Por Helí Herrera
Hernández
TwiTter:
HELIHERRERA.es
¡Se acabó el sueño!
Que
bueno hubiera sido que la selección mexicana de futbol le ganara a la de
Holanda, para que millones de mexicanos siguieran viviendo una luna de miel con
su país, olvidados de la cruda realidad que tenemos.
Desde
que arranco el mundial allá en Brasil, el 98% de nuestros compatriotas estaban
embebidos con el actuar del “tri”, que no había una sola cadena de televisión
que no las ensalzara, la prodigara de cualidades superlativas haciéndoles creer
a los televidentes que ahora si podríamos ser campeones del mundo.
Televisa,
Tv-Azteca, ESPN, Fox y demás hacían que nos desayunáramos con el “tri”,
comiéramos “tri” y cenáramos “tri” porque los mismos noticiarios nocturnos
dedicaban casi el 65 por ciento de sus horarios a la causa del –piojo-. Para
todos ellos los problemas nacionales pasaron inadvertidos premeditadamente, y
éste oasis lo aprovecho hasta el propio Presidente de México que
populacheramente se “ponía la camiseta”, y festejaba los goles y los triunfos
futboleros que, en materia económica no ha podido hacerlo.
Nadie
como los hombres del poder económico y político en México soñaba con ver a
México Campeón porque tal triunfo embriagaría, por lo que restaba del año, a
los más de cien millones de mexicanos, que se olvidarían por completo de las
promesas incumplidas por el Peñismo de bajar los precios de las gasolinas, la
electricidad y el gas. De la falta de oportunidades para encontrar empleo,
aunque fuera mal pagado; de lo frustrante que es enfermarse y verse obligado
acudir al Instituto Mexicano del Seguro Social, al ISSSTE o a cualquier
hospital público porque ni yendo agonizante lo quieren atender a uno.
En todos
estos días que la selección nacional estuvo en tierras cariocas no sabíamos de
secuestros, extorsiones, asesinatos, robos y aquí mismo en el Estado de
Veracruz hasta esfuerzos extraordinarios realizaron para que no nos enteráramos
de las fosas clandestinas en los limites de Tres Valles y Cosamalopan y sus más
de 31 cadáveres que incluían tres niños, a quien un funcionario de seguridad
pública dijo “”que todos eran
delincuentes””.
Por eso
los gobiernos Federal y estatales, a lo largo y ancho del país deseaban y
soñaban con un triunfo de los futbolistas mexicanos sobre los holandeses, para
que la amnesia continuara, siguiera, y de esa manera pasara desapercibida la
aprehensión del líder de las autodefensas de Michoacán, el doctor José Manuel
Mireles el pasado viernes 27 en el poblado de “La Mira”, en un acto
verdaderamente aberrante, porque si a alguien Enrique Peña Nieto tiene que
agradecerle la actual situación de frágil paz y estabilidad política y social
que existe en aquel Estado, es precisamente al doctor Mireles.
Lo encarcelan por el delito de –violación a
la Ley Federal de armas de fuego y explosivos-, cuando desde hace más de dos
años sabía el Presidente de la República que no solo las huestes de Mireles
andaban armados, haciendo lo que era
tarea del gobierno federal y no hacía: combatir a la delincuencia organizada,
que traía asolada a todo ese Estado y algún otro circunvecino.
En
aquellas fechas y recientes, tanto el exgobernador Fausto Vallejo como el
comisionado para la paz en Michoacán Alfredo Castillo se fotografiaban con el
medico, en medio de hombres y mujeres armadas, en efecto, con armas de uso
exclusivo del ejército mexicano. ¿Porque entonces le aplican la ley hasta hoy, al que mucho tiempo fue la voz oficial de las
autodefensas?
¿No se
traduce –si bajo efectos legalistas procede este gobierno y su Procurador
General-, en ser cómplices de un delito federal?
Pero no,
el problema ahora es que México perdió y viene de regreso la selección
nacional, acabándose el distractor futbolero que estaba haciendo soñar a mas de
cien millones de compatriotas, subyaciendo en ese mundo de la ilusión y de
sentirnos ganadores de algo, porque en el mundo real seguimos siendo perdedores
por culpa de los gobiernos neoliberales del PRI y del PAN, que antes que la
felicidad de la inmensa mayoría de mexicanos esta la de ellos, y la de aquellos
que les financian sus campañas.
Hoy
lunes se amanecerán con la realidad económica de México: la de los precios
altos de los hidrocarburos, de un transporte caro y defectuoso; de alimentos
inalcanzables en sus precios; de la nación donde las extorsiones y el secuestro
existen para los que lo sufren, menos para los funcionarios. De este México
donde no hay empleo y el que se tiene no esta bien remunerado.
¡Bienvenidos
al México real! ¡Al país donde aquellos que se organizan para defenderse de los
malos son metidos a la cárcel y los malos gozan de impunidad! ¡Bienvenidos al
México donde la clase política se enriquece brutalmente en tan solo tres años o
seis años, y les da para vivir como jeques y asistir al mundial en crucero de
lujo a costa de nuestros impuestos! ¡Bienvenidos al México donde los
expresidentes se mantienen sin trabajar, mientras que sus pares en los Estados
Unidos tienen que andar dando conferencias a lo largo y ancho de su nación, cobrando,
para poder mantener a su familia y sobrevivir!
¡Bienvenidos
al México donde la casa de gobierno se convierte en set de Televisa para ver a
modelos portar ropa que cerca de 92 millones de mexicanos nunca podrán comprar
(consultora de la Riva Group) , por ser marcas exclusivas para personas que
ganen más de 40 mil pesos mensuales como Dolce & Gabbana, Louis Vuitton,
Mango, Armani, Burberry, Alejandro Carlin, Tane, H & M y Benetton.
Esas
modelos tienen todo el derecho a utilizar la casa presidencial para estos egos consumistas,
primero porque no son prole, y segundo, porque son las mujeres empoderadas, las
mujeres del presidente.