Ofrendan sacrificios a la
Virgen de Guadalupe
Por MELINA ZURITA
Miles de fieles visitan la iglesia de la Virgen de Guadalupe en el Dique de Xalapa , de esta capital veracruzana, medio centenar desde Ayahualulco con cuatro días de camino con los pies descalzos ofrendan esta caminata de cuatro días en sacrificio para llegar este 12 de diciembre.
Para Eva Pedraza Rodríguez, de 17 años junto a su hermano ofrenda este sacrificio por la salud de su padre, el significado de este esfuerzo bajo altos riesgos significa llevar la fe en los milagros de la Virgen.
La caminata es una ofrenda en agradecimiento a la Virgen por milagros cumplidos e incluso un aliciente de esperanza, “la fe lleva a una encomienda” de la vida y la familia por intervenciones quirúrgicas.
Las ámpulas revientan en el camino de otra manera son “peligrosas dicen que son los pecados pero creo que no estamos acostumbrados”, refiere Eva, a caminar en la carretera sólo es “una vez cada año” al cantar “si llevas la fe” se “olvida” el dolor.
Al inicio del día, cerca de las cinco de la mañana comienza la caminata que es tradicional, cada año también se asocia a “llevar la fe de la Virgen y Jesús” inician el 9 de diciembre para concluir el 12 de diciembre en una celebración propia en cada región.
Desde el cuidado como el vendaje de los pies como el cuidado de las yagas abiertas al atravesar por el acotamiento con el empedrado suelto, el pasto seco se clava aún más en la planta del pie a veces cubierto de heridas y tierra.
La fe el milagro de ver la luz y el valor de una promesa
Jack Daniel Aguilar Ruiz, de 14 años de edad, vive la fe en la guadalupana desde hace dos años, los pies marcados por las heridas abiertas tardaran ocho días más en sanar espera realizar esta “manda” durante cuatro años en total.
Daniel explica, cada día “representa mucha alegría porque deseo venir con mucha devoción”, ofrece este esfuerzo por la curación de su padre en cama por una enfermedad terminal, un tumor comenzó a crecer conforme perdió la vista hoy espera de nuevo ver la luz.
En el camino encuentran vidrios y piedras son cuatro largos días a pie con pocos intervalos para el descanso duermen frente a la iglesia bajo la lluvia antes de seguir hasta Ayahualulco sin acceso a los alimentos salvo en el momento de detenerse.
Ofrenda el flagelo de sus pies descalzos
Daniel cura las heridas profundas de los pies, “venía en el camino se me enterró un clavo”, lejos de su hogar existe nostalgia con los pies vendados algunas veces avanzaron 45 km e iniciaron el retorno hacia 35 km más con otra semana de recuperación por las yagas abiertas.
La motivación de Jorge Ruiz Vázquez, de 17 años, es la “devoción” por la recuperación de una intervención médica, “le prometí que venía caminando así descalzo” como avanza por la carretera se cubre del descenso de la temperatura se detienen por momentos para curar las heridas a unas horas de llegar a su destino luego de casi 80 km de caminata.
Una banda y un obsequio terminan con cuatro días de retiro espiritual esta celebración en el pueblo la madrugada del 12 de diciembre y las mañanitas a la Virgen de Guadalupe con la llegada de la peregrinación
Para Eva Pedraza Rodríguez, de 17 años junto a su hermano ofrenda este sacrificio por la salud de su padre, el significado de este esfuerzo bajo altos riesgos significa llevar la fe en los milagros de la Virgen.
La caminata es una ofrenda en agradecimiento a la Virgen por milagros cumplidos e incluso un aliciente de esperanza, “la fe lleva a una encomienda” de la vida y la familia por intervenciones quirúrgicas.
Las ámpulas revientan en el camino de otra manera son “peligrosas dicen que son los pecados pero creo que no estamos acostumbrados”, refiere Eva, a caminar en la carretera sólo es “una vez cada año” al cantar “si llevas la fe” se “olvida” el dolor.
Al inicio del día, cerca de las cinco de la mañana comienza la caminata que es tradicional, cada año también se asocia a “llevar la fe de la Virgen y Jesús” inician el 9 de diciembre para concluir el 12 de diciembre en una celebración propia en cada región.
Desde el cuidado como el vendaje de los pies como el cuidado de las yagas abiertas al atravesar por el acotamiento con el empedrado suelto, el pasto seco se clava aún más en la planta del pie a veces cubierto de heridas y tierra.
La fe el milagro de ver la luz y el valor de una promesa
Jack Daniel Aguilar Ruiz, de 14 años de edad, vive la fe en la guadalupana desde hace dos años, los pies marcados por las heridas abiertas tardaran ocho días más en sanar espera realizar esta “manda” durante cuatro años en total.
Daniel explica, cada día “representa mucha alegría porque deseo venir con mucha devoción”, ofrece este esfuerzo por la curación de su padre en cama por una enfermedad terminal, un tumor comenzó a crecer conforme perdió la vista hoy espera de nuevo ver la luz.
En el camino encuentran vidrios y piedras son cuatro largos días a pie con pocos intervalos para el descanso duermen frente a la iglesia bajo la lluvia antes de seguir hasta Ayahualulco sin acceso a los alimentos salvo en el momento de detenerse.
Ofrenda el flagelo de sus pies descalzos
Daniel cura las heridas profundas de los pies, “venía en el camino se me enterró un clavo”, lejos de su hogar existe nostalgia con los pies vendados algunas veces avanzaron 45 km e iniciaron el retorno hacia 35 km más con otra semana de recuperación por las yagas abiertas.
La motivación de Jorge Ruiz Vázquez, de 17 años, es la “devoción” por la recuperación de una intervención médica, “le prometí que venía caminando así descalzo” como avanza por la carretera se cubre del descenso de la temperatura se detienen por momentos para curar las heridas a unas horas de llegar a su destino luego de casi 80 km de caminata.
Una banda y un obsequio terminan con cuatro días de retiro espiritual esta celebración en el pueblo la madrugada del 12 de diciembre y las mañanitas a la Virgen de Guadalupe con la llegada de la peregrinación