LA LITERATURA EN EL MUNDIAL. (IV)
“La guerra del fin del mundo.”
Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.
Con la presente columna
concluimos el mes dedicado a conocer obras y autores relacionados con Brasil.
Presentamos a Joaquim Machado de Assis, Stefan Zweig, Jorge Amado y cerramos el
mes brasileño con Mario Vargas Llosa. Estimado lector, Usted podría preguntarse
¿Cuál es la relación de Vargas Llosa con Brasil? la respuesta se llama “La guerra del fin del mundo”,
considerada para muchos la mejor novela de Vargas Llosa y una de las obras
maestras del siglo XX.
La
guerra del fin del mundo fue publicada en 1981. A través de
ésta novela el escritor hispano-peruano, narra una guerra concreta, real,
cruel, que sucedió en el Municipio de Canudos, Estado de Bahía, Brasil, en el
año de 1896-97.
El contexto histórico
de Brasil a finales del siglo XIX era de cambios, se eliminó la esclavitud, los republicanos dieron el golpe de Estado y
con el la caída del Imperio, se promulgó una
nueva Constitución la cual diseñaba un Gobierno democrático, libre, pero como
es natural para poder consolidar cualquier proyecto se necesita dinero y
también se tuvieron que aprobar nuevos impuestos, realizar un censo de
población, etc.
En ese entorno apareció
un personaje enigmático llamado Antonio Vicente Méndez Maciel mejor conocido
como “el consejero”, Vargas Llosa nos
describe a éste hombre en su novela de la siguiente manera: “El hombre era alto y tan flaco que parecía
siempre de perfil. Su piel era oscura, sus huesos prominentes y sus ojos ardían
con fuego perpetuo. Calzaba sandalias de pastor y la túnica morada que le caía
sobre el cuerpo recordaba el hábito de esos misioneros que, de cuando en
cuando, visitaban los pueblos del sertón bautizando muchedumbres de niños y
casando a las parejas amancebadas. Era imposible saber su edad, su procedencia,
su historia, pero algo había en su facha tranquila, en sus costumbres frugales,
en su imperturbable seriedad que, aun antes de que diera consejos, atraía a las
gentes.”
El
consejero fue adquiriendo una enorme fama, en todo pueblo que
llegaba lo escuchaban, eran consejos prácticos, sencillos, después de escuchar
los consejos se reparaban cementerios, iglesias, y así el consejero fue creciendo en adeptos, se le atribuían todo tipo de
milagros, dones, le besaban los pies, algunos sólo querían tocar su túnica para
ser curados, el consejero a cada
pueblo que iba lo seguían muchísimas personas y entre más pueblos visitaba más
adeptos se unían a su misión, ¿Cuál era?, la salvación del alma.
La República había
aprobado nuevos impuestos, se pegaron los edictos y cuando el consejero leyó y supo de qué se trataba los arrancó, empezó a
predicar a sus seguidores que había llegado el anticristo al mundo y se llamaba
“La República”, había que prepararse
para luchar contra el perro, contra el mal, ahora comprendía porque el
anticristo estaba realizando el censo, su propósito era volver a convertir en
esclavos a todos los hombres que el Imperio había hecho libres.
El Gobierno intentó
castigar al responsable de violar la ley y cuando fueron a buscar al consejero, se encontraron a un líder
socio-religioso acompañado por muchas personas que rechazaron y repelieron la
detención. Al verse burlado y rebasado el Gobierno inmediatamente mando otra
comitiva ahora integrada por cien soldados y aunque hubo algunos muertos de
ambos bandos, los levantados salieron victoriosos.
El conflicto se fue
endureciendo, Antonio el consejero estaba
instalado en Canudos, se posesionaron de las tierras privadas del Gobernador de
Bahía Luis Viana, el Gobierno tenía que detener al sedicioso consejero a como
diera lugar, mandaron ahora quinientos soldados bien armados y aunque murieron
muchas personas por parte de los yagunzos
como se les llamaban a los guiados por el
consejero, al final la victoria siguió siendo para los hijos de Jesús, los
elegidos.
Mario Vargas Llosa en La guerra del fin del mundo, va narrando
los orígenes de éste fatal conflicto entre los “yagunzos o campesinos” y el ejército brasileño, la guerra fue
originada como siempre por fanatismos, el conflicto se llevó a discusión al
Congreso, los defensores de la Republica pedían la intervención del ejército, y
acusaban a los conservadores que eran ellos junto a Inglaterra los promotores y
patrocinadores de este movimiento, pero que la República viviría y si había que
acabar con todo Canudos había que hacerlo. Mientras tanto el consejero les
decía a sus fieles seguidores, tenemos que prepararnos y luchar, porque no
tengo la menor duda que ésta es la guerra del fin del mundo.
Mi apreciado lector, la
novela es genial, Vargas Llosa va desarrollando la vida de cada personaje, la
postura de los partidos, la integración de los yagunzos, la histórica lucha de
capitalismo y comunismo, la posición manipuladora de la iglesia, todos los
temas de interés están en La guerra del
fin del mundo y casi en todos encuentro un enorme fanatismo, tal vez, por
eso el propio autor señaló: “Todos los latinoamericanos hemos tenido
nuestros Canudos, es decir, esos estados de división nacional a consecuencias
de fanatismos paralelos.”
Finalmente con La
guerra del fin del mundo, Mario Vargas Llosa crea un símbolo
llamado Canudos, que no es otra cosa más que el histórico conflicto en
Latinoamérica entre civilización y barbarie.
Correo electrónico:
miguel_naranjo@hotmail.com