domingo, 13 de octubre de 2013

Divorcio…… ¿por
mutuo o necesario?
Por Helí Herrera Hernández


Twitter: HELÍHERRERA.es

 

            Sea cual sea el desenlace del Movimiento Magisterial opositor a la Reforma Educativa en Veracruz, lo cierto es que el Gobierno de Javier Duarte recibió una clara advertencia de sus antiguos aliados: el divorcio de la inmensa mayoría de maestros y maestras del Partido Revolucionario Institucional, y de sus candidatos a los distintos cargos de elección popular.

 

         La separación sin embargo puede darse de manera civilizada y hasta inteligente, diría yo; o abrupta, tempestuosa y hasta rencorosa por parte del Ejecutivo Estatal. Hasta el momento, por lo que se observa, parece ser que ha optado por la primera mandando señales en ese sentido, mismas que deberán cristalizarse en resultados no solo legislativos sino políticos, inclusive.

 

         Sobre el escritorio de don Javier debe haber infinidad de propuestas de amigos y líderes priístas para el tratamiento de este rompimiento; desde aquellos que pensaban que en Veracruz la alianza Magisterio-gobierno-PRI era indestructible, hasta otros con mayor experiencia que, sobresaltados por el efecto generado por la reforma educativa de Peña Nieto en nuestro Estado, están tratando de superarla con madures, con talento y no con el hígado.

 

         De allí que se entienda la prontitud con que el gobernador acudió a los sindicatos estatales para ofrecerles el respeto irrestricto a las conquistas laborales de todos los maestros de Veracruz. Primero en el edificio del Sindicato Estatal de Trabajadores al Servicio de la Educación y más tarde recibiendo al resto en la casa de gobierno.

 

         El sabía que no hacerlo provocaría que los dirigentes sindicales sacaran a sus huestes a las calles para protestar, uniéndose a los maestros de las secciones 32 y 56 del SNTE que, al verse traicionados por sus dirigentes nacionales y estatales los desconocieron y salieron a reclamar la abrogación de la Ley General del Servicio Profesional Docente, que es la que más lástima sus conquistas sindicales. Juntos esos miles y miles de maestros y maestras hubieran convertido a Veracruz en un polvorín de consecuencias inimaginables.

 

         Por eso ofreció la creación de una mesa de concertación entre los diferentes sindicatos magisteriales con los diputados de la LXII Legislatura para concatenar esa ley a las condiciones docentes de Veracruz, en una acción que desarticulo la movilización total, logrando que miles de maestros sigan dando clases ante el ofrecimiento gubernamental, no así con sus aliados tradicionales del SNTE que, al sentirse traicionados por su partido el PRI, han generado numerosas e importantes movilizaciones a lo largo y ancho del territorio veracruzano, que han puesto en jaque a las instituciones públicas estatales.

 

         La mesa hay esta; se han reunido varias veces los líderes de los sindicatos estatales con los diputados Flavino Ríos y Armando Méndez de la Luz para ir >cuadrando< la adecuación del nuevo artículo tercero constitucional a nuestra Constitución Local, sin mermar los derechos laborales del magisterio veracruzano, y también, aunque por separado, de los diputados con los líderes emergentes del movimiento magisterial popular que por su rencor por el amasiato que llevaban, se han puesto más radicales, muy pero muy cerca de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE.

 

         Y es que estos no creen ni confían ya ni en el Presidente de la República, ni en el Gobernador ni en sus Senadores o diputados por quienes votaron e hicieron talacha política durante muchos años. Por eso ahora quieren ver hechos antes que promesas huecas como aquella que llegando el PRI a la Presidencia no iba a subir impuestos e iba a bajar los precios del gas, de la luz y de las gasolinas.

 

         Una cosa es cierta: esta LXII Legislatura local no construirá ni votará las adecuaciones de la Reforma Educativa a la Constitución Local sino la que entra el próximo 4 de noviembre, de donde es parte integrante Juan Nicolás Callejas Arroyo, el charro más charro que Francisco (el charro) Avitia y Vicente Fernández juntos, luego entonces los maestros no le conceden el beneficio de la duda a Javier Duarte respecto a esta “armonización” y más, cuando en círculos oficiales se dice que será el Presidente de la Junta de Coordinación Política de la LXIII Legislatura. Sostenerlo allí o como Presidente de la Cámara de Diputados para el primer año de ejercicio sería un suicidio político,

 

         No podemos olvidar que el PRI gano las elecciones a Gobernador con Fidel Herrera Beltrán en 2004 por menos de 24 mil votos y seis años más tarde, cooptando a líderes panistas y perredistas connotados y miles de millones de pesos regados alo largo y ancho de Veracruz, el actual ejecutivo solo saco ventaja a Miguel Ángel Yunes Linares de más de 75 mil votos, siendo parte fundamental para estos triunfos los maestros afiliados al SNTE y su estructura político-electoral que hoy, gritan por las grandes avenidas, frente a las plazas publicas y en donde quiera que marchan “nunca más un voto al PRI” .

 

         Así es que si don Javier Duarte desea que el divorcio con el sector magisterial de Veracruz sea por mutuo consentimiento, no lastimoso para ambas partes, dejando la puerta abierta para una lejanísima e improbable, pero nunca imposible reconciliación, tendría que “enfermar a Juan Nicolás Callejas Arroyo” en el primer mes de funciones de la nueva Legislatura, mandándolo a la congeladora para que disfrute sus más de 120 mil pesos mensuales que devenga de sus múltiples plazas, y no exponerlo a que algún legislador de oposición le pregunte por ellas, ¿donde están?, ¿a que horas las trabaja? dado que hoy, la Ley General de Servicio Profesional Docente exige que los comisionados regresen a sus plazas a trabajarlas –a ver si le alcanzan las 24 horas de cada día para devengarlas-.

 

           Sostenerlo se traduciría en la crónica de una derrota anunciada en las próximas elecciones locales de 2016 para su partido, sea cual fuere el candidato a Gobernador y Diputados.

 

         Tiene que adelantarle unas horas al reloj de la historia.