martes, 12 de noviembre de 2013


 ¡Hasta incitatus
entró al Congreso!

Por Helí Herrera Hernández


Twitter: HELÍHERRERA.es

 

¡Era imposible entrar pero entraron! ¿Cómo? Solo dios sabe dirían los católicos, mientras los materialistas afirmamos que fue con ayuda de diputados priístas porque al termino de la ceremonia protocolaria de instalación de la LXIII Legislatura, tanto los legisladores del Partido de la Revolución Democrática, del Trabajo, de Movimiento Ciudadano y del PAN juraron y perjuraron que ninguno de ellos les consiguió los pases electrónicos de acceso pero, como dijera aquel filosofo tan famoso Felipe Calderón Hinojosa “haiga sido como haiga sido” las maestras estaban allí, en el recinto cameral, manifestándose de manera pacifica y a gritos contra el diputado Juan Nicolás Callejas Arrollo, cacique del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en Veracruz.

 

Eran las 11 con 27 minutos y la sesión corría sin contratiempo alguno, confiados todos adentro, diputados e invitados, en el blindaje que el gobierno de Veracruz había implementado para salvaguardar la integridad del maestro que por décadas ha puesto y quitado dirigentes tanto en la sección 32 como 56 de ese sindicato. Por si las dudas, el ahora presidente de la junta de coordinación política había metido muy temprano cerca de 80 maestros del “equipo político” para que, cuando le pasaran lista de asistencia lo vitorearan como el Cesar Veracruzano, sin imaginar que esos gritones que nos salen a los veracruzanos muy caros porque tienen entre dos y tres plazas, iban a jugar un papel trascendental a esa hora: Acallar a las 8 o 13 maestras que burlando toda la logística de seguridad penetraron al recinto y le reclamaban al profesor Callejas su entreguismo al gobierno federal frente a la Reforma Educativa, en lugar de defender a sus agremiados.

 

A los gritos de “vendido” los acarreados entonaban vivas al diputado, pero cuando cometieron el error de empezar a gritar Callejas-Callejas-Callejas, mas de 50 gargantas se unieron a las maestras con el slogan Vendido-vendido-vendido, aunque varios periodistas con quienes platique a la salida del palacio Legislativo me corrigieron afirmando que era bandido-bandido-bandido.

 

Una alcaldesa que estaba mi lado y que tampoco encontró asiento, precisamente por los que ocupo don Juan Nicolás para sus corifeos, alcanzo a decirme “que necesidad tenemos de ver este espectáculo. Habiendo más de 30 diputados priístas, a quien se le ocurrió poner como presidente de la Junta de Coordinación Política a Callejas, y más, ahora, con las multitudinarias manifestaciones de los maestros insurgentes que colmaron las principales avenidas de las ciudades del Estado para protestar contra la Reforma Educativa”, contestándole: a quien manda en Veracruz presidenta, a quien manda en Veracruz..

 

Los agrios comentarios que hasta antes de las 11 de la mañana había generado el diputado Tronco por haber llegado cabalgando hasta el Congreso de Veracruz se diluyeron con lo que pasaba adentro. No falto el grito de unos papás de un legislador espetándole a esas maestras que se fueran a trabajar, que porque dejaban abandonadas sus aulas, que no fueran huevonas y la respuesta de una de ellas fue, volteando al lugar de donde provino el reclamo: “pues que se vaya a trabajar sus cinco plazas Callejas porque también esta aquí sin hacer nada”.

 

El nerviosismo para ese momento de todos los asistentes a la toma de protesta de los nuevos diputados y diputadas era mayúsculo. Los reclamos estaban a la orden del día entre los legisladores, entre sus familiares y entre los representantes de los diferentes medios de comunicación que contaron con acreditación. Todos sabían que las maestras se habían colado de algún modo pero nadie sabía como podía terminar el sainete, y más porque cuando los guardias rapados muy vistosos ahora en toda manifestación arremetieron contra ellas, queriéndolas sacar a rastras y allí fue cuando de nueva cuenta las voces no oficialistas exigieron respeto para con ellas, dado que allí es la casa del pueblo y podían manifestarse pacíficamente.

 

Y ahora ¿Cómo vamos a salir porque me está mandando mensajes mi chofer que afuera las cosas ya están muy feas porque los maestros ya burlaron a la policía y están apostados en la entrada del Palacio Legislativo? Preguntaba un familiar de un diputado de Poza Rica a otra persona que no identifique, alcanzando la aludida solo a levantar los hombros en señal de desconcierto.

 

“Por mayoría de votos han sido elegidas para presidir este primer año de ejercicio constitucional de esta LXIII Legislatura del Estado de Veracruz a los diputados Ana Guadalupe Ingram Vallines (PRI) como presidenta, Ana María Condado Escamilla (PRD) como vicepresidenta, y a Domingo Bahena Corbala (PAN) como secretario” decía con micrófono abierto el saliente legislador Eduardo Andrade Sánchez, tratando de agilizar la sesión, pero los gritos no amainaron sino hasta que la dio por concluida, con lo que se inicio el siguiente Sulpicio: ¿Como salir de allí sin que nos fueran a confundir los mentores con don Juan Nicolás?

 

Nunca en la historia legislativa de Veracruz se había registrado una sesión de cambio de diputados como la vivida el pasado martes 5. Cuando varios periodistas de viejo cuño se acercaron a preguntarme mi opinión al respecto, solo alcance a manifestarles que se abría ahorrado todo este escándalo la sociedad veracruzana si quien manda a los legisladores priístas no hubiera nombrado al diputado Callejas como Presidente de la Junta de Coordinación Política de la LXIII Legislatura; y que si Fernando Gutiérrez Barrios hubiera sido el Gobernador, ni siquiera se hubiera presentado a rendir protesta el susodicho.  

 

Pero el hombre leyenda ya no vive y los que detentan el poder en el Estado son otros, y cada quien masca fierro para escupir tachuelas a su modo. Lo cierto es que a los encargados de la logística de blindaje del Palacio Legislativo les fallo todo, como la intromisión de incitatus que iba también por su nombramiento de cónsul, aunque no fuera el de senador.