lunes, 14 de octubre de 2013

¡BELISARIO DOMÍNGUEZ, POLITICO
 VALEROSO Y EJEMPLAR!

FERNANDO F. CANCELA

 

A las 11:30 de la noche del 7 de Octubre de 1913, ocurrió uno de los pasajes más negros de nuestra historia, Agentes de la Policía “Reservada”, brazo de la dictadura de Victoriano Huerta, cuya especialidad era la persecución y eliminación de los enemigos del gobierno usurpador, detuvieron cobardemente al senador chiapaneco Belisario Domínguez Palencia. Los sicarios lo condujeron al panteón de Coyoacán y ahí lo asesinaron a balazos. El crimen del legislador, genero múltiples protestas en el Senado de la República.

 

El Miércoles 9 de octubre, Ricardo Domínguez y Federico Tovar, hijo y sobrino del Senador, acudieron con Virgilio Figueroa, diputado federal por Chiapas; y con Víctor Manuel Castillo y Emilio Rabasa, senadores por el mismo estado, para informarles que tenía tres días que el senador había desaparecido. Eran conocidos por la opinión pública sus discursos del 23 y 29 de septiembre de 1913 en los que denunció el carácter dictatorial del régimen, y el cúmulo de falsedades del Informe Presidencial de Huerta. El primero de los discursos había circulado por el país debido a que fue impreso de manera clandestina por María Hernández Zarco, una de las fundadoras de la casa del Obrero Mundial, integrante del Club Liberal Benito Juárez y nieta del historiador y periodista de la época reformista, Francisco Zarco.

 

Domínguez no era el primer opositor desaparecido desde que Huerta asumiera la presidencia el 19 de febrero de 1913, pues Serapio Rendón, Adolfo Gurrión, Néstor Monroy y Edmundo Pastelín, diputados del bloque renovador, opositores a Huerta, así como generales maderistas, periodistas y obreros, integraban una larga lista de personajes asesinados, presos y desaparecidos entre febrero y octubre de 1913. El mismo día 9 de octubre, se llevó a cabo una sesión extraordinaria en medio de manifestaciones de reprobación, y el diputado por Veracruz Ignacio Muñoz, afirmaba que no había pruebas suficientes para hacer especulaciones y que se debería de fundamentar el caso para no “poner en ridículo”a la cámara.

 

Por la mañana del 10 de octubre, comenzaron las investigaciones por la desaparición del Senador. Cartas abiertas y cerradas, papeles desordenados, ejemplares de la prensa, centenares de hojas con un discurso impreso y un original firmado, estaban sobre su escritorio de la habitación del “Hotel Jardín”. Además, había una maleta vacía y sin llave, la totalidad de su ropa en los armarios y un camisón de dormir sobre la cama. Eso fue lo que descubrieron los primeros trabajos de la comisión investigadora integrada por los diputados Armando Ostos, Jesús Martínez Rojas y Aquiles Elorduy. Entre las 12 de la noche y la una de la madrugada, el Doctor Belisario Domínguez había salido custodiado por dos hombres, según declaraciones del guardia del hotel, a quien había encargado que avisara a su hijo Ricardo que se lo llevaban “individuos que se decían de la policía secreta”.

 

El mismo 10 de octubre por la tarde, más de 800 hombres armados sitiaron por instrucciones de Huerta, la Cámara de Diputados. El golpe de estado presidencial, indica que soldados y Agentes de la Policía Secreta, vestidos de civiles, irrumpieron en el interior del recinto legislativo de Donceles y Allende, y después de golpear a los mozos de las tres entradas, ocuparon el vestíbulo, las tribunas, las galerías, los palcos y las azoteas. El oficial mayor del congreso, se comunicó vía telefónica con el presidente del poder legislativo, José María de la Garza para hacer de su conocimiento que los hombres estaban armados con una o dos pistolas y que llevaban entre 40 y 60 cartuchos cada uno, y que el inspector general de la policía, Francisco Chávez, lo había amenazado con un arma. “Me siento maniatado, ¡no sé qué hacer!...” terminó por decirle, rendido.

 

Cuenta la historia que de la Garza no dio indicaciones, solo le dijo al oficial mayor que esperara. Todavía no dimensionaba la magnitud de los acontecimientos. Horas más tarde, y después de levantar la sesión, de la Garza terminó arrestado junto con otros 83 diputados y encarcelado en la Penitenciaría de Lecumberri. El traslado de los diputados federales a prisión fue presenciado por docenas de curiosos y la XXVI Legislatura fue disuelta.

 

El 11 de octubre, fue publicado en los diarios nacionales el manifiesto de Huerta, donde justificaba la disolución del congreso, y cuya leyenda decía: “Las cámaras de la actual legislatura, bajo el gobierno que en la actualidad rige los destinos de la República, han llegado a convertirse en el peor enemigo del Ejecutivo, hostilizándolo en todos sus actos e invadiendo su jurisdicción. Si ha de romperse el orden constitucional por uno y otro medio como resultado de la obra antipatriótica de los señores miembros del poder legislativo, es indispensable que mientras se reconstituyen las instrucciones, se salve la patria y la dignidad nacional”…

 

Dos días después de la disolución del congreso, el 12 de octubre, el gobierno Huertista inició un juicio arbitrario en contra de los 84 legisladores encarcelados en Lecumberri. Se fincaron delitos de conspiración, rebelión, sedición, e incluso ultraje a la figura presidencial. El proceso llevado por el Juez Segundo de Distrito Federal se extendió hasta abril de 1914 y la liberación de los diputados se dio de manera paulatina en diferentes fechas. Unos recobraron su libertad a los 10 días, y otros 4 meses después. Los últimos detenidos salieron el 22 de abril de 1914 tras el decreto de amnistía firmado por Huerta bajo la presión de la invasión norteamericana en Veracruz, y el avance de tropas constitucionalistas de Venustiano Carranza.

 

El 15 de Octubre, en Comitán Chiapas, debido a la noticia por la muerte del Senador Belisario Domínguez, el ayuntamiento de ese municipio sesionó en forma extraordinaria y resolvió unirse al sentir popular. El Doctor Belisario era una persona muy conocida y estimada por todos en su pueblo natal, por su naturaleza humanitaria y sus aportes cotidianos para curar enfermedades y aliviar el dolor. El H. Ayuntamiento decretó tres días de duelo y lo declaró hijo predilecto de la ciudad.

 

Manifiesta el actual senador del PRD por el estado de Chiapas Zoé Robledo que hablar de Belisario Domínguez es hacer referencia a la varonía en el sentido moral del término. Que su legado tiene que ver con levantar la voz cuando el silencio se generaliza y se impone por el temor a la conveniencia. “Su gesta heroica fue un llamado a recuperar dignidades que ya no se percibían”.

 

Sin duda el Doctor Belisario Domínguez Palencia fue un político muy valeroso y ejemplar.