País enfrentado
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es
No conforme con el país que heredará, donde más de
sesenta mil muertos son tan solo el timbre de la guerra cruenta que
prácticamente en toda la república libra el gobierno contra la delincuencia
organizada, el futuro presidente de México abona al encono con una agenda legislativa que en lugar de
unir, divide; en lugar de proyectar estadios de desarrollo genera
enfrentamientos entre la clase trabajadora y los dueños de los medios de
producción, y que en lugar de aplicar políticas públicas diferentes a las que
han llevado a los países europeos a la parálisis económica, las profundiza como
si no tuviera a la vista los resultados de las recetas dadas por los organismos
financieros internacionales.
México
nos guste o no, esta llegando al enfrentamiento clasista y ya no solo
ideológico. Por un lado decenas de millones de compatriotas cuestionando severamente
la guerra decretada por Felipe Calderón contra los diferentes carteles de la
droga sin ningún diseño, plan y/o estrategia, a sabiendas de la corrupción que
permeaba las corporaciones policíacas y militares, inclusive, que requerían su
depuración antes que sacarlas a las calles a combatir a los grupos que les
pagaban para disfrutar de impunidad.
Las
estadísticas no mienten: los índices de extorsión, secuestro, robo con
violencia, feminicídios y asesinatos crecieron extraordinariamente en el
sexenio de Calderón, forjando un sentimiento nacional contra esa guerra alocada que lo único que hizo
fue avivar el avispero. La mejor critica y calificación a ella la recibió el
PAN el primero de julio al obtener solo el 25.40 por ciento de la votación
nacional para cerca de 12.5 millones de sufragios.
Vistas
así las cosas la prioridad para Enrique Peña Nieto debió haber sido la reconciliación nacional, dado que
como candidato no obtuvo >como pretendía a pesar de todo el dinero del
mundo< el 51% de la votación y la mayoría absoluta en las dos cámaras que
conforman el Congreso de la Unión. O no entendió bien esa lectura que le daba
el pueblo de México o de plano los intereses contraídos con los poderes
fácticos y los grupos económicos domésticos y extranjeros pesaron más que el interés nacional, como se desprende de la
iniciativa de la
ley laboral recién aprobado por la cámara baja (con los votos del PRIAN), que
favorece al sector empresarial y perjudica al movimiento obrero, lo quieran
admitir o no ambos institutos políticos.
En
efecto, así lo demuestran los reconocimientos de los barones del dinero que no
se han cansado de aplaudir a Peña, y que mientras el Senado no la ratifique
seguirán esperando cargar en hombros al futuro ejecutivo federal este puñado de
mexicanos y extranjeros, mientras millones de compatriotas se preparan para
salir a las calles para exigir les devuelvan sus conquistas laborales,
arrebatadas por los impulsores de un modelo económico que ha fracasado, que
esta muriéndose lenta pero constantemente como se observa en varias partes del
mundo, pero que aquí, los ideólogos
neoliberales siguen tercos en abrazarlo y seguirlo impulsando,
Ahora,
como si la Ley Laboral fuera asunto menor, los voceros del futuro presidente de
la República ya anunciaron tener casi lista la reforma energética, anunciada con bombo y platillo en Alemania por el
mismísimo Peña, que le permitiría constitucionalmente a los oligopolios y
trusts petroleros mundiales invertir en la paraestatal Petróleos Mexicanos,
iniciándose de esa forma el proceso privatizador de esta industria que ha
sostenido la economía nacional, a pesar de los saqueos, robos y fraudes de que
ha sido objeto por los anteriores gobiernos, así como de la corrupción e
impunidad de sus líderes sindicales.
Las justificaciones
o pretextos para consumar su proyecto van desde lo más tonto (Pemex necesita
recursos financieros que el Estado no puede dárselos), hasta los más
inteligentes que hacen referencia a que Cuba se ha aliado con compañías
venezolanas que le ha permitido encontrar yacimientos, y Petrobras (Brasil),
que ha tenido un crecimiento sostenido en la producción de hidrocarburos, pero
nada dice que la sociedad de Cuba con Venezuela esta pactada en términos de
intercambio de productos y nunca monetarios, y la de Brasil que es propiedad
mayoritariamente estatal.
Los
argumentos que manejan este nuevo núcleo de políticos tricolores, aliados con
el PAN para que el sector energético inicie su privatización son discutibles,
el problema es que la decisión la tomaran los legisladores de esos dos partidos
y no el pueblo de México que es, a quien debería >a través de un consulta popular o referéndum< preguntarles
sobre tal medida, no sin antes advertirnos que al 5 de octubre de este año la
reservas internacionales que tenemos en el Banco de México son de 161 mil 742 millones de dólares, y que con un 10%
de las mismas se podría inyectar recursos financieros a PEMEX para modernizar
su tecnología y construir, por lo menos 5 grandes refinerías que abarataran el
precio de la gasolina en México, y así no solo controlar la inflación sino
combatirla.
Estos
políticos obnubilados no recuerdan lo que paso con la compañía telefónica estatal TELMEX que le dejaba
2 mil millones de dólares cada año al Estado que servían para impulsar el
desarrollo nacional, y que antes de vendérsela a Carlos Slim éste ni siquiera
figuraba entre los cien hombres más ricos de México, y que 14 años después de
explotar esa empresa, se ha convertido en el número uno en el mundo en riqueza
con 69 mil millones de dólares según la revista Forbes.
¿En que
se ha beneficiado el pueblo de México con las privatizaciones de lo que fueron
empresas públicas? ¿Dónde quedo todo ese dinero? ¿Bajaran las tarifas de Telmex
y mejoro su servicio a raíz de su privatización?
Hay
respuestas a cada uno de esos cuestionamientos que resumiríamos así: 1.- No se
beneficio al pueblo de México, al contrario, esas empresas subieron los precios
de los servicios y productos que venden. 2.- Nunca mejoraron la calidad de los
mismos. 3.- el dinero de la venta de todas esas empresas que eran propiedad del
Estado Mexicano fueron a parar a las cuentas personales de los hermanos de don
Carlos Salinas de Gortari, y a la suya propia.
Tanto la
Ley Laboral como la que están a punto de presentar en el Congreso, la
Energética, enfrentaran más al pueblo de México con su gobierno a grado tal,
que vislumbro y perdónenme por escribirlo, escenario de estallidos sociales que
convulsionarán más, la ya de suya
endeble macroeconomía que tenemos.
Veremos
si no.