O P I
N I Ó N
Por:
Mario Javier Sánchez de la Torre.
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El miedo de Peña
Nieto.
Definitivamente la administración federal
que preside el desprestigiado Enrique Peña Nieto, no ha podido ocultar su
desesperación, ante el incierto panorama que está representando la elección de
la LXIII Legislatura Federal de la Cámara de Diputados del Congreso de la
Unión.
Situación que se debe, entre otras
múltiples cosas, a la gran corrupción e incapacidad que han mostrado los ex
gobernadores y también los gobernadores en funciones del Partido Revolucionario
Institucional. Pues de los últimos que han dejado este cargo, los que no están
en la cárcel, están de huida u ocultos en el país, así como en el extranjero,
disfrazados de becarios.
Situación a la que debemos sumar, el
desprestigio en que cayó el gobierno que preside el mexiquense a partir de la
salida a la luz pública, de la sospechosa por las irregularidades que presenta,
compra en “paguitos” de la llamada “Casa Banca de las Lomas de Chapultepec”,
por parte de la Primera Dama del país. Así como también la de otra propiedad
por parte del Ejecutivo Federal y para rematar con broche de efectivo, la
adquisición, también en condiciones muy extrañas que llevó a cabo el titular de
la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el posible hombre más
influyente del actual gabinete presidencial, Videgaray Caso. Pues hasta ahora
nunca me había enterado y posiblemente usted también estimado lector, de que
hay inmobiliarias en este país que realizan la venta de casas sin obtener
ganancias, situación que por donde se le analice resulta muy insólita, en
especial en el medio de la compra-venta de inmuebles.
Desesperación que se detecta en la forma
“velada o subliminal”, como usted desee calificarla estimado lector, en que
pretende la administración federal “peñista” introducir como un organismo más
de gobierno a la Conferencia Nacional de Gobernadores, la conocida por su
inutilidad CONAGO. Actividad legislativa que ha iniciado el actual gobernador
del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, quien sustituyó en el cargo a
Peña Nieto.
El objetivo de la inocente y sí muy eficaz
iniciativa, explica Eruviel Ávila, es otorgarle personalidad jurídica a la
inútil CONAGO y elevarla a rango constitucional. Para lo que hay que reformar
al segundo párrafo del Artículo 120 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, para que asi la CONAGO quede constituida como un órgano de
consulta que “fortalezca e impulse el federalismo cooperativo”. Sin que se
tenga la intención de sustituir las facultades de alguno de los poderes
formalmente constituidos.
Solamente eso faltaba, que un organismo que
surgió para espiar y hacerle más difícil al tonto ex presidente de México, Fox
Quezada, su administración y que nunca ha dado frutos positivos al país, sino
solamente a los gobiernos estatales priistas, ahora fuera a sustituir alguno de
los poderes de la Unión o alguna de las dependencias de la administración
pública federal. Lo que suena aberrante. O que sucedería sí a alguno de los
borricos gobernadores actuales se les dieran facultades para poder opinar en
los asuntos de la federación, si varios de ellos no pueden ni siquiera
administrar, tanto económica y políticamente las entidades que tienen a su
cargo.
Realmente la jugarreta de Peña Nieto para
poder contar con otro organismo que esté a su favor durante lo que resta de su
mandato, no la disfrazó bien. Pero lo que sí es una realidad, es el temor que
tiene por el panorama tan negativo que le presenta el actual proceso electoral,
por medio del cual se renovará la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión,
ya que de no obtener mayoría, se puede considerar que su gobierno será algo que
nunca se imaginó. Hasta el miércoles. noti-sigloxxi@hotmail.com.
