TIERRA DE BABEL
Jorge
Arturo Rodríguez
Vayamos a ver si ya puso la gallina…
Bien, ok, mister,
así que nos estás espiando Barak Obama, ¿desde cuándo? ¿No te parece que es un
abuso de confianza? ¿Tú, nuestro gran vecino y amigo? ¿Tú, no sólo nuestro Tío
Sam, sino, ya la verdad, nuestro Father, nuestro Gurú, nuestro gran Guía? No
puede ser, qué escándalo…
Ya en serio, no sé a que tanto barullo con eso de que estamos siendo
espiados por la Casa Blanca. ¿Acaso no lo han hecho desde hace mucho tiempo? En
todo caso, hay que lamentarnos nosotros que no hacemos nada para evitar ser
espiados, porque con una sola solicitud para que se investigue el caso de
espionaje no se logrará nada, tan sólo que Obama haya prometido que se indagará
el asunto. Y de promesas, ¿a poco no estamos hasta la madre?
En fin, que en esto del acto de espiar y vigilar, los mexicanos lo
sabemos muy bien, porque recuerdo que de niño nos decían: “Ve a ver lo hace tu
hermana(o)”; “Ve a ver si ya parió la marrana”; “Ve a ver si ya puso la
gallina”. ¿Acaso esto no es mirar, vigilar, espiar?
El asunto del espionaje, desde luego, no es un asunto menor; revestido
de gravedad, hay que apresurarnos a serle frente, sobre todo ahora con el
avance de la tecnología.
Recuerdo las películas “La familia de mi novia” y “La espía que me
amó”, por citar sólo dos de las muchas que hay donde de una u otra manera
aparece el espionaje. Ahí tienen, en literatura, un chingo de narrativa sobre
el tema. Stieg Larsson escribió la Trilogía Millennium, por ejemplo. Me viene a
la memoria la novela “El ojo”, de Vladimir Nabokov, donde el personaje
principal dice: “He comprendido que la única felicidad de este mundo consiste
en observar, espiar, vigilar, escudriñar a los demás y a uno mismo, no ser más
que un gran ojo, ligeramente vidrioso, algo inyectado en sangre, fijo. Juro que
esto es la felicidad. Qué importa sea un poco bajo, un poco engañoso y que
nadie aprecia todas las cosas notables que hay en mí: mi fantasía, mi
erudición, mis dones literarios…”.
Creo que en todas partes todos nos estamos espiando e incluso nos están
espiando desde afuera. El conductor y especialista en OVNIS, Pedro Ferriz Santa
Cruz, que en paz descanse, lo decía: “Un mundo nos vigila”. Ahí tienen ustedes,
¿cómo chingaos no nos va vigilar los Estados Unidos, si somos su patio trasero?
¿Acaso no cuidará sus intereses?
En el mes de junio pasado, en un
concierto en Washingtong, Mick Jagger bromeó: "No creo que el presidente
Obama esté aquí, pero estoy seguro de que está escuchando", lo que provocó abucheos de una parte
del público, aunque debido a las opiniones cruzadas no quedó en claro si se
trató de un signo de reprobación al comentario o una muestra de rechazo a la
política de espionaje practicada por la Casa Blanca.
Alguien por ahí me dijo que con la vara que mides serás medido, y eso
le está pasando a Peña Nieto, porque dicen que cuando dejó de hablar por
teléfono con el mandatario mexicano, quien le pidió se investigara el caso de
espionaje, Obama expresó carcajeándose: “Mexicanitos, ni los veo ni los oigo,
sólo los espío y los jodo”. ¿No les recuerda algo?
En fin, que mejor hay que vigilar a nuestros
políticos, autoridades gubernamentales, representantes populares, ministros y
etc., que no pueden hacer nada sin dinero y a aquellos que quieren hacerlo todo
sólo con dinero, parafraseando a Indira Gandhi.
De cinismo y anexas
¿Y qué onda con la
reforma hacendaria? Por lo pronto, dice el periodista Enrique Galván Ochoa que
“hoy México está compuesto por 53 magnates de Forbes y 53 millones de pobres,
es decir, un millón de pobres por cada magnate. Las políticas del clon del
viejo PRI apuntan a que al final del sexenio habrá 60 magnates y 60 millones de
pobres”.
Por cierto, un amigo que no tiene pelos
en la lengua, me preguntó: “¿Evaluación no te suena a evacuación?” “Son cosas
distintas”, le dije. Y el comentó: “Pos a como dicen, muy pronto estas palabras
serán casi sinónimas, porque si no pasas la evaluación, te mandan a la
chingada, es decir, que pases a evacuar”.
Por cierto, cuando hubo temblor de tierra
con epicentro en Misantla, no se evacuó; pero cuando hubo temblor magisterial,
ay, nanita, todos a evacuar. ¿Qué tal, eh?
Por lo pronto, ahí se ven.
Hasta la próxima