¿Por qué es necesaria una Reforma Laboral?
Por Héctor Yunes Landa
Se trata de establecer un nuevo marco jurídico que regule
las relaciones entre los factores de la producción, propicie niveles de
productividad más altos y, por ende, mayores niveles de inversión y empleo para
todos los mexicanos.
No se trata de ninguna manera de vulnerar los legítimos
derechos de los trabajadores ni de dar marcha atrás en las conquistas
históricas que propiciaron la emancipación de la clase trabajadora; por el
contrario, el objetivo esencial de cualquier reforma de las que habremos de
proponer como legisladores es, indudablemente, el beneficio de los trabajadores
y de todos los ciudadanos de este país.
Debido a las condiciones económicas existentes en todo el
mundo y a la interdependencia entre las naciones generada por la globalidad, es
imprescindible hoy en día revisar nuestra forma de asociación para producir,
porque de lo contrario nuestro país perdería la oportunidad de insertarse de
manera exitosa en el mercado mundial y aprovechar las ventajas con las que
contamos y beneficiarse de un mayor nivel de crecimiento económico y desarrollo
social.
Haciendo un poco de historia, hay que recordar que los
derechos laborales y las conquistas históricas de la clase obrera fueron
logradas a base de fuertes y prolongadas luchas sociales de millones de
trabajadores y trabajadoras que, en muchos casos, sacrificaron sus vidas por
lograr mejores condiciones laborales y de vida. El primitivismo y la injustica
que prevalecía en las relaciones de trabajo en la era del capitalismo salvaje
justificaron sobradamente las reivindicaciones que en muchas partes del mundo se
expresaron.
Por ello fue necesario que el Estado moderno tutelara los
derechos fundamentales de los trabajadores. Esto propició una era de
emancipación política e incremento en el nivel de bienestar de la clase obrera
en todo el mundo. Sin embargo, con el paso del tiempo y la consolidación de
estos derechos, algunas de las legítimas demandas de los trabajadores fueron
tornándose en límites para el crecimiento económico, particularmente por la
reducción que propiciaron en la productividad.
Lo peor del caso es que al final del camino los límites
alcanzados por este esquema de asociación de los factores productivos han ido
en contra del propio bienestar de los trabajadores, porque, entre otros
elementos, tales límites han producido una sensible baja en los niveles de
empleo e ingreso en la mayoría de las naciones, con la consecuente afectación
de su nivel de vida.
De tal suerte que hoy es urgente llevar a cabo una
revisión del marco jurídico que regula las relaciones laborales, tal como han
hecho la mayoría de las naciones con sistemas de gobierno democráticos. Es
imprescindible que esta revisión concluya en una reforma laboral que, sin
vulnerar los derechos fundamentales de los trabajadores y trabajadoras, abra
paso a nuevas formas de relación entre los factores productivos, más libres y
menos restrictivas, con un perfil que reconozca a aquellos hombres y mujeres
que se empeñan con su labor cotidiana porque su empresa tenga mejores
resultados.
Por otra parte, es menester que los empresarios, si bien
puedan tener mayores estímulos para invertir y generar empleos, tengan presente
que no es posible dar marcha atrás en la rueda de la Historia y echar abajo los
legítimos derechos de los trabajadores.
Debemos dar paso a una nueva era de la relación
Capital-Trabajo y recordar que aquellas naciones que han sabido sustituir el postulado de “La
Lucha de Clases” por el de la Colaboración entre Clases, han sido quienes
mayores niveles de desarrollo han logrado alcanzar. Al final de cuentas, lograr
un gran acuerdo, incluyente y justo, que considere los puntos de vista
legítimos de ambas partes resultará en un beneficio para nuestro México.
Por ello, en mi carácter de senador y representante de la
voluntad ciudadana me propongo seguir muy de cerca el desarrollo de los trabajos
de análisis y deliberación sobre la Reforma Laboral propuesta por el Ejecutivo,
consciente que está en juego la posibilidad de un país más productivo, con
mayores niveles de inversión y empleo, con más oportunidades de trabajo para
millones de compatriotas que están esperando un buen trabajo de sus
legisladores.
Esto abrirá para nuestra nación la posibilidad de ser más
competitiva y beneficiarse de las oportunidades que existen hoy en la economía
globalizada que vivimos. Así podremos ser capaces de atraer más inversiones
extranjeras pero también nacionales, para que nuestro país tenga una nueva era
de esplendor, crecimiento y desarrollo.
De nuestro trabajo tiene que resultar un crecimiento
económico y un desarrollo social que propicien el México de oportunidades que
tanto anhelamos. Mis conciudadanos pueden estar seguros que por mi parte pondré
todo mi esfuerzo y mi compromiso responsable para votar a favor de lo que sea
mejor para todos los mexicanos.