NUESTRA INDEPENDENCIA
EN LAS LETRAS.
“Viva José Joaquín Fernández de Lizardi”.
Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.
Llegó el mes de Setiembre
y como cada año recordamos y festejamos el nacimiento de México como un país
libre y soberano, nos sentimos orgullosos de ser mexicanos y cada quien a su
manera festeja la independencia de México, la manera que en ésta ocasión decidí
festejar nuestro mes patrio, es presentando a Usted mi apreciado lector, la primera novela escrita en México y en la América
española, titulada “El periquillo sarniento”
escrita por José Joaquín Fernández de Lizardi y publicada en el año de 1816.
La novela toca una gran
variedad de temas; porque Lizardi, “insaciable
lector, vertió en su obra maestra todo el fruto de su extensa y variada
lectura, que incluía, además de libros puramente morales, tratados sobre
educación, teología, filosofía natural, física experimental, medicina, farmacia
y derecho” es una novela fácil de leer porque su historia es lineal, no
olvidemos que es la primera novela de América, pero sus temas son tan vigentes
que tanto en lo individual como en lo social, sigue describiendo la
problemática de nuestra nación.
El personaje central de
la novela es Pedro Sarmiento, quien tiene el sobrenombre de “El periquillo sarniento” un pícaro que nos relata todas las peripecias
de su vida ya enfermo y en cama, con el propósito de que una vez muerto, sus
hijos puedan leerlas y le sirvan de consejos muy instructivos y así logren no cometer
los graves errores que él cometió en su vida.
“El periquillo sarniento” fue un flojo, jugador, vividor,
dilapidador, mal hijo, mal ciudadano, proveniente de una familia estable, su
padre Manuel y su madre lo amaban, manifiesta Pedro Sarmiento que los excesivos
cuidados y protección de su madre fueron el primer gran mal para su futuro,
todo le consentían, “bastaba que yo
manifestara deseo de alguna cosa, para que mi madre hiciera por ponérmela en
las manos, aunque fuera injustamente. Supongamos: quería yo su rosario, el
dedal con que cosía, un dulcecito que otro niño de casa tuviera en la mano, o
cosa semejante, se me había de dar al instante, y cuenta como se negaba, porque
aturdía yo el barrio a gritos; si alguna criada me incomodaba, hacia mi madre
que la castigaba, como para satisfacerme, y esto no era otra cosa que enseñarme
a ser soberbio y vengativo” ésta fue la educación que recibió Pedro
Sarmiento los primeros 6 años de vida.
La siguiente etapa de
su vida era ingresar a la escuela, de entrada, Pedro Sarmiento estaba
acostumbrado a tener todo sin el mayor esfuerzo, una vida sin reglas, sin
disciplina, todo lo protestaba, de pronto en la educación primaria se encuentra
con un maestro sin vocación, trabajaba como maestro porque de algo tenía que
vivir, además eran de los profesionistas mejor pagados, en este ambiente de supuesta
educación, recibió el apodo con el que sería conocido toda su vida, periquillo
por Pedro y como un día le dio sarna fue fácil para sus “instruidos y educados”
amigos agregar el sarniento.
El maestro que los
instruía no sabía siquiera escribir, “ya
ven ustedes qué expuesto está a escribir mil desatinos el que carece de
instrucción en la ortografía, y cuán necesario es que en este punto no os
descuidéis con vuestros hijos. Es una lástima la poca aplicación que se nota
sobre este ramo en nuestro reino (México). No se ven sino mil groseros
barbarismos todos los días escritos públicamente en la velerías, chocolaterías,
estanquillos, papeles de la esquinas, es corriente ver vendiga, aiga, vexos,
consectos, axion, etc.” Mí apreciado lector, después de más de 200 años no hay
mucha diferencia de cómo se escribe hoy en México, sino cheque detenidamente su
Facebook.
La novela como les
decía al inicio es muy extensa, elegí los temas de formación y educación porque
son fundamentales en nuestras vidas, observo en todas partes el reclamo de una
sociedad perfecta de nuestras imperfectas vidas, por eso considero que la mejor
manera de festejar a México, es reflexionando si cumplimos con nuestros
deberes, nuestras obligaciones, siendo buenos hijos, padres, empleados,
estudiantes, maestros, etc. sólo así seremos una mejor nación, tenemos que
aprender a vivir nos guste o no, bajo reglas, porque estamos acostumbrados a
obtener todo con el mínimo esfuerzo, y si algo no nos gusta o no conviene,
estamos demostrando que tenemos la suficiente mala formación y educación como “El periquillo sarniento”, para
comportarnos como lo hacemos y esto México no se lo merece.
¡Viva México! ¡Viva
José Joaquín Fernández de Lizardi!, ¡Vivan las letras mexicanas!
Correo electrónico:
miguel_naranjo@hotmail.com