MI APUESTA POR LA
EDUCACIÓN. (III)
“Del Maestro”
Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.
“Las Obras que verdaderamente valen trascienden los limites
espacio-temporales: son patrimonio de la humanidad porque expresan sus
exigencias fundamentales o porque manifiestan lo que es propio de todo lo
humano”. Lo antes transcrito son palabras del Doctor José Rubén Sanabria
para referirse a la obra de San Agustín de Hipona (354-430) titulada “Del Maestro”.
La obra “Del Maestro” es un dialogo filosófico
entre San Agustín y su hijo Adeodato,
expertos en la obra agustiniana afirman que el dialogo es histórico porque en
realidad lo sostuvieron Padre e Hijo, claro está que se publicó con las
adecuaciones e inclusiones literarias realizadas por Agustín.
Es importante señalar
que cada pensador es producto del contexto social en que vive, San Agustín
representa el inicio de la edad media, es Padre y Doctor de la Iglesia Católica
e incluso hay quienes afirman que no fue filósofo, sino un teólogo,
independientemente a las diversas posturas, Agustín fue un hombre de letras y es
un intelectual que a pesar de los siglos sigue influyendo en la sociedad,
revisar su postura sobre la educación es fundamental, porque diría el filósofo
Ramón Xirau “Lo antiguo no por antiguo es
menos actual”.
De manera general el
dialogo es sobre la educación, la primera parte se centra en la importancia de
la palabra, Agustín le enseña a Adeodato que cuando se habla es porque se
quiere enseñar algo, que no deberíamos querer enseñar para hablar, Adeodato le
manifiesta que no está de acuerdo en todo, porque también se habla para
aprender, después de diversas argumentaciones concluye el dialogo que lo
determinante al hablar es enseñar.
Sobre la palabra, los
signos, los nombres, los verbos, los pronombres, adverbios, las preposiciones, se
desarrollan los demás capítulos. En ésta obra “Del Maestro” mi apreciado lector a través del diálogo podrá
repasar las reglas básicas de la gramática, sin embargo, es importante no
perder de vista que es un dialogo filosófico sobre la educación y sus métodos
de enseñanza, el principal conflicto de Agustín es: “¿Cómo hacer sabio al hombre recurriendo a la razón y a la voluntad
cuando estas facultades están debilitadas? ¿El conocimiento proviene del
exterior o del interior?”.
Antes de presentar el
argumento con el que Agustín resuelve el problema filosófico sobre la
educación, quiero mencionar que el filósofo de Hipona, formuló toda su
filosofía cristiana basado en la teoría de Platón, y no olvidemos que para
Platón aprender es recordar, es decir, el conocimiento está en el interior, por
lo tanto, Agustín argumenta lo siguiente: “el
problema filosófico acerca de aprender es pues, traer fuera de sí mismo, de la
intimidad del propio pensamiento, lo que de alguna manera ya está allí. El
maestro así tiene una función simplemente estimulante de la actividad personal
del educando”.
Hasta ésta parte del
argumento agustiniano no vemos su aportación, pero en el dialogo Agustín
aprovecha la oportunidad de enseñarnos su postura ideológica que no es otra más
que el cristianismo, por eso en el penúltimo dialogo señala que si bien hay que
utilizar las palabras para enseñar, para nombrar y conocer, para objetivar la
realidad, aun así refiriéndose a las palabras le dice a su hijo: “Por ahora te he advertido que no les des
más importancia de la que conviene, a fin de que no sólo se crea sino que
también se comience a entender con cuanta verdad se escribió por la autoridad
divina que el único maestro de todos está en el cielo”.
Esa es la parte mística
de Agustín y era imposible que no lo señalara, porque fue así como resolvió el
conflicto inicial de cómo se debe educar, si bien Agustín no rechaza la
palabra, la ciencia, el método para enseñar, la respuesta a su conflicto fue
recurrir “al maestro interior”, es
decir, Dios. La fórmula agustiniana representa que Dios es el único que puede
infundir en la mente humana la luz intelectual.
Independiente al
espíritu religioso, hay que leer y releer a Agustín de Hipona, en esta obra nos
ensaña que todo maestro sabe que por muy buenos que sean los métodos
pedagógicos, sino hay un acto interior de voluntad en el alumno, es difícil que
se pueda mejorar. Pero aun así el maestro siempre debe esforzarse por mejorar
sus métodos y saber que su esfuerzo no quedará en el vació.
La apuesta de los
grandes maestros es sacar lo mejor de nosotros, guiarnos, conducirnos, hacernos
pensar. La importancia de la obra “Del
Maestro” radica que a través de un dialogo el alumno fue llevando con preguntas
y respuestas a la búsqueda de la verdad, pero como la verdad absoluta nunca se
ha alcanzado, el resultado fue que mediante el razonamiento se produjo el
conocimiento y esa es la verdadera función del Maestro.
Felicidades a todos los
maestros en su día.
Correo electrónico:
miguel_naranjo@hotmail.com