en el hogar, la ley los protege.
*La sumisión a los padres no existe: el mundo inmigrante está boquiabierto.
Por: Mabel García Ordaz
Montreal, Quebec (Canadá).- Febrero de 2012.- Los inmigrantes deben ser notificados antes de su llegada a Quebec de las diferencias culturales que les esperan en la sociedad que los recibe antes de tomar la decisión de cambiar de país.
En el mundo inmigrante, así comienzan las tensiones.
Adolescentes que vienen de otros países sienten la presión de sus familias o de toda su comunidad cuando quieren comenzar a tomar sus propias decisiones: ir a una fiesta, decidir la hora de la llegada, vestirse como quieran, hacerse pircings, tatuajes y fumar mariguana.
A nivel mundial, la prensa ha informado de lo ocurrido aquí en Montreal en el seno de la familia Shafia, de origen afgano. La corte declaró culpables de asesinato al padre, la madre y al hijo varón: un crimen de honor, cuatro mujeres muertas, halladas en un coche en el fondo de un canal en Kingston, Ontario. El papá no soportó que adoptaran la cultura canadiense, que se soltaran el cabello, usaran la ropa ajustada y tuvieran amigos quebecoises. Para él eso fue una deshonra.
A raíz de lo ocurrido a la familia Shafia, los medios de comunicación han comenzado a informar de casos de represiones violentas contra los adolescentes que comienzan a integrarse a la sociedad canadiense dejando atrás tradiciones que van en contra de los valores vigentes en este país.
Una joven de Pakistán sufrió la violencia de toda una comunidad y su familia, le reprochaban que frecuentara quebecoises dado que ella estaba prometida a un primo en su país. La joven dejó el hogar, pidió ayuda a una institución, la apoyaron, luego la familia la engatusó de nuevo para que regresase a casa, prepararon un viaje a Pakistán y meses más tarde el colegio confirmó que la joven no volvió nunca a clases.
El año pasado, una chica de 14 años recién llegada a Quebec deseaba salir en la noche. Sus padres se lo prohibieron. Para hacer valer su derecho, ella telefoneó a la policía quien notificó a los padres que la muchacha tenía el derecho de salir. Poco tiempo después los padres decidieron retornar a Magreb de donde venían, abandonando a la hija aquí.
Arezina Gnofame es una joven africana de 19 años de edad que veía normal que la golpearan sus padres porque llegaba tarde en la noche, a bofetadas y palazos.
No son pocas las familias mexicanas donde el hijo adolescente se hace adicto a la mariguana. Como Luis, quien decidió dejar la escuela, se dedicó a vagar, el estado lo tomó a su cargo, lo envió al centro de jóvenes y lo obligan a ir a clases. Los padres piensan regresar a México para recuperar la custodia del chico y librarlo de su adicción.
En diversos países la familia es la única responsable de la seguridad de los hijos. La familia tiene la garantía de virginidad de las hijas para los futuros maridos.
En Canadá se involucran todos en el asunto de los hijos: el sistema de justicia, la familia y la escuela. El gobierno se hace cargo de los adolescentes que peligran en sus casas, o de los que sufren maltrato y falta de respeto en el hogar.
Cuando a las familias inmigrantes les preguntan si están de acuerdo con los métodos de educación de aquí, 80 por ciento responden que no y no son pocos los que sueñan con regresar a su país.
En las escuelas, están muy atentos a signos reveladores de un conflicto no denunciado. Si una alumna llora mucho o es agresiva, de inmediato es atendida. Si un joven comienza a drogarse, lo canalizan al estado para que lo manden a un centro, donde buscarán disciplinarlo.
Numerosas escenas de violencia entre los inmigrantes aun no han sido reveladas. El silencio se impone con terror.
Ciertas culturas prohíben que las hijas usen el internet, la computadora, reproductores de música y ni hablar que les permitan tener facebook, cero acceso. Algunas chicas tienen pánico del papá cuando caminan al lado de algún compañero de clase del sexo masculino. Y por su misma cultura represiva, no denuncian y siguen viviendo así.
En Canadá, el respeto a las decisiones de los jóvenes es un principio. La policía sólo justifica la negación del permiso de los padres a los adolescentes cuando realmente la zona donde viven es peligrosa. Fuera de eso, no hay justificación, los adolescentes mandan. Son los reyes. A decir de los habitantes, no siempre fue así, todo comenzó en los noventas.
Si hay descontrol? Si eso es bueno?, si estamos de acuerdo? Si los canadienses lo toleran?
Antes del choque cultural, yo considero que el joven debe venir con capacidad de decisión para cuando llegue el momento de elegir, opte siempre por las cosas buenas de Canadá y no las malas.
Cuando el adolescente ya no quiere colaborar en nada con los padres, cuando deja la escuela y no quiere trabajar, se le pide que se vaya de la casa. Es algo cotidiano que los adolescentes se independicen a temprana edad y comiencen a madurar desde la calle.
Así es aquí.
Canadá es como un papá muy bueno, súper consentidor, amoroso, amable, tolerante y excesivamente respetuoso, si el hijo viene a verlo, que bueno, y si no, pues no hay problema.
Por: Mabel García Ordaz
Montreal, Quebec (Canadá).- Febrero de 2012.- Los inmigrantes deben ser notificados antes de su llegada a Quebec de las diferencias culturales que les esperan en la sociedad que los recibe antes de tomar la decisión de cambiar de país.
En el mundo inmigrante, así comienzan las tensiones.
Adolescentes que vienen de otros países sienten la presión de sus familias o de toda su comunidad cuando quieren comenzar a tomar sus propias decisiones: ir a una fiesta, decidir la hora de la llegada, vestirse como quieran, hacerse pircings, tatuajes y fumar mariguana.
A nivel mundial, la prensa ha informado de lo ocurrido aquí en Montreal en el seno de la familia Shafia, de origen afgano. La corte declaró culpables de asesinato al padre, la madre y al hijo varón: un crimen de honor, cuatro mujeres muertas, halladas en un coche en el fondo de un canal en Kingston, Ontario. El papá no soportó que adoptaran la cultura canadiense, que se soltaran el cabello, usaran la ropa ajustada y tuvieran amigos quebecoises. Para él eso fue una deshonra.
A raíz de lo ocurrido a la familia Shafia, los medios de comunicación han comenzado a informar de casos de represiones violentas contra los adolescentes que comienzan a integrarse a la sociedad canadiense dejando atrás tradiciones que van en contra de los valores vigentes en este país.
Una joven de Pakistán sufrió la violencia de toda una comunidad y su familia, le reprochaban que frecuentara quebecoises dado que ella estaba prometida a un primo en su país. La joven dejó el hogar, pidió ayuda a una institución, la apoyaron, luego la familia la engatusó de nuevo para que regresase a casa, prepararon un viaje a Pakistán y meses más tarde el colegio confirmó que la joven no volvió nunca a clases.
El año pasado, una chica de 14 años recién llegada a Quebec deseaba salir en la noche. Sus padres se lo prohibieron. Para hacer valer su derecho, ella telefoneó a la policía quien notificó a los padres que la muchacha tenía el derecho de salir. Poco tiempo después los padres decidieron retornar a Magreb de donde venían, abandonando a la hija aquí.
Arezina Gnofame es una joven africana de 19 años de edad que veía normal que la golpearan sus padres porque llegaba tarde en la noche, a bofetadas y palazos.
No son pocas las familias mexicanas donde el hijo adolescente se hace adicto a la mariguana. Como Luis, quien decidió dejar la escuela, se dedicó a vagar, el estado lo tomó a su cargo, lo envió al centro de jóvenes y lo obligan a ir a clases. Los padres piensan regresar a México para recuperar la custodia del chico y librarlo de su adicción.
En diversos países la familia es la única responsable de la seguridad de los hijos. La familia tiene la garantía de virginidad de las hijas para los futuros maridos.
En Canadá se involucran todos en el asunto de los hijos: el sistema de justicia, la familia y la escuela. El gobierno se hace cargo de los adolescentes que peligran en sus casas, o de los que sufren maltrato y falta de respeto en el hogar.
Cuando a las familias inmigrantes les preguntan si están de acuerdo con los métodos de educación de aquí, 80 por ciento responden que no y no son pocos los que sueñan con regresar a su país.
En las escuelas, están muy atentos a signos reveladores de un conflicto no denunciado. Si una alumna llora mucho o es agresiva, de inmediato es atendida. Si un joven comienza a drogarse, lo canalizan al estado para que lo manden a un centro, donde buscarán disciplinarlo.
Numerosas escenas de violencia entre los inmigrantes aun no han sido reveladas. El silencio se impone con terror.
Ciertas culturas prohíben que las hijas usen el internet, la computadora, reproductores de música y ni hablar que les permitan tener facebook, cero acceso. Algunas chicas tienen pánico del papá cuando caminan al lado de algún compañero de clase del sexo masculino. Y por su misma cultura represiva, no denuncian y siguen viviendo así.
En Canadá, el respeto a las decisiones de los jóvenes es un principio. La policía sólo justifica la negación del permiso de los padres a los adolescentes cuando realmente la zona donde viven es peligrosa. Fuera de eso, no hay justificación, los adolescentes mandan. Son los reyes. A decir de los habitantes, no siempre fue así, todo comenzó en los noventas.
Si hay descontrol? Si eso es bueno?, si estamos de acuerdo? Si los canadienses lo toleran?
Antes del choque cultural, yo considero que el joven debe venir con capacidad de decisión para cuando llegue el momento de elegir, opte siempre por las cosas buenas de Canadá y no las malas.
Cuando el adolescente ya no quiere colaborar en nada con los padres, cuando deja la escuela y no quiere trabajar, se le pide que se vaya de la casa. Es algo cotidiano que los adolescentes se independicen a temprana edad y comiencen a madurar desde la calle.
Así es aquí.
Canadá es como un papá muy bueno, súper consentidor, amoroso, amable, tolerante y excesivamente respetuoso, si el hijo viene a verlo, que bueno, y si no, pues no hay problema.