el exlíder perredista negó tener deuda alguna con García del Angel, a quien enseguida vinculó con un grupo opositor dentro del partido presidido por el exdiputado Freddy Ayala González, a quien le endosa el tinglado que derivó en el berrinche y amenaza del exprocurador de justicia del estado y excronista deportivo Eduardo Justino Andrade.
Por supuesto, la cuarta sesión ordinaria continuó sin otro traspié. Ahora, los representantes populares y los ciudadanos conocen que Javier Duarte de Ochoa en su primer año de ejercicio constitucional podría gastar 77 mil 950 millones de pesos y que le quedan en caja para arrancar enero de 2011.
Esto es, sólo dos mil 500 de los seis mil 500 que quedaban en caja el día 15 de noviembre, fecha en la que Fidel Herrera Beltrán presentó su Sexto y ultimo Informe de Labores.