mutuo o necesario?
Por Helí Herrera Hernández
Twitter:
HELÍHERRERA.es
Sea cual sea el desenlace del Movimiento Magisterial
opositor a la Reforma Educativa en Veracruz, lo cierto es que el Gobierno de
Javier Duarte recibió una clara advertencia de sus antiguos aliados: el
divorcio de la inmensa mayoría de maestros y maestras del Partido
Revolucionario Institucional, y de sus candidatos a los distintos cargos de
elección popular.
La
separación sin embargo puede darse de manera civilizada y hasta inteligente,
diría yo; o abrupta, tempestuosa y hasta rencorosa por parte del Ejecutivo
Estatal. Hasta el momento, por lo que se observa, parece ser que ha optado por
la primera mandando señales en ese sentido, mismas que deberán cristalizarse en
resultados no solo legislativos sino políticos, inclusive.
Sobre el
escritorio de don Javier debe haber infinidad de propuestas de amigos y líderes
priístas para el tratamiento de este rompimiento; desde aquellos que pensaban
que en Veracruz la alianza Magisterio-gobierno-PRI era indestructible, hasta
otros con mayor experiencia que, sobresaltados por el efecto generado por la
reforma educativa de Peña Nieto en nuestro Estado, están tratando de superarla
con madures, con talento y no con el hígado.
De allí
que se entienda la prontitud con que el gobernador acudió a los sindicatos
estatales para ofrecerles el respeto irrestricto a las conquistas laborales de
todos los maestros de Veracruz. Primero en el edificio del Sindicato Estatal de
Trabajadores al Servicio de la Educación y más tarde recibiendo al resto en la
casa de gobierno.
El sabía
que no hacerlo provocaría que los dirigentes sindicales sacaran a sus huestes a
las calles para protestar, uniéndose a los maestros de las secciones 32 y 56
del SNTE que, al verse traicionados por sus dirigentes nacionales y estatales
los desconocieron y salieron a reclamar la abrogación de la Ley General del
Servicio Profesional Docente, que es la que más lástima sus conquistas
sindicales. Juntos esos miles y miles de maestros y maestras hubieran
convertido a Veracruz en un polvorín de consecuencias inimaginables.
Por eso
ofreció la creación de una mesa de concertación entre los diferentes sindicatos
magisteriales con los diputados de la LXII Legislatura para concatenar esa ley
a las condiciones docentes de Veracruz, en una acción que
desarticulo la movilización total, logrando que miles de maestros sigan dando
clases ante el ofrecimiento gubernamental, no así con sus aliados tradicionales
del SNTE que, al sentirse traicionados por su partido el PRI, han generado
numerosas e importantes movilizaciones a lo largo y ancho del territorio
veracruzano, que han puesto en jaque a las instituciones públicas estatales.
La mesa
hay esta; se han reunido varias veces los líderes de los sindicatos estatales
con los diputados Flavino Ríos y Armando Méndez de la Luz para ir
>cuadrando< la adecuación del nuevo artículo tercero constitucional a
nuestra Constitución Local, sin mermar los derechos laborales del magisterio
veracruzano, y también, aunque por separado, de los diputados con los líderes
emergentes del movimiento magisterial popular que por su rencor por el amasiato
que llevaban, se han puesto más radicales, muy pero muy cerca de la
Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE.
Y es que
estos no creen ni confían ya ni en el Presidente de la República, ni en el
Gobernador ni en sus Senadores o diputados por quienes votaron e hicieron
talacha política durante muchos años. Por eso ahora quieren ver hechos antes
que promesas
huecas como aquella que llegando el PRI a la Presidencia no iba a subir
impuestos e iba a bajar los precios del gas, de la luz y de las gasolinas.
Una cosa
es cierta: esta LXII Legislatura local no construirá ni votará las adecuaciones
de la Reforma Educativa a la Constitución Local sino la que entra el próximo 4
de noviembre, de donde es parte integrante Juan Nicolás Callejas Arroyo, el
charro más charro que Francisco (el charro) Avitia y Vicente Fernández juntos,
luego entonces los maestros no le conceden el beneficio de la duda a Javier
Duarte respecto a esta “armonización” y más, cuando en círculos oficiales se
dice que será el Presidente de la Junta de Coordinación Política de la LXIII
Legislatura. Sostenerlo allí o como Presidente de la Cámara de Diputados para
el primer año de ejercicio sería un suicidio político,
No
podemos olvidar que el PRI gano las elecciones a Gobernador con Fidel Herrera
Beltrán en 2004 por menos de 24 mil votos y seis años más tarde, cooptando a
líderes panistas y perredistas connotados y miles de millones de pesos regados
alo largo y ancho de Veracruz, el actual ejecutivo solo saco ventaja a Miguel
Ángel Yunes Linares de más de 75 mil votos, siendo parte fundamental para estos triunfos
los maestros afiliados al SNTE y su estructura político-electoral que hoy,
gritan por las grandes avenidas, frente a las plazas publicas y en donde quiera
que marchan “nunca más un voto al PRI” .
Así es
que si don Javier Duarte desea que el divorcio con el sector magisterial de
Veracruz sea por mutuo consentimiento, no lastimoso para ambas partes, dejando
la puerta abierta para una lejanísima e improbable, pero nunca imposible reconciliación,
tendría que “enfermar
a Juan Nicolás Callejas Arroyo” en el primer mes de funciones de la
nueva Legislatura, mandándolo a la congeladora para que disfrute sus más de 120
mil pesos mensuales que devenga de sus múltiples plazas, y no exponerlo a que
algún legislador de oposición le pregunte por ellas, ¿donde están?, ¿a que
horas las trabaja? dado que hoy, la Ley General de Servicio Profesional Docente
exige que los comisionados regresen a sus plazas a trabajarlas –a ver si le
alcanzan las 24 horas de cada día para devengarlas-.
Sostenerlo
se traduciría en la crónica de una derrota anunciada en las próximas elecciones
locales de 2016 para su partido, sea cual fuere el candidato a Gobernador y
Diputados.
Tiene que adelantarle unas
horas al reloj de la historia.