LOS DAÑOS.
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.comTwitter: HELIHERRERA.es
Ni siquiera un año duro el sueño de los dirigentes del
Partido de la Revolución Democrática de transitar su vida política ya no en un
cayuco, sino en un trasatlántico de lujo, al lado del PAN y del PRI, reformando
por aquí, por allá y por acullá, pero siempre en beneficio de la burguesía
nacional que es la principal impulsora y beneficiaria del Pacto por México.
Se
tradujo en hacer política al lado de los neoliberales, defendiendo sus tesis de
menos Estado y
más mercado, más educación privada y menos pública, mayores
facultades a los bancos para enriquecerse a costa de las clases medias y pobres
de México, más poder a los monopolios y oligopolios a cambio de la quiebra de
micros, pequeñas y medianas industrias y empresas.
Los
chuchos y su corriente sirvieron de tapete para que el gobierno de Enrique Peña
Nieto fortaleciera a televisa, a tv azteca, al adinerado grupo Mexicanos
Primero (artífices de la reforma educativa), a las compañías mineras que se
están enriqueciendo con la complicidad del gobierno federal, sin importar los
daños ecológicos que hacen y la explotación brutal de sus trabajadores,
independientemente del neolatifundismo que en esas tierras se esta concretando
con el despojo de que son objeto los pequeños agricultores, campesinos y
ejidatarios.
Pero
valía la pena para estos pillos esto y más. Por eso se apresuraron a firmar el
Pacto el 2 de diciembre de 2012 y defenderlo con su vida misma sin importarles
las consecuencias que su partido sufriría no solo en su militancia, sino frente
a la opinión pública que identifica al PRD como el partido de “izquierda” que
actúo como consorte en las dos cámaras del Congreso de la Unión, de los
intereses de los partidos de la derecha en México.
A las
criticas que recibían del campo progresista Jesús Ortega respondía con euforia
desmedida “”Todos
los días los contrarios al Pacto por México publican esquelas y mandan coronas de flores por su muerte, y todos los días se
equivocan””. Con él, en el presidium y al lado de Peña Nieto, de
Osorio Chong, de Videgaray y de Madero estaban Jesús Zambrano (explicable), Guadalupe
Acosta Naranjo (explicable también), Alejandra Barrales, exdirigenta del
sindicato de azafatas (inexplicable), Pablo Gómez (más inexplicable), quien en
el ocaso de su vida dio su cuerpecito a torcer contra los que en su juventud
lucho, todos sonrientes y contentos.
Y ya subidos
en el trasatlántico estos izquierdosos, con vinos y champán, las mejores carnes
y quesos, llevando una vida de millonarios se dedicaron aprobarle todo a Peña
Nieto y los intereses a los que sirve: la reforma a telecomunicaciones, la
reforma hacendaria, la reforma educativa y mañana la reforma político
electoral. ¿El precio? No lo se, pero los que conocen a los chuchos dicen que
sin ser cheques en blanco los que recibieron, si llevaban muchos ceros.
Ahora
que se va aprobar en la segunda o tercera semana de diciembre la reforma
energética ven estos “líderes sociales” la oportunidad de salirse del
pacto, romper con él bajo el pretexto que el Partido Revolucionario
Institucional y su par el PAN van aprobar la entrega del petróleo a los grandes
trusts internacionales, a sabiendas que hay encuestas serias que detallan la
enorme repulsa nacional a esta acción, y de esa forma quedar como héroes cuando
todos sabemos que estos perredistas salieron beneficiados individualmente por
su servilismo al gobierno federal.
Pretenden
que se les olvida a los maestros de México su voto a favor de las reforma
laboral-educativa, como un borrón y cuenta nueva; que se les olvide a los
pequeños y medianos empresarios su voto en la reforma hacendaria, así como a
las clases medias su voto por aumentar el IVA en las fronteras y el Impuesto
Sobre la Renta.
Nos consideran
menores de edad y simulan un berrinche con sus amores perros del PRI y el PAN (y de paso
con Peña Nieto), ahora que esos mismos institutos políticos van aprobar la
reforma energética, a donde el PRD ya no va y no por falta de ganas o de
privilegios económicos, sino porque de hacerlo esa sería su tumba política.
Dicen en un juego
de palabras los Jesuses que ellos votaron por conciencia en las otras reformas
pero que en la energética no van ellos, y más cuando el último valuarte que les
queda >don Cuauhtemoc Cárdenas< es
un firme opositor a ella, al lado de Andrés Manuel López Obrador y millones de
mexicanos concientes que sabemos la importancia económica y social de que ese
recurso no renovable siga en manos de los mexicanos y NO de la Shell, de la Exxon-Mobil
o Chevron.
La propiedad social
del petróleo mexicano ha servido, con todo y las corruptelas de los líderes
sindicales, los directivos de PEMEX y de altos funcionarios del gobierno
federal para impulsar el desarrollo de México. Sin él habría que acortar los tiempos para
la revuelta social.
Revientan el pacto
estos perredistas ilustres porque se dicen robados, y se niegan a explicar
porque aceptaron votarle a favor todas las iniciativas a Enrique Peña Nieto
cuando sabían que la energética era la última y hasta yo sabía que la misma iba a ser aprobada por el PAN y
por el PRI.
No aceptan el
termino >chamaquear< y tienen razón, porque los votos de sus senadores y
diputados para las otras reformas acordadas en el Pacto por México fueron
concientemente, como bien lo afirma Jesús Ortega, revelando de esa forma el
verdadero pensamiento e ideología de esos legisladores y/o, en su defecto, el
costo de ese voto.
Se salen del pacto
estos impolutos perredistas y ya vemos a don Enrique Peña Nieto y a Gustavo
Madero llorando como plañidera su salida, preocupados por la misma, desarmados
políticamente, atados de manos legislativamente hablando.
O son
demasiadamente ilusos ellos que piensan que los mexicanos les creemos sus
trapacerías, o somos extremadamente tontos nosotros al no comprender la
“inteligencia brutal” que permea en todos ellos.