martes, 16 de septiembre de 2014


DE FACHADAS Y BALCONES FLORIDOS                                                                               

De café, anturios y flores regias
Por Nora Guerrero
Se dice que desde la entrada, Coatepec huele a café y ciertamente, en la segunda manzana que llega de la carretera, nos recibe la vetusta finca Murrieta parada allí, hace mas de un siglo.

Nos comenta el ingeniero agrónomo Javier Murrieta –uno de cuatro hermanos cafeticultores- que la variedad que cultivan es la Costa Rica porque en México no hay una equivalente y que la Asociación Agrícola de Coatepec que reúne a 200 productores, ya está pensando en hacer sus propias investigaciones. Todos los cafés son arábigos nos dice el ingeniero y aquí se cultivan dos tipos, el café arábigo lavado que es mas fino y el Robusta, de menor calidad.

Por el año 1800 llega el café a la zona, tiempos en que comienza a producir electricidad la hidroeléctrica de Texolo. Mas tarde, el ingeniero francés Robert junto con el licenciado Galván, jefe político de la época, crean el Beneficio Hidroquinamo y lo venden al poco tiempo. En 1896 se termina de construir y en 1902 lo compra don Carlos Polanco, quien lo conserva hasta 1935. Lo adquiere don José Antonio Murrieta en la época del gran auge del café y del que datan las construcciones monumentales de Coatepec. Esta fábrica cuenta con un pozo de sedimentación del agua que llega por un acueducto.

La estirpe de los Murrieta en el cultivo del café es de varias generaciones atrás: El tatarabuelo Manuel Altamirano, el bisabuelo Antonio Murrieta Altamirano, el abuelo José Antonio Murrieta y su padre Antonio Murrieta. Desde antiguos tiempos tuvieron un beneficio de café y otro que compró Don José Antonio. En resumen esta familia de caficultores que ha trascendido las generaciones, ahora aborda su trabajo de producción y beneficio del café con mejores herramientas y nivel de profesionalización y que, seguramente, los hijos prolongarán.

Mi conocimiento de esta empresa data de algunos años, como su clienta, pero es su política económica la que me motiva. Hasta antes de la crisis del café de hace 20 años, La Mata sostuvo un mismo precio, mas bajo que la media. Cuando se disparó el costo, ellos lo ajustaron sin aprovecharse de la situación. Al bajar el valor, la empresa volvió a sus precios anteriores…y los sostiene. Extrañamente, ninguna otra empresa que conozca en la región retrocedió, se quedaron engolosinados con las altas ganancias. Pregunté a Don Javier por su política económica y llanamente respondió: “Hay que vender”  y ¡Vaya que tiene fidelidad entre sus clientes!

La finca cuenta en su interior con una calzada de piedra de río de hace 100 años que le da un cierto aire “de época”. Tiene bodegas para el grano y planta de tostado, morteadora y despulpadora donde antes fueron las caballerizas. Allí se procesa el café húmedo, el café seco y se almacena; hay un área comercial, un amplio salón donde se recibe a grupos de visitantes y la cómoda oficina del propietario.

Testigo de la época de grandezas es la barda de piedra del Beneficio de los Murrieta, añosa y cargada de vegetación. Donde antes pastoreaban los venados, ahora hay sembradas prolíferas plantas de anturios. Es un placer verse rodeado de estas flores que cultivan y comercializan buscando alternativas de producción, desde los tiempos de la crisis del café. Esta barda circunda el área del jardín donde se enseñorean las piñanonas, los ficus y  jinicuiles, robles, leles y duraznos con su preciosa flor de invierno y el majestuoso árbol de Ramos de la reina. xalapaflorida@hotmail.com