LA APOLOGÍA DE
UN MAESTRO.
“No hay que considerar lo más importante el vivir,
sino el vivir bien”
Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.
No encontré mejor
manera de festejar y reconocer a los maestros que merezcan el reconocimiento,
que compartir uno de los diálogos más leídos en casi todos los tiempos de la
humanidad y me refiero al escrito por Platón titulado “Apología de Sócrates”
Sócrates fue ágrafo,
pero es considerado maestro de la humanidad, su vida es conocida
universalmente, sus discípulos lo amaron porque siempre fue un ejemplo de
sabiduría para ellos, la lista es larga Polemarco, Glaucón, Adimanto, pero el
alumno que resultó especial para Sócrates, sin duda alguna fue Platón, pero éste
alumno también resultó ser el más brillante, pues nada más, con Platón no tan
sólo Sócrates se eternizó, sino que con él nació la filosofía, hoy en día casi
todo es un refrito de ellos, sus obras y pensamientos nos siguen guiando, en
general los dos son los grandes maestros de la humanidad.
La Apología que es una
defensa pero al mismo tiempo una exaltación del maestro, nos relata el juicio
de Sócrates ante los magistrados, su defensa ante los acusadores, los
argumentos de ambas partes, con el dialogo, Platón nos enseña que con la pena
de muerte aplicada a su maestro, se cometió una injusticia eterna, pero a
través de esa injusticia el mundo conoció los principios de la honestidad,
rectitud, honradez, amor a la patria, a las leyes, coherencia de lo que se dice
y se hace, nos enseñó que por encima de todo siempre debe estar la verdad, la
justicia, la razón, la humildad, en esta Apología aprendemos que él más sabio
entre vosotros es aquel que cree, que su sabiduría es nada.
El maestro fue acusado
de no respetar a los dioses y corromper a los jóvenes, en el juicio Sócrates
respondió a cada una de las acusaciones con suficientes argumentos para ser
declarado absuelto, dijo que era inocente y nunca había cometido alguna injusticia,
que esto era actuaciones de sus enemigos públicos y explicó lo siguiente:
Manifiesta Sócrates que
su amigo Querefonte, fue al Oráculo de Delfos, éste era un lugar sagrado para
los atenienses en el cual los ciudadanos podían preguntar cualquier duda y las pitonisas
que eran muy sabias respondían a todas sus dudas, Querefonte pregunto si había
hombre más sabio que Sócrates y la respuesta de la Pitia fue que no, Sócrates
no comprendía porque los dioses habían declarado eso, él no sentía ser el más
sabio, entonces el maestro se dio a la tarea de entrevistarse con los que eran
considerado sabios en sus artes, para demostrarle a los dioses que él no era el
más sabio.
Fue y platicó con el
político, después de hablar con él, declaró Sócrates lo siguiente: “me pareció que otras muchas personas creían
que ese hombre era sabio y, especialmente, lo creía él mismo, pero que no lo
era. A continuación intentaba yo demostrarle que él creía ser sabio, pero que
no lo era. A consecuencia de ello, me gané la enemistad de él y de mucho de los
presentes. Al retirarme de allí razonaba a solas que yo era más sabio que aquel
hombre. Es probable que ni uno ni otro sepamos nada que tenga valor, pero este
hombre cree saber algo y no lo sabe, en cambio yo, así como, en efecto, no sé,
tampoco creo saber. Parece, pues, que al menos soy más sabio que él en esta
misma pequeñez, en que lo que no sé tampoco creo saberlo” y de la misma
manera el maestro Sócrates se entrevistó con los poetas y artesanos, el
resultado fue el mismo.
La sentencia que se
dictó resultó ser la pena de muerte, pero el maestro Sócrates tenía la
posibilidad de cambiar el fallo de los magistrados si él se declaraba culpable,
en palabras de Platón, el maestro tenía que humillarse, solicitar algún
castigo, llorarle a los magistrados como todo mundo lo hacía, cosa que Sócrates
nunca haría, porque toda su vida había enseñado la humildad pero que a ella siempre
la acompañara la dignidad, por eso para los clásicos griegos lo más importante
en la vida no era vivir, sino vivir bien.
Los maestros que tienen
amor y pasión por lo que hacen, siempre dejan huellas en nuestras vidas, con la
influencia de ellos nunca más seremos iguales, cambian para siempre nuestras
maneras de vivir, el mundo de la cultura, de la intelectualidad, de los libros,
del arte, de la literatura, de la filosofía, de la historia, del derecho, del
teatro, de la poesía, del cine, de la politología, etc. nos llega en una primera
etapa sólo a través de los maestros.
Por eso primeramente
felicito y agradezco a todos esos maestros que mucho han contribuido en mí y en
la sociedad, sin ellos seguramente no hubiera podido escribir la presente
columna, soy fruto en gran medida de su amor y pasión por su profesión que es
“enseñar y educar” considero que la mejor forma de honrarlos es aplicando el
pensamiento de Friedrich Nietzsche, “Alumno
que no supere al maestro, que no se diga ser buen alumno y el maestro que no
diga ser buen maestro” y esto sólo le lograría a través de la lectura
porque “una persona que no lee no tiene
ninguna ventaja sobre aquel que no sabe leer” Mark Twain.
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miguel_naranjo@hotmail.com