viernes, 2 de junio de 2017



Crónicas urgentes
“A Montano le importa La Libertad”

Por Claudia Constantino

 

         Conocer las diferencias entre los candidatos es útil a la hora de razonar el voto, camino a las urnas, el próximo domingo 4 de junio. Buscándolas, me topé con una historia digna de ser contada: en materia cultural, Xalapa tiene una actividad frenética, pero los proyectos son tantos y tan diversos que la mayoría sobreviven gracias a la capacidad de gestión de sus creadores.

            Tal es el caso del teatro La Libertad. Ese emblemático espacio teatral, concebido, construido y auspiciado por el gran dramaturgo Abraham Oceransky. Hace ya más de un año que se encuentra en problemas y de ahí nadie lo ha podido sacar. Ni con el cambio de siglas partidistas de quienes encabezan la administración estatal, ni las vastas campañas que en su rescate han realizado artistas de Xalapa, México y el mundo.

            Por tal notoriedad, y segura de que la mayoría de los candidatos a ocupar la presidencia municipal de Xalapa se le habrían acercado al maestro Oceransky, fui a buscarlo para preguntarle quiénes y cómo le habían ofrecido ayuda, y si pensaba que ahora sí tendría a los aliados correctos, que le ayudaran a resolver, al fin, la situación de este importante espacio escénico.

            Enlutado como siempre, cigarrillo en mano y en compañía de su compañera vida, llega el maestro a mi encuentro. A pregunta expresa, me responde: “en una reunión, Alejandro Montano, el candidato por el PRI y el PVEM, me ha ofrecido su intervención para encontrarle una solución definitiva al problema del teatro”.

            ¿Hace cuánto que no han podido funcionar, ante el inminente desalojo?

            “Ya hace un año que no podemos realizar un programa continuo, porque nos cuesta mucho convencer a los encargados del predio de que nos abran los baños, y así poder dar función. Acabamos de terminar un festival y, antes de eso, hemos tenido unas pocas actividades”.

            Pero, por supuesto, las autoridades que le prohíben trabajar con normalidad, lo apoyan para sostener los gastos que mes a mes sigue generando este espacio teatral, ¿no?

            “Pues no. Soy yo quien debo cubrir todos los pagos por concepto de vigilancia y demás gastos que genera el teatro, aún cerrado”.

            Maestro, después de tantas muestras de apoyo, de tantas vueltas, de tanto papeleo, polémica y trámite, ¿qué le dicen? ¿Por qué no hay solución?

            Te lo diré dramatizado. Escribí un cuento sobre eso: Este era un rey que gobernaba un reino donde el más humilde de los lacayos tomó un pequeño espacio olvidado y montó una carpa. A ella asistían muchos pobladores a disfrutar del arte, la cultura y el inteligente entretenimiento. Para hacer todo eso, el lacayo siempre encontró cómplices y ayudantes. Nada pedía al rey para hacer esta labor.

            “Pero un día, llegaron unos mensajeros del rey y le dijeron que, si no llevaba a palacio una lagartija azul marino, no lo dejarían usar más el espacio. El lacayo y todos sus cómplices se dieron a la tarea de buscarla. Tras muchos peligros, complicaciones y vericuetos, dieron con ella. La llevaron al rey. Al día siguiente, otro mensajero del reino les informó que ahora debían llevar un elefante con piel de tigre. Se las ingeniaron para encontrarlo y lo fueron a entregar.

            “Tres días después, un señor noble, más cercano al rey, los mandó citar y, cuando se apersonaron, les pidió un ajolote fosforescente para reabrir La Libertad. Todavía lo andan buscando…

            Alejandro Montano me ofreció su ayuda. Gane o pierda la presidencia municipal, dijo que se unirá a la cruzada para salvar La Libertad. Ya veremos si lo logra. Ya veremos si cumple su palabra. O si nos pide una gaviota de tres cabezas”.

            Por hoy, el Teatro La Libertad está archivado en el último cajón de la voluntad política. El esfuerzo de más de tres lustros del maestro Abraham Oceransky por darle a Xalapa un teatro real es despreciado, como si no valiera nada, como si cada beca, cada peso y tanto esfuerzo del maestro no le importaran a nadie. Al menos no a la clase política. Y a quienes sí, somos el pueblo, por desgracia no tenemos el poder del rey, que no oye, no ve, y sigue pidiendo serpientes con alas de quetzal, mariposas de cuello largo y otros detalles para ceder el espacio a La Libertad.

 

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