EL SERVICIO MEDICO DE LA UV
Por Manuel del Ángel Rocha
Ello no quiere decir que en su
seno, los funcionarios, empleados o catedráticos estén cubiertos por el manto
de la virgen y sean un duchado de virtudes sin macula alguna. No, y es indeclinable
que la comunidad universitaria ejerza su
papel de críticos activos de su entorno, para que en
función de la evidencia, quien no
este cumpliendo con su alta
responsabilidad, sea capacitado o colocado en el lugar
donde entorpezca menos la formación
de universitarios comprometidos con los valores
de la educación superior. Y si es
preciso que salgan de ella, debe hacerse, no sin antes plantearse y discutirse. Es la universidad.
Pero como dijo Jack, hay que ir por partes.
Primero, la Rectora doña Sara Ladrón de Guevara, es de los mejores cuadros que
tiene la universidad, el hecho de haber sido
directora tanto del Museo de Antropología, como del Instituto, así como
Secretaria Académica, le dan la estatura para estar donde está. Segundo, y con
respecto al servicio médico que presta a la comunidad académica, será que en la
estructura administrativa alguien no esta haciendo bien su trabajo, o por el
contrario, tan bien lo esta haciendo, que
ante la estrechez de recursos se pretenda darle la mayor eficiencia posible al manejo
de la crisis financiera, si es que existiera. Porque no hay información
oficial. Los universitarios creen
que ello debe ventilarse. Es la
universidad, y el hecho de comunicar lo que pasa en sus finanzas, de frente a
la comunidad, por lo menos académica, será para ganar mayor presencia y liderazgo. Ocultar el hecho inhibe
la urgencia de recuperar una universidad
viva, actuante, que empuje a movilizar
a una universidad atomizada,
somnolienta. La universidad no debe ser un ente que camina mecánicamente, sin plantearse la
necesidad de realizar cambios. Porque si
pensamos en transformaciones de fondo,
por ejemplo, de como acotar a los burocracias sindicales (que resultan onerosas e improductivas), y que solo han estimulado la inamovilidad
institucional.
Seria esperanzador ver a una universidad
movilizada, que de manera inercial, empujaría
la inquietud comunitaria. Porque la
simbiosis mimetiza una con la otra. No se concibe una sociedad en veloz
transformación, con una universidad estática, por el contrario, la universidad
debe incitar al cambio, a la transformacion en la sociedad.
El problema del servicio medico, en
específico, puede ser un catalizador
para que lo que hoy ocurre a las finanzas y el sector salud del gobierno del
estado, no ocurra a la universidad, me
refiero por lo menos a la transparencia, rendición de cuentas y derecho a la
información que tienen los universitarios, los
académicos. Pero o decepción, también vemos con tristeza que este
sector es coto del poder sindical, de una camarilla
caciquil, que por años ha depredado y ostentado esa representación, en
detrimento precisamente de los derechos del personal académico, pero sobre todo
de la universidad. Vicios del viejo
sistema político mexicano, el corporativismo acrítico y orgánico al servicio de
la inteligencia, no son buen ingrediente para formar una activa universidad, deliberante, plural,
independiente, capaz de darse sus propias normas y delinear con autonomía su propio devenir,
de lo contrario nos sentaremos a ver como la decadencia y decrepitud pasan
frente a nosotros, sin siquiera bosquejar como seria una robusta
y promisoria vida de la institución que alberga en su seno, lo mas
prometedor de su esencia; sus estudiantes,
el porvenir, el deseo por la vida, por el saber, el deseo de la
grandeza, del animo transformador, y la
aspiración por lograr la justicia social.
Seria sano empezar por lo menos, con transparentar lo que ocurre al
quebranto del servicio médico.