MUCHO TRECHO
Por Helí Hererra Henández
twitter:HELIHERRERA.es“Decisiones equivocadas”. “Nosotros no lo haríamos así”. “Se ha demostrado la ineficacia de las formas como el Gobierno Federal ha atacado estos flagelos”. “Se requieren métodos de inteligencia y una policía única y preparada para regresar a sus cuarteles y bases a los soldados-marinos y encargar a éstos de la seguridad social”. “A los narcotraficantes no se les puede combatir así, sino con labores de investigación especializada”, fueron algunas de las frases que en su recorrido por todo el país y en distintos foros, entrevistas y debates argumento el exgobernador del Estado de México, prometiendo que de ganar, los altos índices criminales bajarían drásticamente.
Así,
de diciembre de 2012 cuando Enrique Peña Nieto asumió la Presidencia de México
a noviembre de 2013 (12 meses), se han registrado 18 mil 432 homicidios dolosos,
1704 secuestros, 8017 casos de extorsión, 45 mil610 robos de vehículos con
violencia y 132 mil 204 sin violencia.
Estas
cifras dadas a conocer el pasado viernes por el Sistema Nacional de Seguridad
Pública contrastan enormemente con estadísticas de organizaciones civiles y
medios de información. Así, el recuento del semanario Zeta que lleva haciendo
el saldo rojo generado por el combate al crimen organizado desde el gobierno de
Felipe Calderón, tan solo hasta el 30 de octubre precisa que ocurrieron 19 mil
16 ejecuciones en todo el país.
La
metodología implementada por el semanario, reconocido por sus labores de
investigación por organismos internacionales y de los Estados Unidos consiste,
como todo trabajo periodístico de investigación, en confrontar la versión
oficial publicada por el Sistema Nacional de Seguridad y Procuradurías locales
con los registros de ejecuciones que reportan mensualmente las instituciones no gubernamentales en cada
uno de los estados, así como con periódicos nacionales y estatales serios en
cada una de las entidades.
Institutos
de ciencias forenses en los estados, Organizaciones no Gubernamentales
(ONGs), Agrupaciones de Derechos
Humanos, medios locales en las entidades federativas, Comunidades religiosas y
familiares de Víctimas han, con el transcurso de tiempo y dada la violencia que
se vive desde hace años en el país, cruzado información todos los días para
llevar un conteo de todos los crímenes, así como de los secuestros denunciados,
y con las aseguradoras de autos para verificar el número de robos de estos
bienes.La cifras del gobierno federal no concuerdan con las de estos organismos, como tampoco con la apreciación que tiene la Organización Para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE-muy querida, avalada y cuyas instrucciones en materia educativa y de salud cumple puntualmente Peña Nieto y sus antecesores), quien ha reprobado las políticas aplicadas por la administración del Ejecutivo Federal en los rubros de salud, educación y SEGURIDAD desde que tomo posesión a la fecha.
Este “club de 34 países” en mayo pasado califico, en el índice de mejor vida a México en el penúltimo sitio de los integrantes de la organización, únicamente por delante de Turquía. “México es el Estado miembro que tiene la tasa más alta de asesinatos, pero también es el país donde existe la máxima disparidad regional en estos crímenes. La tasa de homicidios de Chihuahua es 56 veces superior a la de Yucatán”, preciso la OCDE.
En
su argumentación precisa que en México se dan más asesinatos que en naciones
que están en guerras, con revoluciones internas y/o con golpes de Estado y
tienen razón, pues tan solo en el gobierno de Felipe Calderón se contabilizaron
más de 60 mil ejecuciones y hoy, tomando en consideración la cifra que arroja
el primer año de Enrique Peña Nieto (18,432), esta podría superar los cien mil
asesinatos. (80% más).
Del
dicho al hecho hay mucho trecho precisaban nuestros ancestros como una
explicación de la utopía y la realidad y para los políticos nada serios es
verídica, dado que una cosa son mientras son candidatos, y personajes muy
distintos cuando están en posesión del cargo de elección popular que perseguían.
Como candidatos prometen paraísos y ya en el puesto sus actos son todo lo
contrario a la palabra empeñada.
Continuaremos.