jueves, 23 de mayo de 2013


LA APOLOGÍA DE
UN MAESTRO.

“No hay que considerar lo más importante el vivir, sino el vivir bien”

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.



No encontré mejor manera de festejar y reconocer a los maestros que merezcan el reconocimiento, que compartir uno de los diálogos más leídos en casi todos los tiempos de la humanidad y me refiero al escrito por Platón titulado “Apología de Sócrates”

Sócrates fue ágrafo, pero es considerado maestro de la humanidad, su vida es conocida universalmente, sus discípulos lo amaron porque siempre fue un ejemplo de sabiduría para ellos, la lista es larga Polemarco, Glaucón, Adimanto, pero el alumno que resultó especial para Sócrates, sin duda alguna fue Platón, pero éste alumno también resultó ser el más brillante, pues nada más, con Platón no tan sólo Sócrates se eternizó, sino que con él nació la filosofía, hoy en día casi todo es un refrito de ellos, sus obras y pensamientos nos siguen guiando, en general los dos son los grandes maestros de la humanidad.

La Apología que es una defensa pero al mismo tiempo una exaltación del maestro, nos relata el juicio de Sócrates ante los magistrados, su defensa ante los acusadores, los argumentos de ambas partes, con el dialogo, Platón nos enseña que con la pena de muerte aplicada a su maestro, se cometió una injusticia eterna, pero a través de esa injusticia el mundo conoció los principios de la honestidad, rectitud, honradez, amor a la patria, a las leyes, coherencia de lo que se dice y se hace, nos enseñó que por encima de todo siempre debe estar la verdad, la justicia, la razón, la humildad, en esta Apología aprendemos que él más sabio entre vosotros es aquel que cree, que su sabiduría es nada.

El maestro fue acusado de no respetar a los dioses y corromper a los jóvenes, en el juicio Sócrates respondió a cada una de las acusaciones con suficientes argumentos para ser declarado absuelto, dijo que era inocente y nunca había cometido alguna injusticia, que esto era actuaciones de sus enemigos públicos y explicó lo siguiente:  

Manifiesta Sócrates que su amigo Querefonte, fue al Oráculo de Delfos, éste era un lugar sagrado para los atenienses en el cual los ciudadanos podían preguntar cualquier duda y las pitonisas que eran muy sabias respondían a todas sus dudas, Querefonte pregunto si había hombre más sabio que Sócrates y la respuesta de la Pitia fue que no, Sócrates no comprendía porque los dioses habían declarado eso, él no sentía ser el más sabio, entonces el maestro se dio a la tarea de entrevistarse con los que eran considerado sabios en sus artes, para demostrarle a los dioses que él no era el más sabio.

Fue y platicó con el político, después de hablar con él, declaró Sócrates lo siguiente: “me pareció que otras muchas personas creían que ese hombre era sabio y, especialmente, lo creía él mismo, pero que no lo era. A continuación intentaba yo demostrarle que él creía ser sabio, pero que no lo era. A consecuencia de ello, me gané la enemistad de él y de mucho de los presentes. Al retirarme de allí razonaba a solas que yo era más sabio que aquel hombre. Es probable que ni uno ni otro sepamos nada que tenga valor, pero este hombre cree saber algo y no lo sabe, en cambio yo, así como, en efecto, no sé, tampoco creo saber. Parece, pues, que al menos soy más sabio que él en esta misma pequeñez, en que lo que no sé tampoco creo saberlo” y de la misma manera el maestro Sócrates se entrevistó con los poetas y artesanos, el resultado fue el mismo.

La sentencia que se dictó resultó ser la pena de muerte, pero el maestro Sócrates tenía la posibilidad de cambiar el fallo de los magistrados si él se declaraba culpable, en palabras de Platón, el maestro tenía que humillarse, solicitar algún castigo, llorarle a los magistrados como todo mundo lo hacía, cosa que Sócrates nunca haría, porque toda su vida había enseñado la humildad pero que a ella siempre la acompañara la dignidad, por eso para los clásicos griegos lo más importante en la vida no era vivir, sino vivir bien.

Los maestros que tienen amor y pasión por lo que hacen, siempre dejan huellas en nuestras vidas, con la influencia de ellos nunca más seremos iguales, cambian para siempre nuestras maneras de vivir, el mundo de la cultura, de la intelectualidad, de los libros, del arte, de la literatura, de la filosofía, de la historia, del derecho, del teatro, de la poesía, del cine, de la politología, etc. nos llega en una primera etapa sólo a través de los maestros.

Por eso primeramente felicito y agradezco a todos esos maestros que mucho han contribuido en mí y en la sociedad, sin ellos seguramente no hubiera podido escribir la presente columna, soy fruto en gran medida de su amor y pasión por su profesión que es “enseñar y educar” considero que la mejor forma de honrarlos es aplicando el pensamiento de Friedrich Nietzsche, “Alumno que no supere al maestro, que no se diga ser buen alumno y el maestro que no diga ser buen maestro” y esto sólo le lograría a través de la lectura porque “una persona que no lee no tiene ninguna ventaja sobre aquel que no sabe leer” Mark Twain.

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com