Por Helí Herrera Hernández.
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En 8 días iniciará la LXIII Legislatura sus trabajos
con un cuerpo colegiado donde el Partido Revolucionarios Institucional dominará
con sus diputados la agenda legislativa de los tres años de la misma.
No se
espera mucho de esta nueva Legislatura dado que será una copia de lo que fue la
que esta a punto de salir, donde este partido se despacho con la cuchara grande
y mediante una indicativa de ley y con la ayuda de diputados ingenuos se supra
representó y ahora tiene asegurada no solo la mayoría absoluta, sino inclusive
la calificada con la ayuda de legisladores satélites de los partido Verde, y de
nueva alianza.
Se van
sin pena y sin gloria los que integraron ésta. De nueva cuenta como en muchas
otras legislaturas la inmensa mayoría de sus integrantes solo sirvieron para
levantar la mano y decirle si a todo lo que el titular del Poder Ejecutivo les
mando, y se opusieron algunos planteamientos trascendentales que surgieron de
otras fuerzas políticas, pero que por ir en contra de los intereses del
gobierno, fueran rechazados sin argumento alguno por una mayoría mecánica que
no ha entendido lo que es la división de poderes en Veracruz.
Estos
diputados antepusieron sus intereses político-económicos al desarrollo de
nuestro Estado y así como llegaron se van, sin haber trascendido, sin haber
dejado huella a su paso por un Poder que, bien utilizado sirve como contrapeso
de los otros dos, y salvo dos o tres excepciones de 50, el resto fue un cero a
la izquierda puesto que nunca se pararon a debatir, nunca a presentar algún
proyecto de acuerdo, alguna iniciativa de Ley o algún cuestionamiento fuerte a
las iniciativas que les mandaba el Gobernador, principalmente en aquellos
asuntos que impactaron como han sido el endeudamiento generacional de los
dineros públicos.
Dejan
pues estos diputados y diputadas intactos los vicios que debieron combatir como
la triada infernal ORFIS-DIPUTADOS-ALCALDES que durante décadas ha servido para
que los últimos se roben millones y millones de pesos del erario, contando con
la complacencia de los legisladores y la complicidad del Órgano Fiscal del
Estado, que satisfechos porque los presidentes municipales les contratan a los
despachos contables propiedad de los funcionarios que allí laboran, pues ellos
mismos se encargan de cuadrarle todas sus raterías.
Estamos
acostumbrados a ver en nuestras municipios como entran los alcaldes pobres y
salen inmensamente ricos, mientras los legisladores tienen facultades expresas
para denunciarlos y nunca lo hacen, desde luego por la mochada que mes tras mes
les pasan, por interpósitas personas.
Así ha
sido y no se ve que vaya a cambiar en esta nueva Legislatura porque el PRI
sigue siendo mayoría, y porque además, para que esto funcione así, dicho
instituto político se encarga de mandar como candidatos primero a personas que
son buenas para los concursos de belleza, para la locución, para movilizar
encuerados, para traicionar a sus agremiados, y solamente uno que otro con
capacidad legislativa para producir en la Cámara. De allí que los resultados
medidos en quehacer cameral sean reprobatorios.
Ahora tanto al PRI como al PAN les da por
hacer diputados a millonarios empresarios, industriales, comerciantes que nada
saben del trabajo legislativo y si lo conocen porque ya estuvieron en la
función pública, no saben de las necesidades de mas de 5 millones de
veracruzanos que se levantan con unos cuantos pesos en la bolsa y tienen que
medio alimentar y vestir a su familia.
Por eso
no se auguran buenos resultados en la que tomara posesión el 5 de noviembre
porque son más de lo mismo, y tendrán los escasos legisladores de la oposición
que denunciar y denunciar todo aquello que vaya en perjuicio de sus
representados, porque al final debemos admitir, todos estos legisladores
oficialistas ya perdieron la vergüenza desde hace muchos años y no les importa
lo que en tribuna se les diga. Como vulgarmente se dice, ya son conchudos.
Independientemente
del escenario que les espera, los diputados surgidos de Movimiento Ciudadano,
del Partido del Trabajo, y concediéndoles el beneficio de la duda a los del PRD
y uno que otro del PAN deberán no solo de denunciar todas las arbitrariedades
que los presidentes municipales, sus pares, el Gobernador o entidades públicas
hagan porque a eso van, pero también deberán convertirse en gestores ante esos
malos funcionarios que se sienten protegidos por el ejecutivo estatal y
encubren trapacerías, no atienden las demandas de los grupos sociales y frenan
acciones que los beneficien.
El reto
es mayúsculo para esta minoría legislativa pero habrá que afrontarlo sin
dilación alguna. Veracruz no puede seguir despeñándose porque hacerlo significa
acercar la desesperación de esos millones de veracruzanos a la violencia
social, aquella que ya no podrá detenerse con promesas porque el pueblo, las
masas sociales, hay que decirlo, ya no creen en nuestras instituciones.
Su primer
reto, su prueba de fuego de los integrantes de la LXIII legislatura será, no me
cabe la menor duda, la adecuación de la reforma educativa federal a las
condiciones laborales del magisterio veracruzano.
El
gobierno ya midió de lo que son capaces los maestros oficialistas cuando se
sienten traicionados. Si no cumple el Gobernador con la palabra empeñada de
armonizar tales reformas el escenario será francamente peligroso y en todo
esto, jugarán un papel decisivo y definitorio los nuevos legisladores y diputadas.