TIERRA DE BABEL
Dice el proverbio
árabe que lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es
tuyo. Lo que quizás se antoja en referencia a la obviedad: ayer, hoy y mañana…
Sea cual fuese el tiempo en que estemos, lo cierto es que vivimos, con
recuerdos, anhelos y, sin duda, con hacer en este instante. De otra manera,
¿qué seríamos? Caramba, qué filoso estoy con tantas elucubraciones… Pero viene
al caso porque hablar de la niñez y de la vejez, es un tanto referirnos al
péndulo de la existencia, del reloj de la vida…
En fin, que este 12 de junio fue el Día Mundial contra el Trabajo
Infantil, y el 15 de junio es el Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso
y Maltrato en la Vejez. ¿Qué podemos decir que no sepamos? Más bien, deberíamos
plantearnos: ¿qué hemos dejado de hacer por nuestros niños y por nuestros
viejitos, hoy llamados adultos mayores?
Sin duda, el maltrato, el abuso, la injusticia, la desconsideración y
la indiferencia están al orden del día… Sucede en todos lados y todas partes.
En la vida pública y privada, en todas las familias, en todos los niveles económicos,
sociales, culturales y religiosos.
Las cifras ahí están, puede consultarse en internet. Por ejemplo, en
México, tres de cada cuatro niños o niñas tienen alguna carencia social. Es
decir, 56.4% de la población de entre cero y 17 años es pobre, 21.4 millones de
infantes de los 39.2 millones que habitan en el país.
Hay más. En México laboran más de tres millones de menores entre los 5
y los 17 años, y las condiciones en las que realizan sus actividades y tareas
son desfavorables para su salud, seguridad y desarrollo, se enfrentan a
jornadas de trabajos largas, así como a la discriminación, aislamiento de su
familia, riesgos por el manejo de materiales peligrosos, abuso físico y sexual,
y en muchos casos al embarazo precoz, coinciden la Organización Internacional
del Trabajo (OIT) y la Confederación de Trabajadores de México (CTM). (El Universal/10 de junio/2013).
Dijera el psiquiatra
estadounidense Karl A. Menninger, lo que se les dé a los niños, los niños darán
a la sociedad. Y como expresó el político alemán Willy Brandt, permitir una
injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen. Pos entonces, en
nuestro país ya nos chingamos. ¿Ya se chingó el mundo?
¿Qué decir de los adultos mayores, sí, de esos viejitos que muchas
veces nos estorban? Sobre todo en México donde los derechos humanos son
pisoteados, sean quien sea… bueno, claro, hay niveles y money, ¿no?
Según la ONU, la población mundial de las personas de 60 años o más
será más del doble, de 542 millones en 1995 a alrededor de 1.200 millones en
2025. Se estima que entre el 4% y el 6% de las personas mayores de todo el
mundo han sufrido alguna forma de abuso y maltrato. El maltrato de las personas
mayores es un problema social mundial que afecta la salud y los Derechos
Humanos de millones de personas mayores en todo el mundo y es un problema que
merece la atención de la comunidad internacional. ¡Claro! ¡Y mucho más
nacional!
¿Qué hay que hacer? Pos como dicen, tomar conciencia y actuar a favor
de la niñez y la vejez mexicana, porque son parte de nosotros, de nuestra
sociedad… Porque como te ves, me vi, como me ves te verás… Y aquí, como en
muchas otras cosas, tenemos que entrarle todos, gobierno y sociedad, aunque
suene trillado, es en serio, ya basta de tantas palabrerías y al rato nos valga
madres que Juanito, en la calle, nos pida unas monedas, y que el pinche viejo
apestoso nos fastidie…
De cinismo y anexas
Por cierto mi
estimado Mario Lozano Carbonell, felicidades por tus cincuenta años cumplidos,
medio siglo al igual que un servidor, pero no nos apuremos, porque como dice Víctor
Hugo, los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud
de la edad madura.
Y para no amargarnos la vida, les cuento que una viejita en la
comisaría gritaba:
-¡Oficial, Oficial, me acaba de violar
un empleado público!
-Pero… ¿cómo sabe que era un empleado público?
-Porque tuve que hacerlo todo yo.
Por lo pronto, ahí se ven.
Hasta la próxima