de Marcelo Ebrard Casaubón.
PRONUNCIAMIENTO
La crisis económica global está impactando fuertemente en las economías emergentes creando una inhumana concentración de la riqueza en unos cuantos y lanzando a la pobreza a millones de seres humanos; el modelo capitalista neoliberal implementado desde hace tres décadas en el país por el PRI y consolidado por el PAN arroja resultados indignantes: más de 52 millones de mexicanos viviendo en la pobreza extrema y un minúsculo sector encabezados por el dueño de Teléfonos de México que ostenta el título del hombre más rico del mundo, son el resultado de un modelo de gobierno que amenaza con enfrentar a los mexicanos en una lucha fratricida.
En medio de todo ello, persiste un orden político electoral que suplanta la real idea de una sociedad democrática; se nos quiere hacer pensar que los procesos electorales son el verdadero fin de la democracia, y eso, es sin duda alguna: una falacia.
Un régimen auténticamente democrático tiene que ver con el uso justiciero de las estructuras de poder, es decir, del Estado mismo, por consiguiente, aceptando que la democracia es esencialmente el Poder del Pueblo, dicho poder debe estar al servicio del mismo, garantizando los derechos conquistados y consagrados en la Carta Magna.
Trabajo con salario digno, salud, educación y vivienda son derechos inalienables e imprescriptibles que toda mexicana y mexicano tienen por Ley y que el gobierno está obligado a otorgar; sin ellos, la democracia es un remedo que se reduce a un simple instrumento de acceso al poder en el que sectores antidemocráticos y clasistas reproducen las condiciones para su enriquecimiento grupal y la depauperación criminal del pueblo.
Esto obliga a todo ciudadano demócrata a tomar una clara posición de izquierda, en el entendido de que se requiere acabar con los privilegios de unos cuantos y cumplir con los derechos de las mayorías, tal y como los revolucionarios franceses lo hicieron al acabar con los privilegios de la monarquía.
En nuestro país el identificarse con la democracia y ser de izquierda crea una clara orientación popular de devolverle al soberano sus plenos derechos y a que disfrute de la riqueza nacional bajo principios de justicia e igualdad, de respeto a los géneros, a la diversidad cultural y sobre todo: a la real integración de los más necesitados.
También significa un discurso claro y honesto sobre los programas políticos prioritarios que deben de implementarse para crear una sociedad plural y respetuosa del Estado de Derecho, con una economía sustentable e integrada entre la globalización, la producción terciaria y secundaria, pero sobre todo la agropecuaria: garantizando al país su real autonomía alimentaria.
La Democracia de Izquierda está comprometida con los derechos humanos y elementales de todos los mexicanos; y sus acciones de gobierno se rigen por un mandato que se origina en el pueblo y que tiene, obligadamente que rendir cuentas; pero además y de manera fundamental: debe ser el ejemplo de probidad y respeto a las leyes que le dan origen; rompiendo el círculo perverso de demagogia y plutocracia que hoy caracteriza al régimen.
El actual Jefe de Gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard Casaubón, con sus actos de gobernante, ha demostrado acertadamente que ser un Demócrata de Izquierda, significa “mandar obedeciendo” y respetar en todo momento los derechos de los ciudadanos; también, restituirle el poder al pueblo, escamoteado durante décadas con sistemas presidencialistas y autoritarios, donde el discurso demagógico y el uso instrumental de procesos electorales viciados y corruptos permitió el encumbramiento de las “burocracias neoliberales” que están saqueando al país.
Una democracia de izquierda tiene, también, que acabar con sistemas unipersonales y construir modelos horizontales de dirección donde se destaque la igualdad real entre los géneros. Ninguna idea providencialista originada desde el liderazgo mesiánico podrá sacar al país de su profunda crisis: sólo la sociedad organizada, respetuosa de la toma de decisiones conjuntas podrá fin a la larga crisis que sufrimos. Por ello, el ejemplo democrático y de izquierda de Marcelo Ebrard Casaubón al frente del Gobierno de la ciudad más grande del planeta, el Distrito Federal, nos anima a constituir un Comité Plural, integrado por militantes de diversas corrientes que coexisten en el seno del PRD, para postularlo como precandidato a la presidencia de la República y posteriormente a la candidatura para construir con él un verdadero Estado Social y de Derecho que tenga como principio justiciero una participación por igual en la riqueza nacional en primera instancias; y después: dar más a los que menos tienen; significa, fundamentalmente, que se cumpla con el derecho al trabajo y un salario digno, educación para todos bajo principios científicos, humanistas y de cara a la globalización; salud, alimentación y vivienda en los niveles universales y de calidad indispensables para vivir bien y sobre todo: garantizar la seguridad y la convivencia armoniosa con la implementación de un sistema de justicia que erradique la corrupción y la impunidad haciendo brillar el Estado de Derecho.
La Coordinadora Estatal impulsará la mayor convergencia de fuerzas, grupos y partidos de izquierda para enfrentar unidos a los partidos de centro derecha; también, propondremos que se utilicen los métodos de elección más modernos, confiables y transparentes para elegir al candidato que más simpatías concite en todo el electorado, todo ello con el fin de presentar una candidatura con reales posibilidades de ganar la presidencia de la República; y mantener la necesaria unidad de las izquierdas en el contexto del proceso electivo 2012.
Este esfuerzo se realiza en el marco de los derechos estatutarios del PRD y tiene como objete fortalecer también la unidad interna del partido.
Seguros estamos que con estadistas cuya ideología sea democrática y su orientación de izquierda, como lo es la del Lic. Marcelo Ebrard Casaubón, podremos acelerar la salida de la crisis y entrar de lleno a una etapa de reconstrucción del país, donde el pueblo, que es el soberano: viva bien y feliz.
Nueva Izquierda: Dip. Rogelio Franco Castán, Manuel Bernal Rivera; José Antonio León Mendivil. ;Foro Nuevo Sol: Carlos Munguía, Guadalupe Moctezuma Oviedo y Izquierda Renovadora en Movimiento: Juan Carlos Mezhua, Osvelia Arellano.
La crisis económica global está impactando fuertemente en las economías emergentes creando una inhumana concentración de la riqueza en unos cuantos y lanzando a la pobreza a millones de seres humanos; el modelo capitalista neoliberal implementado desde hace tres décadas en el país por el PRI y consolidado por el PAN arroja resultados indignantes: más de 52 millones de mexicanos viviendo en la pobreza extrema y un minúsculo sector encabezados por el dueño de Teléfonos de México que ostenta el título del hombre más rico del mundo, son el resultado de un modelo de gobierno que amenaza con enfrentar a los mexicanos en una lucha fratricida.
En medio de todo ello, persiste un orden político electoral que suplanta la real idea de una sociedad democrática; se nos quiere hacer pensar que los procesos electorales son el verdadero fin de la democracia, y eso, es sin duda alguna: una falacia.
Un régimen auténticamente democrático tiene que ver con el uso justiciero de las estructuras de poder, es decir, del Estado mismo, por consiguiente, aceptando que la democracia es esencialmente el Poder del Pueblo, dicho poder debe estar al servicio del mismo, garantizando los derechos conquistados y consagrados en la Carta Magna.
Trabajo con salario digno, salud, educación y vivienda son derechos inalienables e imprescriptibles que toda mexicana y mexicano tienen por Ley y que el gobierno está obligado a otorgar; sin ellos, la democracia es un remedo que se reduce a un simple instrumento de acceso al poder en el que sectores antidemocráticos y clasistas reproducen las condiciones para su enriquecimiento grupal y la depauperación criminal del pueblo.
Esto obliga a todo ciudadano demócrata a tomar una clara posición de izquierda, en el entendido de que se requiere acabar con los privilegios de unos cuantos y cumplir con los derechos de las mayorías, tal y como los revolucionarios franceses lo hicieron al acabar con los privilegios de la monarquía.
En nuestro país el identificarse con la democracia y ser de izquierda crea una clara orientación popular de devolverle al soberano sus plenos derechos y a que disfrute de la riqueza nacional bajo principios de justicia e igualdad, de respeto a los géneros, a la diversidad cultural y sobre todo: a la real integración de los más necesitados.
También significa un discurso claro y honesto sobre los programas políticos prioritarios que deben de implementarse para crear una sociedad plural y respetuosa del Estado de Derecho, con una economía sustentable e integrada entre la globalización, la producción terciaria y secundaria, pero sobre todo la agropecuaria: garantizando al país su real autonomía alimentaria.
La Democracia de Izquierda está comprometida con los derechos humanos y elementales de todos los mexicanos; y sus acciones de gobierno se rigen por un mandato que se origina en el pueblo y que tiene, obligadamente que rendir cuentas; pero además y de manera fundamental: debe ser el ejemplo de probidad y respeto a las leyes que le dan origen; rompiendo el círculo perverso de demagogia y plutocracia que hoy caracteriza al régimen.
El actual Jefe de Gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard Casaubón, con sus actos de gobernante, ha demostrado acertadamente que ser un Demócrata de Izquierda, significa “mandar obedeciendo” y respetar en todo momento los derechos de los ciudadanos; también, restituirle el poder al pueblo, escamoteado durante décadas con sistemas presidencialistas y autoritarios, donde el discurso demagógico y el uso instrumental de procesos electorales viciados y corruptos permitió el encumbramiento de las “burocracias neoliberales” que están saqueando al país.
Una democracia de izquierda tiene, también, que acabar con sistemas unipersonales y construir modelos horizontales de dirección donde se destaque la igualdad real entre los géneros. Ninguna idea providencialista originada desde el liderazgo mesiánico podrá sacar al país de su profunda crisis: sólo la sociedad organizada, respetuosa de la toma de decisiones conjuntas podrá fin a la larga crisis que sufrimos. Por ello, el ejemplo democrático y de izquierda de Marcelo Ebrard Casaubón al frente del Gobierno de la ciudad más grande del planeta, el Distrito Federal, nos anima a constituir un Comité Plural, integrado por militantes de diversas corrientes que coexisten en el seno del PRD, para postularlo como precandidato a la presidencia de la República y posteriormente a la candidatura para construir con él un verdadero Estado Social y de Derecho que tenga como principio justiciero una participación por igual en la riqueza nacional en primera instancias; y después: dar más a los que menos tienen; significa, fundamentalmente, que se cumpla con el derecho al trabajo y un salario digno, educación para todos bajo principios científicos, humanistas y de cara a la globalización; salud, alimentación y vivienda en los niveles universales y de calidad indispensables para vivir bien y sobre todo: garantizar la seguridad y la convivencia armoniosa con la implementación de un sistema de justicia que erradique la corrupción y la impunidad haciendo brillar el Estado de Derecho.
La Coordinadora Estatal impulsará la mayor convergencia de fuerzas, grupos y partidos de izquierda para enfrentar unidos a los partidos de centro derecha; también, propondremos que se utilicen los métodos de elección más modernos, confiables y transparentes para elegir al candidato que más simpatías concite en todo el electorado, todo ello con el fin de presentar una candidatura con reales posibilidades de ganar la presidencia de la República; y mantener la necesaria unidad de las izquierdas en el contexto del proceso electivo 2012.
Este esfuerzo se realiza en el marco de los derechos estatutarios del PRD y tiene como objete fortalecer también la unidad interna del partido.
Seguros estamos que con estadistas cuya ideología sea democrática y su orientación de izquierda, como lo es la del Lic. Marcelo Ebrard Casaubón, podremos acelerar la salida de la crisis y entrar de lleno a una etapa de reconstrucción del país, donde el pueblo, que es el soberano: viva bien y feliz.
Nueva Izquierda: Dip. Rogelio Franco Castán, Manuel Bernal Rivera; José Antonio León Mendivil. ;Foro Nuevo Sol: Carlos Munguía, Guadalupe Moctezuma Oviedo y Izquierda Renovadora en Movimiento: Juan Carlos Mezhua, Osvelia Arellano.