TEPETOTOTL
Humildad para caminar
Por Fernando Hernández Flores
“Los más generosos acostumbran a ser los más humildes”. René Descartes
A veces hacemos que la humildad se aleje de nosotros. Los demás, que pueden ser nuestros compañeros o amigos, se dan cuenta de ello y se van alejando; sin embargo cuando te cercioras de eso es demasiado tarde o quizás, aún hay posibilidades que intentes cambiar tratando de ser una persona abierta, sencilla, pero sobre todo humilde ante los demás.
Respetar a todos y darles el valor sin distinguir diferencias es complicado para muchos pero posible y justo para los que son humildes. La mejor educación es la que se recibe en casa y no la que las instituciones nos imponen. Es bueno ir la escuela pero mejor aprender de ella como si estuvieras en casa. La cuestión es que, “no es suficiente saber sino saber hacer y saber ser”. Así como nadie aprende de nadie, ni de si mismo sino de todos como lo menciona Freire.
Según la Academia de las Lenguas, la humildad es una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.
No hay seres perfectos sino arquitectos de su propio destino. Un saludo habla bien de la persona; un saludo acompañado de una sonrisa da mejor impresión; pero un saludo con la sonrisa y unas palabras emotivas propician empatía; aunque hay demasiada gente que finge al hacerlo.
Nuestro caminar por la vida es muy corto. Debemos estar dispuestos a aprender a aprehender, tomarle sentido a las cosas y no dejarnos llevar por la primera impresión, por el deslumbre.
Es la hora de asumir el reto, es instante de hacer todo lo posible por practicar la humildad para caminar en armonía en este hermoso mundo en el que nos correspondió vivir. Descartes muy bien lo dijo, “Los más generosos acostumbran a ser los más humildes”.
¡Paxkatkatsini chu pulana! venandiz@hotmail.com Twitter @tepetototl
Humildad para caminar
Por Fernando Hernández Flores
“Los más generosos acostumbran a ser los más humildes”. René Descartes
A veces hacemos que la humildad se aleje de nosotros. Los demás, que pueden ser nuestros compañeros o amigos, se dan cuenta de ello y se van alejando; sin embargo cuando te cercioras de eso es demasiado tarde o quizás, aún hay posibilidades que intentes cambiar tratando de ser una persona abierta, sencilla, pero sobre todo humilde ante los demás.
Respetar a todos y darles el valor sin distinguir diferencias es complicado para muchos pero posible y justo para los que son humildes. La mejor educación es la que se recibe en casa y no la que las instituciones nos imponen. Es bueno ir la escuela pero mejor aprender de ella como si estuvieras en casa. La cuestión es que, “no es suficiente saber sino saber hacer y saber ser”. Así como nadie aprende de nadie, ni de si mismo sino de todos como lo menciona Freire.
Según la Academia de las Lenguas, la humildad es una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.
No hay seres perfectos sino arquitectos de su propio destino. Un saludo habla bien de la persona; un saludo acompañado de una sonrisa da mejor impresión; pero un saludo con la sonrisa y unas palabras emotivas propician empatía; aunque hay demasiada gente que finge al hacerlo.
Nuestro caminar por la vida es muy corto. Debemos estar dispuestos a aprender a aprehender, tomarle sentido a las cosas y no dejarnos llevar por la primera impresión, por el deslumbre.
Es la hora de asumir el reto, es instante de hacer todo lo posible por practicar la humildad para caminar en armonía en este hermoso mundo en el que nos correspondió vivir. Descartes muy bien lo dijo, “Los más generosos acostumbran a ser los más humildes”.
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