Por Helí Herrera Hernández.
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No será igual, estoy seguro, al de tantos otros
primeros de mayos donde la zalamería, barbería y el culto a la personalidad del
gobernante en turno, afloraban en casi la totalidad de los contingentes que
desfilaban frente a los palacios de gobierno de las capitales de los estados y
en el Distrito Federal.
Eran
islas, pequeñas manchas de grupos protestantes contra las políticas públicas de
los titulares del Poder Ejecutivo los que se hacían escuchar, para lo cual
tenían que burlar los cordones de seguridad para incorporarse al contingente
oficial, y que eran acalladas las consignas justo cuando pasaban frente a
dichos inmuebles, dado que los encargados oficiosos del desfile ordenaban le
subieran el volumen a las canciones de fondo para que el gobernador y el
presidente de la república no perdiera la virginidad del tímpano con gritos o
insultos, porque habría que decirlo, es el primero de mayo el único día que las
masas empobrecidas pueden echar madres a sus gobernantes sin que sean “pasados
por la báscula”.
Este
miércoles será distinto porque el movimiento obrero ya empieza a sentir en su
estomago y en sus bolsillos las secuelas del modelo económico abrazado,
defendido e impulsado por los gobiernos del PRI y del PAN que ahogan a sus
familias porque 1) no tienen trabajo, 2) si lo tienen esta mal pagado, 3) el
salario que perciben cada día le alcanza para comprar menos satisfactores, 4)
no tienen acceso a los servicios de salud dado que el seguro popular es una
vacilada y el IMSS y el ISSSTE no sirven ni para curar una gripe, 5) sus hijos
ya no estudian tanto porque tienen que buscar empleo para cooperar con el
sustento familiar y/o no accedan a las escuelas de enseñanza media superior y
universidades públicas por no pasar los exámenes que mas que eso, son filtros
para evitar la saturación, dado que el gobierno federal en lugar de aumentar el
presupuesto para la educación en México, lo ha venido recortando, 6) la
inseguridad aumenta en lugar de disminuir.
Será
distinto porque el golpeteo contra los trabajadores del campo y de la ciudad
sigue de manera frontal, no amaina y por
las decisiones tomadas desde palacio nacional van en aumento, como la
nueva ley federal del trabajo y la reforma educativa que son instrumentos de
represión para esa clase social, que por lo que se ve, quisieran convertirla en
esclavos modernos donde la burguesía se vanagloria por darles el domingo de
descanso y regalarles unos cuantos pesos que los ayuden a sobrevivir.
Ya hay
anuncios de lo que podría ser este primero de mayo al menos en Veracruz. La
dirigencia sindical de las secciones 32 y 56 del SNTE anunciaron que no van a
desfilar como en años anteriores porque tienen datos que al desfile se van a
infiltrar “grupos de choque que generaran violencia”, de la cual se quieren
deslindar, cuando la realidad es que temen que sus bases los desborden justo
hoy que se está conociendo a fondo el anteproyecto de Ley General del Servicio
Profesional Docente, donde los sindicatos pasaran a ser figuras decorativas y
el Estado podrá despedir, sin perjuicio jurídico-laboral alguno a los maestros.
No será,
definitivamente el desfile del primero de mayo un día de campo para el oficialismo
en Veracruz y en México. Aunado a las marchas que realizarán los maestros se
sumara el pueblo cansado de los aumentos al precio del huevo, de la carne, del
azúcar, de la gasolina, de la electricidad, del gas, y de tantos otros
satisfactores que consumen las masas sociales y mas, porque los diputados y
senadores del PRI y del PAN se preparan para ponerle IVA a los alimentos y las
medicinas.
Un
desfile obrero combativo, donde los trabajadores y sus familias saldrán a
rumiar sus amarguras, sus impotencias contra un gobierno que aplica políticas
públicas que siguen favoreciendo a minorías enriquecidas a cambio de la pobreza
y miseria de todos ellos.
Que se
de por bien servido el gobierno federal y local que solo serán gritos,
descalificativos a su forma de actuar. Lo menos que deberían hacer estos
ejecutivos es aguantar a pie firme todo ese tipo de protestas que total,
culminado el desfile todo volverá “a la normalidad”.
Los que
si deberán de preocuparse son los dirigentes sindicales charros que testificarán
el desborde de sus agremiados, que cansados ya de que solo los ocupen para su
encumbramiento, están poco a poco despertando de ese letargo y más, porque
insisto, su salario ya no les alcanza siquiera para cubrir su canasta básica.
Estaremos
atentos al desarrollo de este desfile del primero de mayo porque demostrará, a
final de cuentas, en que porcentaje las masas obreras están decididas a
organizarse para combatir las políticas públicas que los colocan en la pobreza.