proceso electoral
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A escasos catorce días de la jornada electoral, el
ambiente que viven los partidos políticos, candidatos y simpatizantes es cada
vez más susceptible de descarrilarse. Los hechos acontecidos así lo demuestran.
La
confrontación se esta dando no solo entre los militantes de los institutos
políticos que están participando, sino entre fuerzas caciquiles y económicas
regionales a lo largo y ancho del Estado de Veracruz, que buscan defender y/o
expander sus poderes.
Recorriendo
el Estado se encuentra uno con claros ejemplos de esta situación que lo mismo
ocurre en Coatzacoalcos que en Panuco; en Córdoba que en Veracruz puerto, en
Martínez de la Torre que en Tampico Alto; en la región del Totonacapan que en
la zona de los Tuxtlas. Poco a poco y ante la proximidad del día de la elección
al parecer, por lo hechos que empiezan a conocerse, la violencia ha empezado a enseñorearse.
El
encono verbal entre dirigentes y militantes del Partido Revolucionario
Institucional y el PAN en la zona conurbana Veracruz-Boca del Río desde hace
meses, con miras el primero a mantener su hegemonía lograda en los tiempos
políticos del exgobernador Fidel Herrera Beltrán y los segundos a rescatarla,
no son nada comparable a lo que esta ocurriendo en otros municipios como
Coxquihui, donde el pasado lunes se registro un enfrentamiento entre militantes
y simpatizantes de esos dos partidos políticos con saldo de un muerto, dos
heridos y decenas de aplastados sin gravedad.
La
Procuraduría General de Justicia del Estado informo a través de un comunicado
de prensa que la subprocuradora de la zona norte Nora Hilda Liahut Franco se
iba hacer cargo de las investigaciones para encontrar a los responsables de tan
lamentables acontecimientos, en tanto Erick Lagos Hernández y Enrique Cambranis
en su calidad de presidentes del PRI y del PAN se culpan mutuamente.
En Martínez
de la Torre se vivió otro hecho significativo con el secuestro y posterior
asesinato del candidato suplente a la Presidencia Municipal de ese municipio
citrícola Pedro Isaac López Rojas por el partido Frente Cardenista.
Independientemente
que las autoridades judiciales ya detuvieron y encarcelaron a los responsables
del proditorio crimen, este se da en circunstancias donde brilla la ausencia de
políticas públicas de protección a favor de quienes enarbolan banderas
democráticas y de crítica al gobierno mismo.
Aun no
salía de los medios de comunicación este suceso y ya en sus páginas, noticieros
radiofónicos y televisivos se daba cuenta de otro hecho grave acontecido en
Tierra blanca donde una turba de jóvenes en motocicletas apedrearon primero, y
luego quemaron tres vehículos de distinguidos panistas que participan en la
campaña de Saúl Lara González, que a decir del dirigente estatal del partido
blanquiazul, lleva el sello de amedrentar a su partido no solo allí, sino en
todo el Estado.
Como es
de verse, en lugar de apaciguarse los ánimos siguen caldeándose a lo largo y
ancho del Estado lo que augura, insisto, un clima de violencia en la medida que
se acerque el 7 de julio y peor aun el día de la jornada electoral, afirmándolo
porque los reportes que se conocen en infinidad de municipios veracruzanos no
son nada halagüeños.
El
gobierno del Estado algo debe hacer para evitar que este escenario de violencia
que empieza a permear en el Estado continué.
Todos
sabemos como suben los ánimos el día de la elección en todos los frentes
políticos, y que basta una chispa para que se desaten enfrentamientos entre los
simpatizantes de cualquier candidato con consecuencias impredecibles no solo
para ellos, sino para la estabilidad social del Estado.
Los
pactos para respetar la ley son el principio de la negación al Estado de
Derecho. No es posible que los dirigentes de los partidos políticos vayan a
palacio de Gobierno a firmar pactos para respetar la ley. La ley se respeta
porque para eso es ley, y si no existe un gobierno que aplique esa ley sin
necesidad de pactos, pues entonces con todo respeto ese gobierno no tiene
porque estar representando ni a la sociedad ni al Estado mismo.
Están
las autoridades estatales a tiempo de implementar medidas que coadyuven a
garantizar, por lo que resta del proceso electoral y el día de la elección un
clima de paz, donde las familias veracruzanas asistan a las casillas
electorales en familia, sin ningún contratiempo y temor a depositar su voto por
el partido y candidato de su preferencia.
No
hacerlo abona a la violencia.