DE FACHADAS Y
BALCONES FLORIDOS
PASEO POR IXHUACAN
Por Nora Guerrero
La semana pasada mi padre estuvo de visita en la mágica
ciudad de Coatepec, en el hogar de mi segunda hija, su esposo e hijos. El
contacto con los pequeñines trajo alegría a su enlutado corazón, tras la muerte
de mi madre, y las vocecillas, risas y juegos de los bisnietos, le hicieron
reir mas de una vez. La familia lo colmó de atenciones y paseos a lugares
cercanos que le devolvieron fuerza a su voz y un poco de chispa a su mirada… Aproveché
su disposición y le invité al paraíso, como le llamo a Ixhuacán de los Reyes.
Elegí este pintoresco lugar por la sinuosidad del camino y
su imponente paisaje, riscos, caída de agua, casas con fachadas de muros
mexicanos (latitas con flores) y cerros cargados de vegetación. Quería sentir de
nuevo y que los míos sintieran, allí, la majestuosidad de la naturaleza… Entre
exclamaciones y panoramas embelesantes llegamos a Ixhuacán que nos recibió con
balcones floridos, casas antiguas de tejados arcaicos, calles empedradas y un conocido aroma a provincia y nostalgia.
En el centro del pueblo, el parque, al fondo el Palacio
Municipal y en otro flanco, la Iglesia, algunas oficinas, casas de vetustos
portones y calles con poca gente. En el centro del parque, el kiosco y a un
costado un monumento al águila real, rodeado de bancas de piedra y de herrería;
jardineras con buganvilias, magnolias, escobilla, trueno, patas de elefante, liquidámbares,
cipreses, encinos, robles, palmas de coco, correhuela (medicinal), árboles de
marangola (maderable), flor de zompantle, jarillas (medicina casera), palo de
Brasil; helechos, camelias, tulipanes, azaleas y rosas. Al pie, cual centinelas,
lámparas arbotantes.
Otro aliciente para visitar Ixhuacán fue el de estar en el
terruño de Rosita y el Profesor Rafael Martínez Morales, concursantes de Fachadas quienes, en sus
jardines, reproducen un pedacito del paraíso que los vio nacer y que el
profesor describe en su libro Mis Recuerdos, casi como una confesión:
“He caminado por veredas solitarias bajo la sombra fresca de
los árboles, donde huela a monte, donde no se hiere al oído con ruidos
estridentes, sino (…) se le deleita con la música de la naturaleza, con el
martilleo de los pájaros carpinteros o con las voces quejumbrosas de la
tórtola.
Veredas cubiertas (…) de la hojarasca que sueltan las
encinas. En verdad que siente uno estar en un mundo diferente. Me he extasiado
contemplando como brota un pequeño chorro de agua que corre por un túnel cavado
por un grillo en algún cantil, a la orilla del camino.
He disfrutado de los variados colores de las florecillas del
campo. He transitado por lugares que ofrecen hermosos paisajes a la vista. He
subido a las montañas. He recorrido barrancos. He visitado cavernas, refugios de
nuestros antepasados. He gozado contemplando nuestro cielo que, nublado,
despejado o amenazador, siempre me ha parecido hermoso.
He caminado bajo la lluvia, bajo los rayos del sol, por la
noche obscura o iluminada por la luna y las estrellas…He visto amaneceres y
atardeceres con horizontes grises, dorados o plateados. He disfrutado del canto
de gorriones, primaveras, calandrias, jilgueros y clarines. A cada una de esas
circunstancias, he robado parte de la felicidad con que he vivido, que no me
fue necesario buscar lejos porque la he encontrado en mi propio pueblo y sus
contornos; tampoco he pagado por tomarla, solo he necesitado conocerla y
valorarla”. Bella descripción e inolvidable paseo por el bello Ixhuacán… xalapaflorida@hotmail.com