Los Políticos
Comparecencias y elefantes
Salvador Muñoz
Y acaban las comparecencias este día.
Comparecencias que pasan inadvertidas para un gran grueso de
la población que vive ajeno a la política del día porque vive una economía de
“al día”.
Comparecencias que dan lugar a un concurso de oratoria, de
discursos, de verbo pero igual, ajena a argumentos sustentados con realidad,
pero apegados a una “legalidad” a modo.
Comparecencias que llenan butacas, las repletan, al igual
que sillas en el atrio del Palacio de Encanto… curioso, pero con la misma
facilidad que atascan de sillas y butacas, dejan grandes vacíos que es preciso
llenar con incredulidad, repudio, reclamo…
Comparecencias que si bien, hay una distancia enorme entre
“la privatización” y el desglose del Tercer Informe del Gobernador de Veracruz,
entre los interesados en la política no se deja de pensar en el abrupto
desesperado, en el reclamo iracundo, en la impotencia ante lo inevitable de una
Layda Sansores y el imperativo a privatizar (y en lo local: a comparecer) a
colipoterra progenitora de los expositores.
Comparecencias que festejan “arquistas” con “espaldarazos”
del Gobernador a sus secretarios, sin darse cuenta que ello no es más que darle
la espalda a un pueblo…
Comparecencias que suenan a “Compadrecencias”...
Comparecencias que ha de cerrar un secretario de Gobierno
que sabrá Dios si ha de responder a esos vacíos que dejaron sus antecesores que
confunden a un sistema político con un Crimen Organizado, que confunden a la
amistad con la complicidad, que confunden su entorno con la realidad de
millones de veracruzanos alejados del confort, de la seguridad, de un salario
bien remunerado, a comer bien… a vivir bien...
Comparecencia última donde un Erick Lagos Hernández ha de
enfrentar a una fracción legislativa panista que no es la sombra de la
anterior… ésta sabe que la Glosa del Tercer Informe conlleva a un análisis
político, financiero, económico, social, que al aparejarlo con el dicho del
Gobierno, contrasta en todo, en números, en cifras, en verbos, como si hubiera
la intención del Sistema por hacer un Veracruz de ficción…
Comparecencia de priistas con uno que otro chaquetero, tanto
en la exposición como en la curul, que despiden vasto olor a neftalina de ese
partido que dice que se renueva y la verdad es que sólo se recicla: mismos
vicios, misma gente, mismas costumbres, mismas mentiras disfrazadas de frases
“bonitas” que rayan en lo cursi… bueno, al menos, eso lo hacen bien…
Comparecencias que no satisficieron, tan es así, que se sigue
esperando la ampliación de información por cantidad de secretarios que se
comprometieron a hacerlo… como si estuvieran en campaña… prometer hasta meter;
una vez metido, olvidar lo prometido.
Comparecencias que no dejan de recordar, por la actitud
asumida por cada secretario de despacho y su coordinadora de Comunicación
Social, aquel cuento de los 90, donde un priista le dice a otro:
—¿Sabías que los elefantes vuelan?
—¿Quién dice esa mamada?
—Pues Zedillo, el candidato a la presidencia…
—¡Ah, bueno! Sí vuelan, pero muy bajito…
El servilismo en su apogeo… la cerviz gacha con barbilla en
pecho… el “Sí, Señor” de lacayo desprovisto de dignidad y sobre todo, de
compromiso con la gente...
Hoy, concluyen las comparecencias… pero la incredulidad
continúa.