TIERRA DE BABEL
Jorge
Arturo Rodríguez
El que esté libre de problemas…
¿Cómo impedir que
el mundo salte por los aires? Ese es el verdadero problema, considera Noam
Chomsky. Porque de problemas estamos inmersos, más ahora, pero hay de problemas
a problemas y muchos nos ahogamos en una vaso de agua, dijera mi madre. Cierto,
Charles Bukowski, los perros tienen pulgas, las personas tienen problemas. Por
eso, más nos vale irnos acomodando y batallar contra las dificultades, los
aprietos y conflictos, las vicisitudes de la vida. No ahogarnos en un vaso de
agua, porque cuando el agua te llega al cuello, no te preocupes si no es
potable, ¿o no, Stanislaw Jerzy Lec?
Sin embargo, a veces como que nos
hartamos de tantas complicaciones que incluso ya no sentimos lo duro sino lo
tupido, y ni pa’ donde correr; pos no, puesto que estamos en este mundo, a
donde quiera que vayamos irán con nosotros uno que otro contratiempo, mínimo, y
hay que resolver. El que esté libre de problemas que arroje la primera piedra…
Alguien dijo que todos los problemas
tienen la misma raíz: el miedo, que desaparece gracias al amor; pero el amor
nos da miedo. ¿Entonces? He ahí otro inconveniente, y por eso estamos como
estamos. A nivel individual ahí se los dejo, por no ser metiche, ni psicoterapeuta,
ni vendedor de ilusiones, mucho menos escritor de libros de autoayuda y
superación personal. Pero en el ámbito general, de la situación del mundo y de
nuestro país, pos a leguas se ve que estamos de la chingada y vamos derechito
al matadero.
Para empezar, ahí tienen ustedes que
apenas si estamos saliendo de los desastres ocasionados por Ingrid y Manuel, y ya irrumpe el cólera, apenas si estábamos terminando el
gobierno de la simulación de Felipe Calderón, y entra…, no, más bien regresa la
administración priista con Enrique Peña Nieto donde parece que es y será un
gobierno de la división, si bien nos va, porque puede que hasta de la
destrucción… ¡Oh, no! Bueno, ‘ta güeno, no seamos drásticos, pero sí nos
quedaríamos sin país, y eso sería un gravísimo problema o ya lo es, pos hasta
dependemos de los Estados Unidos para pasar al repechaje en fútbol. Por cierto,
fue el mismito Calderón quien propuso que nuestro país se llamara sólo México,
y no Estado Unidos Mexicanos. Ajá, ¿y qué tal si mejor que se llame México de
los Estados Unidos de Norteamérica?
En fin, que por problemas no paramos.
Hace unos días, Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, señaló que más de
mil millones de personas, o una séptima parte de la población mundial, viven en
condición de pobreza, por lo que la erradicación de este flagelo sigue siendo
el mayor reto que enfrenta la humanidad. Y sostuvo que a los menos favorecidos
les son negados sus derechos a la educación, al alimento, a obtener servicios
de salud, a tener una vivienda digna. ¿Dónde he visto esto? Es un problemón,
¿no?
Jonathan Swift contó alguna vez: “Pregunté a un hombre pobre cómo vivía; respondió: ‘Como un
jabón, disminuyendo siempre’”. ¿Entienden Méndez…?
Y hay muchos más problemas. Según el World Economic Forum
(WEF), México está en el lugar
102 de una lista de 122 países en cuanto a la calidad del sistema educativo. La
calidad de las escuelas primarias fue colocada en la posición 105, mientras que
la enseñanza de matemáticas y ciencia están en el sitio 109 del primer Índice
de Capital Humano (ICH) que realiza el WEF. ¿En serio? ¡Qué terrible! ¡Puras
complicaciones! ¿Dónde andan las buenas nuevas?
¡Qué mundo! ¡Qué país! Con mucha razón
el historiador inglés Arnold J. Toynbee decía que una nación permanece fuerte
mientras se preocupa de sus problemas reales, y comienza su decadencia cuando
puede ocuparse de los detalles accesorios. ¡Chin!, pobre México, no pasará al
mundial, qué tristeza… Por cierto, fue Jorge Luis Borges quien dijo que el
futbol es popular porque la estupidez es popular.
En mi caso, no tengo problema en ser
normal, pero la locura me parece más divertida, como puso en su Facebook mi
amiguita Isabel Ortega.
De cinismo y anexas
Por cierto, en este
mundo desorbitado, “nadie acepta consejos; pero cualquiera aceptará dinero: por
tanto, el dinero vale más que los consejos”, ¿verdad, Jonathan Swift”.
Por lo pronto, ahí se ven.
Hasta la próxima