Números Rojos
¿Por qué voté por Américo?
Por Brenda Caballero
No soy de las que se
arrepiente cuando hace las cosas; incluso, pocas muy pocas veces lo hago, pero
cada día que pasa me pregunto, cuándo voy a comer, ¿por qué voté por Américo?
Y es que, le cuento.
Todos los días, al ir a comer a casa, tengo que pasar por la calle Aquiles
Serdán, rumbo al Sumidero y ¡horror! bache por aquí, bache por allá. ¡Vaya! ¡ya
ni manera de esquivarlos hay! La calle parece queso gruyer.
Aunque si llueve, la
cosa empeora, pues se hacen más grandes. Lo bueno es que contamos con “una
extensión de obra pública del Ayuntamiento”: dos señores albañiles que cuando
no llueve se ponen a rellenar los baches con escombro, piedras, tierra y hasta
pasto con la única paga de recibir una moneda o de perdis, las gracias por
parte de los conductores.
Pero, ¿por qué darles
una moneda si ya pagué mis impuestos? ellos no trabajan para el Ayuntamiento,
luego entonces lo hacen para asistir a la comunidad, quien quite y saquen algo
extra. Realmente no escatimo en una moneda para su bote, pero ¿es justo cuando
estoy pagando mi impuesto predial?
Tal vez Américo
conteste que mi impuesto sirve para pavimentar otras calles que más lo
necesitan; sin embargo, su obra pública me parece muy absurda. Le menciono dos
ejemplos: Hacia el Sumidero pavimentaron la Avenida del Café, una avenida
hermosa de dos carriles con camellón que tristemente desemboca ¿en dónde cree
usted? ¡en la calle Aquiles Serdán! ésa de los mil baches. Otro ejemplo es la
recién pavimentada Gobernador Antonio M. Quirasco (y que al parecer aún no se
inaugura) que desemboca en la llena de baches 21 de Agosto. ¡Pero no se
preocupe, allí tenemos una “segunda extensión del Ayuntamiento”: un señor y su
hijo que se encargan de “rellenar” con escombro tan jodida calle a cambio de
unas cuantas monedas.
Realmente no me
espanto que en Xalapa haya baches ¡vaya! leía una nota de Reforma que en
Chicago, también hay baches y que también la autoridad hace caso omiso. Tal vez
por esa razón, allá en Estados Unidos, un artista salió al rescate. Se trata de
Jim Bachor, quien tenía un bache enfrente de su casa y como no lo reparaban,
decidió hacerlo él mismo. Pero no sólo echó cemento al hoyo, sino lo decoró en
forma de mosaico. Bachor ha rellenado otros baches de la ciudad. A algunos les
ha puesto la bandera de Chicago. Algunos tienen publicidad como números
telefónicos de tiendas donde reparan coches; y algunos más sólo tienen el
nombre de bache o el número de éste.
¡Ja! con esta mención
no espero que el Ayuntamiento de Américo Zúñiga me diga que lo rellene yo
misma, pues si fuera un pequeño bache como en Chicago, con gusto lo haría; sin
embargo, aquí tendría que poner mosaicos en toda la calle, ¡de principio a fin!
Tal vez lo de la
publicidad no sea tan mala idea, pues en lugar de anunciarse en la sección
amarilla, el empresario podría hacerlo en la sección de baches, quedando su
nombre grabado en cemento. Seguramente con esta buena obra tendría muchos
clientes agradecidos.
Después de sumirme en
uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis baches y llegar a casa a comer, sigo
preguntándome ¿Por qué voté por Américo? Tal vez porque cuando andaba en
campaña y visitó el lugar donde vivimos, a mis vecinos y a mí nos prometió una
cosa: Pavimentar la calle.
¡Ahhh! ¡falsas
promesas que hoy al pasar por baches y más baches, me quitan el hambre!
Ahora, sólo me queda preguntarle a su padre ¿Cómo le hizo para que le
pavimentarán Zempoala con concreto hidráulico? porque eso que dice Américo que
es muy transitada, no me queda claro. Tal vez lo que debe hacer el alcalde es
pararse temprano un día y ver cuántos vehículos transitan en esas Avenidas, o
de plano, pedir un censo de los habitantes que viven cerca de esas calles que él
considera casi no transitables. Mientras tanto, cada vez que voy a comer, me
vuelvo a preguntar: ¿Por qué voté por Américo? Ni me diga…creo que ya lo sé…
por pen…sante.
Email: caballero_brenda@hotmail.com