HABLEMOS DE PAZ. (IV)
“Poesía, Mito, Revolución”.
Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.
Con la presente columna
se concluye el mes dedicado a celebrar el centenario del natalicio del Poeta
Octavio Paz. El pensamiento histórico-político de Paz lo conocimos de manera
clara en El laberinto de la soledad y
Postdata. Paz fue un amante de la libertad y promotor de la crítica, coherente
con lo que decía y hacía, acérrimo defensor de la democracia, por tales
motivos, en el año de 1989 la academia Francesa le otorgó El Premio Alexis de Tocqueville.
El
Premio Alexis de Tocqueville se otorga a destacados
intelectuales por su pensamiento político en defensa de la democracia, Paz fue
el sexto en recibir el Premio, lo precedían escritores de la talla como: “Raymond Aron, Karl Popper, David Riesman,
Louis Dumont y Alexandre Zinoviev”.
La entrega del premio
fue un hecho histórico y connotado, se realizó en la ciudad Francesa de
Valognes, lugar donde nació Alexis de
Tocqueville. Fue la segunda ocasión desde que se otorgaba el premio que el
entonces Presidente Francés Francois Mitterrand acudía a entregarlo. El
discurso de Paz se tituló: Poesía, Mito,
Revolución, estuvo precedido por los discursos de Pierre Godefroy,
Presidente de la Fundación Tocqueville, Alain Peyrefitte, miembro de la academia
Francesa y Presidente del Jurado del Premio Alexis de Tocqueville y de Francois
Mitterrand Presidente de la Republica de Francia.
La singularidad de
otorgar el Premio a Paz consistía en que Octavio ante todo era un Poeta. Alain
Peyrefitte en su discurso se preguntó
¿Por qué a un poeta? ¿Y por qué a él? Peyrefitte dirigiéndose al poeta
mexicano le manifiesta: “Usted no es
únicamente un poeta. Es también un ensayista y un crítico, un gran viajero, un
diplomático, un observador de las sociedades”.
Francois Mitterrand en
su discurso además de darle la bienvenida y dirigirle algunos elogios al amigo,
al intelectual, al hombre, su discurso es de enorme valía, pues Francois Mitterrand
era un intelectual de peso completo, por eso cuando se refirió a Paz expresó lo
siguiente:
“Poeta
exigente y luminoso, artesano de una palabra que se dirige al oído en la misma
medida que a los ojos –y que sin duda hay que leer, pero sin dejar de escuchar
su música-, desconfía usted de las falsas riquezas de la elocuencia (¡esa
elocuencia que ahora mismo estamos tratando de alcanzar!). Así, en el dominio
de la escritura, y de la manera más general en el del arte, se niega usted una
vez más a las explicaciones terminantes, a las interpretaciones simplistas”.
Cuando François
Mitterrand se dirige a una de las obras de Paz titulada “Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la Fe”, resulta
interesante como realiza una comparación del destino final, trágico, cruel e
injusto, de las dos grandes Juanas, la mexicana Juana Inés de la Cruz y la
francesa Juana de Arco, todo por la falta de libertad de conciencia, de
pensamiento, por eso Tocqueville señaló que “la libertad de la inteligencia es cosa sagrada”.
Octavio Paz en su
discurso Poesía, Mito, Revolución,
agradece al Presidente Francés haya tenido la bondad de entregarle
personalmente el premio. “Mi gratitud,
por esto, es doble: al hombre de Estado y al escritor francés, un idioma cuya
literatura ha sido mi segunda patria espiritual”.
Los cuatro discursos
que se pronunciaron son de enorme valía y que se haya otorgado el premio a un
poeta era de mayor valor, respecto a ello Paz expresó: “Desde mi adolescencia he escrito poemas y no he cesado de escribirlos.
Quise ser poeta y nada más. En mis libros de prosa me propuse servir a la
poesía, justificarla y defenderla, explicarla ante los otros y ante mí mismo.
Pronto descubrí que la defensa de la poesía, menospreciada en nuestro siglo,
era inseparable de la defensa de la libertad. De ahí mi interés apasionado por
los asuntos políticos y sociales que han agitado nuestro tiempo”.
Casi para Finalizar su
discurso Paz se pregunta: ¿Cuál puede ser
la contribución de la poesía en la reconstrucción de un nuevo pensamiento
político? el poeta nos dejó una
recomendación que no deberíamos despreciar si es que pretendemos mejorar
nuestra realidad y por su importancia la transcribo: “En las escuelas y facultades donde se enseñan las llamadas ciencias
políticas debería ser obligatoria la lectura de Esquilo y de Shakespeare. Los
poetas nutrieron el pensamiento de Hobbes y Locke, de Marx y Tocqueville”.
Octavio Paz fue un
defensor de la democracia y las libertades, sabía que la democracia debe ir
acompañada de la tolerancia, por lo tanto, tenemos que repensar nuestra
tradición, tratar de reconciliar las posturas del liberalismo (libertad) y
socialismo (igualdad). Si logramos que la suma de estas dos tradiciones nos den
como resultado la fraternidad, habremos avanzado, por ahora puedo concluir
orteguianamente, que este asunto sigue siendo el tema de nuestro tiempo.
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