por la productividad y modernización.
Por Héctor Yunes Landa
Esta
semana que dejamos atrás, se cumplió uno de los objetivos primordiales para el
gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y para el sector productivo del
país: la reforma energética que permitirá de manera gradual mantener la
modernización de PEMEX sin descuidar las áreas de exploración y extracción de
petróleo al mismo tiempo que mantiene la entrada de capital al país para
mantener una sana economía.
El
sector energético es una herramienta fundamental en el desarrollo del país pero
que no ha alcanzado todo su potencial. Está claro que PEMEX y CFE son empresas
consolidadas pero ahora se encuentran en un periodo difícil de modernización,
tecnificación, optimización de los recursos y mayor producción.
Los
nuevos mecanismos de contratos con empresas privadas para compartir riesgos
permitirán que se cuente de manera inmediata con maquinaria, métodos modernos y
con personal altamente capacitado que aportarán nuevas experiencias y técnicas que podemos aprovechar.
Los
riesgos compartidos implican que la carga económica de los procedimientos no la
sostendrá PEMEX únicamente,
sino que la empresa privada compartirá un porcentaje de las pérdidas o las ganancia previamente
establecido en el contrato. Se establecen medidas para la tranquilidad de todos
los ciudadanos en la propia reforma, como:
A)
Que los contratos cuenten con cláusulas de
transparencia, que otorgan la posibilidad de que cualquier interesado los pueda
consultar;
B)
Un sistema de auditorías externas para
supervisar la efectiva recuperación de los costos incurridos y demás
contabilidad involucrada en la operación de los contratos, y;
C)
La divulgación de las contraprestaciones,
contribuciones y pagos previstos en los contratos.
Los
objetivos de cada una de estas paraestatales son muy claros, CFE tiene la
necesidad de bajar sus costos de producción en beneficio de todos los mexicanos
que somos usuarios del servicio, tiene la responsabilidad también de encontrar
métodos en su producción que impacten en menor medida el medio ambiente y claro
elevar los niveles de producción cubriendo el servicio en todas las localidades
del país por difícil que sea su acceso.
En
PEMEX el reto parece mayor, hay que mantener las reservas estables, aumentar la
producción y diversificarla de manera que no sólo se trata de explorar y
explotar más yacimientos sino que además debe diversificar sus productos
teniendo la capacidad de llegar a satisfacer la demanda de gasolina en el país
y producir también el gas natural que consume la población sin tener que
importarlo.
La
reforma energética justamente permite que el sector energético pueda auxiliarse
del sector privado manteniendo siempre la titularidad de la propiedad de las fuentes
de energía del país.
Reconozco
que muchos mexicanos tienen miedo, pero recordemos que el temor nace del
desconocimiento por eso los invito a que todos los ciudadanos se informen mejor
de esta reforma, la conozcan a fondo para que además estén en posibilidad de
vigilar, promover y participar del desarrollo del sector energético del país.
Yo
como legislador y creo que mis compañeros legisladores piensan lo mismo,
tenemos ahora una tarea mayor, que
es dotar a la reforma energética de un marco jurídico secundario que cumpla con
las expectativas de los mexicanos y las necesidades actuales, pero sobre todo
que dé la
seguridad a los ciudadanos que esta reforma tiene muchos beneficios que
permitirán el desarrollo pleno del país.
Quiero
externar un reconocimiento a todos mis compañeros legisladores y las
legislaturas de los estados por tener la visión y la convicción de encaminar a
México en el sendero del éxito y el desarrollo económico.
Mis
mejores deseos para todos, espero que nuestros hogares estén llenos de
tranquilidad, armonía y sueños renovados en estas fechas tan especiales que son
para compartir en familia y con los amigos. ¡felices fiestas decembrinas!
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