DE FACHADAS Y
BALCONES FLORIDOS
De café, anturios y flores regias
Por Nora Guerrero
Se dice que desde la entrada, Coatepec huele a café y
ciertamente, en la segunda manzana que llega de la carretera, nos recibe la
vetusta finca Murrieta parada allí, hace mas de un siglo.
Nos comenta el ingeniero agrónomo Javier Murrieta –uno de
cuatro hermanos cafeticultores- que la variedad que cultivan es la Costa Rica
porque en México no hay una equivalente y que la Asociación Agrícola de
Coatepec que reúne a 200 productores, ya está pensando en hacer sus propias
investigaciones. Todos los cafés son arábigos nos dice el ingeniero y aquí se
cultivan dos tipos, el café arábigo lavado que es mas fino y el Robusta, de
menor calidad.
Por el año 1800 llega el café a la zona, tiempos en que
comienza a producir electricidad la hidroeléctrica de Texolo. Mas tarde, el ingeniero
francés Robert junto con el licenciado Galván, jefe político de la época, crean
el Beneficio Hidroquinamo y lo venden al poco tiempo. En 1896 se termina de
construir y en 1902 lo compra don Carlos Polanco, quien lo conserva hasta 1935.
Lo adquiere don José Antonio Murrieta en la época del gran auge del café y del
que datan las construcciones monumentales de Coatepec. Esta fábrica cuenta con
un pozo de sedimentación del agua que llega por un acueducto.
La estirpe de los Murrieta en el cultivo del café es de
varias generaciones atrás: El tatarabuelo Manuel Altamirano, el bisabuelo
Antonio Murrieta Altamirano, el abuelo José Antonio Murrieta y su padre Antonio
Murrieta. Desde antiguos tiempos tuvieron un beneficio de café y otro que
compró Don José Antonio. En resumen esta familia de caficultores que ha
trascendido las generaciones, ahora aborda su trabajo de producción y beneficio
del café con mejores herramientas y nivel de profesionalización y que,
seguramente, los hijos prolongarán.
Mi conocimiento de esta empresa data de algunos años, como
su clienta, pero es su política económica la que me motiva. Hasta antes de la
crisis del café de hace 20 años, La Mata sostuvo un mismo precio, mas bajo que
la media. Cuando se disparó el costo, ellos lo ajustaron sin aprovecharse de la
situación. Al bajar el valor, la empresa volvió a sus precios anteriores…y los
sostiene. Extrañamente, ninguna otra empresa que conozca en la región
retrocedió, se quedaron engolosinados con las altas ganancias. Pregunté a Don
Javier por su política económica y llanamente respondió: “Hay que vender” y ¡Vaya que tiene fidelidad entre sus clientes!
La finca cuenta en su interior con una calzada de piedra de
río de hace 100 años que le da un cierto aire “de época”. Tiene bodegas para el
grano y planta de tostado, morteadora y despulpadora donde antes fueron las
caballerizas. Allí se procesa el café húmedo, el café seco y se almacena; hay
un área comercial, un amplio salón donde se recibe a grupos de visitantes y la
cómoda oficina del propietario.
Testigo de la época de grandezas es la barda de piedra del
Beneficio de los Murrieta, añosa y cargada de vegetación. Donde antes
pastoreaban los venados, ahora hay sembradas prolíferas plantas de anturios. Es
un placer verse rodeado de estas flores que cultivan y comercializan buscando alternativas
de producción, desde los tiempos de la crisis del café. Esta barda circunda el
área del jardín donde se enseñorean las piñanonas, los ficus y jinicuiles, robles, leles y duraznos con su preciosa
flor de invierno y el majestuoso árbol de Ramos de la reina. xalapaflorida@hotmail.com