Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es
Don Joaquín: soy un articulista de provincia, llevo
más de 27 años escribiendo para distintos periódicos que me han brindado un
espacio en sus paginas editoriales para dar mi punto de vista sobre el
acontecer nacional e internacional. Con la revolución tecnológica mi opinión
también se difunde en diferentes portales electrónicos, varias radiodifusoras,
y en noticiarios del sistema de cable locales a lo largo y ancho del Estado de
Veracruz.
En
cambio usted es periodista en la capital federal, con larga trayectoria en la
radio, la televisión y prensa escrita. Antes en IMEVISIÓN (radio y televisión
estatal) y hoy en TELEVISA pero siempre, desde que era reportero, muy leal,
solidario, fiel y cuidadoso del patrón a quien sirve.
Gracias
a la fuerza que los poderes fácticos han adquirido a lo largo de los gobiernos
del PRI y del PAN, usted se ha dado el lujo de sentar en su mesa de
entrevistados a líderes de izquierda y sociales a quien ha despedazado, no
dejándolos hablar, tratando de sembrar en el tele o radio-auditorio una imagen
de gente que se opone al progreso de México, y que estaría mejor la nación si
ellos se cruzaran de brazos y dejaran dictar y aplicar las políticas públicas
que ellos y el gobierno quieran, sin oposición alguna.
Es tanta
la fuerza que detenta que se da el lujo de entrevistar al Presidente de la
República en turno cuando quiere, preguntarle lo que a su juicio desea saber,
interrumpirlo en el momento que lo cree pertinente, y cortar la entrevista
cuando a su juicio, haya que concluirla.
Usted
cobra por todo lo que hace, dice y escribe. Acá en la aldea lo hago sin recibir
compensación alguna, tan solo para aprovechar los espacios que generosamente me
brindan. Por eso al escucharlo todos los días y ver a quien critica y a quien
ensalza, me percato de que lado esta y a que intereses sirve, comprendiendo los
epítetos que le lanza a gente que discrepa del discurso oficial, del >status
quo<, del glamour y del chanel que debe embargar a Palacio
Nacional, y más cuando se va a dar el grito de independencia.
Lo he
escuchado narrando, con placer siniestro, la desintegración de la Compañía de
Luz y Fuerza del Centro, sin importarle el despido de más de 30 mi trabajadores
y el grado de indefensión de sus familias; le ví su rostro de placer cuando
México vive el desafuero de Andrés Manuel López Obrador y todo, por abrir una
calle para conectar una avenida con un hospital; lo he visto narrar las
tragedias en las Minas norteñas del “Grupo México”, pero sin decir nada de sus
propietarios que son, los culpables de tantas muertes que han ocurrido; lo he
escuchado acusar a la familia SADA de enriquecimiento a costa de las
necesidades de los enfermos y todo por atreverse a buscar una tercera cadena
nacional de televisión. Antes nada.
Pero
usted no solo cobra por hablar sino también por guardar silencio. Nada dijo de
los perseguidos, encarcelados, mutilados y asesinados en el movimiento
estudiantil de 1968 donde usted ya era periodista-reportero. Mas adelante sus
apariciones en la radio y televisión fueron para condenar a los jóvenes y sus
maestros por querer democratizar a este país, acusándolos de comunistas,
desestabilizadores, violentos, quebrantadores de la paz y el orden social. Hoy,
la historia dice otra cosa de ellos y usted y la televisora con quien se vende
han contratado intelectuales “Light” para grabar apologías y venderlas en Mix up,
en sambors, en vips, haciendo dinero de esos jóvenes y maestros a quienes
ustedes crucificaron.
Usted ha
hecho escuela de esa perversidad. Por la mañana vemos con su propio estilo a
Carlitos despotricar contra todo aquello que huela a lucha social, a las buenas
costumbres y a la decencia; en otro canal de su empresa están unos “maduros”
que se sienten jovencitos, y con calificativos ofensivos le dan un día si y al
otro también a los maestros, a los electricistas, a los mineros, a las mujeres
que luchan por la legalización del aborto y hacen manifestaciones, y le dan
también primero a Cuauhtemoc Cárdenas, Luego a López Obrador y hoy a Mancera
por no garrotear a los manifestantes. Pero se callan la boca cuando el primero
acoso a Laura y los otros los detienen porque andaba uno de ellos ebrio
totalmente y encuerado, corriendo por una avenida.
Hoy como
en el 68, su empresa y el gobierno a quien sirve y le cobra por sus servicios
(ya están circulando en las redes sociales copias de los cheques de casi medio
millón de pesos que el gobierno del estado de México le extiende), la han
agarrado contra los maestros que disienten de una reforma constitucional, y que
pacíficamente están luchando por su derogación: “mugrosos”, “apestosos”,
“huevones”, “ineptos que no quieren evaluarse”, “¿porque se tarda tanto el
gobierno de Mancera en echarlos del Distrito Federal o proceder la secretaria
de educación contra ellos cesándolos?”
Tratan de poner a
la sociedad contra ellos acusándolos de no quererse evaluar, cuando todos los
maestros están de acuerdo en hacerlo, pero se callan la boca (otra vez), y nada
dicen de las paupérrimas condiciones en que se hallan las escuelas, los bajos
salarios que perciben, los grados de desnutrición con que llegan los niños a
las aulas que les impide retener conocimientos.
Critican a unos
pobres maestros pero nada dicen de los líderes sindicales corruptos que viven
como reyes árabes así como del gobierno que les permite dicho enriquecimiento.
Nada dicen de los políticos que llegan con una mano adelante y otra atrás, y
cuando salen del encargo ya tienen casas hasta en el extranjero; nada dicen que
nosotros, el pueblo, seguimos sosteniendo las pensiones millonarias de los
expresidentes de la república y de los miembros de la suprema corte de justicia,
nada dicen del FOBAPROA y la injusticia que nosotros tengamos que seguirle
dando miles de millones de pesos anuales a los “pobres banqueros”. Nada dicen de
los paraísos fiscales que disfrutan las empresas en México y mucho menos de los
miles de millones de pesos que le regresan a TELEVISA cada año, quizás como
pago por ser abyectos al gobierno neoliberal-patronal.
Usted don Joaquín y
su alumno Carlos piensan que somos gordos los mexicanos porque tenemos mucho
dinero y comemos bien. Si los evaluáramos en este contexto así contestarían,
igual que somos pobres porque no trabajamos. De ingles ni nos atreveríamos a
pedir una evaluación porque eso si, usted lo domina a la perfección (juay de
rito).
Ahora que el
gobierno peñista ya les hizo caso y desalojo violentamente a los maestros ya
pueden estar tranquilos don Joaquín. La plaza de la Constitución ya no huele
feo, ya no hiede. La noche del grito el olor abajo, afuera, en la plancha fue
de perfume barato, de replicas, pero eso si, adentro de Palacio Nacional, las
gentes “bonitas” dejan a su paso el olor del perfume Imperial Majesty, Clive
christian; las lermes de baccarat; a faunbourg hermes; a poivre carón, a bolt
of Lightning, o muy jodido muy jodido, a chanel número 5.
Mientras la patria
siga siendo generosa con usted don Joaquín, no importa que haya niños que se
mueran por desnutrición o por falta de atención médica. No importa que sean más
de 70 millones de compatriotas que vivan con dos dólares al día; no importa que
no haya medicinas en los hospitales públicos. Lo que importa son sus
privilegios y los de su clase social opulenta.
¡Usted es un
guerrero de ella!