EN MI PUEBLO SE MATAN
POR AMOR, EN
POLITICA MATAN POR PODER
En el sexenio de
Calderón, hemos cosechado muerte para todos. Pero se resalta el saber que
hombres de dinero y de la clase política, han sucumbido sin tener la
información real del porque, les sucede tan lamentable tragedia.
La clase política esta
de luto, mataron a José Eduardo Moreira, hijo de don Humberto Morerira, sobrino
del actual gobernador de Coahuila Rubén Morerira, se sabe que es una familia
respetable y de mucho dinero. ¿Quién lo mato? ¿Quién sabe?
En estos momentos, los
políticos están pálidos, porque en cualquier momento pueden vivir alguna
tragedia similar.
La han vivido
periodistas, poetas y empresarios, no hay respeto para nadie, para los
delincuentes, solo basta cumplir la orden, parece que por dentro escuchan una
voz diabólica que les dice: “Mata, mata, mata” lo hacen por ajuste de cuentas o
por placer, ni siquiera por billete, es el modo de dejar recados para que sepan
que con ellos no se juega y si no, la
consecuencia es la muerte.
Ahora que nuestro
presidente Calderón se va, la herencia maldita que nos deja la tenemos que
olvidar y buscar que no se vuelva a repetir, algo se puede hacer para que la
delincuencia sea meno y volamos a vivir en paz, trabajando y cada quien a lo suyo
y en lo suyo, como dice el refrán “Zapatero a tus zapatos”
Hago votos por que las
familias a quienes les ha tocado sufrir el dolor de perder a un familiar por la
cusa que sea, tengan pronta recuperación, superando lo que nunca debió de ser y
lo mejor, no desearlo a nadie, porque el pellizco en la carne duele y fuerte, máxime
cuando se es madre del hijo que trajo en sus entrañas y que solo a ella le dolió
al parirlo.
Nadie tiene derecho de
quitarle la vida a otro, así consideremos sea merecedor de ello, la vida no
tiene precio y solo es vehiculo para transitar en este mundo, debemos
protegerla, buscando siempre el bienestar, podemos hacer feliz a los demás y de
paso ser felices con quienes nos rodean, nadie es mas y nadie es menos, sea de
la condición que sea, rico o pobre, todos valemos por igual. Paremos la
violencia y seamos felices. ¿Qué no?