El mundial: Un alivio.
Por Helí Herrera Hernández.
El
próximo jueves inicia el mundial de futbol en Rusia, y dado que la inmensa
mayoría de los mexicanos es futbolera, volcarán su atención desde su
inauguración, y hasta la jornada en que eliminen a México, en mayor medida, y
hasta su conclusión, los menos.
Tal acontecimiento se traduce en un alivio
para la sociedad, que está harta de los millones de comerciales políticos que
se escuchan a lo largo y ancho de la República Mexicana, que serán menos vistos
y menos escuchados por la pasión futbolera.
Más importante es, desde luego, que
dejaran de ser testigos de la terrible guerra sucia que desatan los candidatos
a los distintos cargos de elección popular, que un día sí, y al otro también,
descalifican unos a otros, en aras del triunfo, como si se tratara de un
concurso para ver quien es más falso, mas mentiroso, más corrupto y más
traidor, razón por la cual invitan a la sociedad a no votar por éste o por
aquel.
Pero también será un alivio, porque por
fin las redes sociales consignarán más los comentarios, las noticias y los
resultados del mundial de futbol, especialmente de la selección nacional, de la
cual no tengo la menor duda, lamentablemente y otra vez, no llegarán al famoso
quinto partido, no solo por el nivel que tienen de ese deporte (tercermundista
y de mercado), sino por el poco profesionalismo que sus integrantes demuestran,
al importarles más las francachelas que rendir más en el deporte del cual
viven, y su poco patriotismo, ya que a escasas doce horas de partir a la misión
que tienen, se dieron una encerrona con mujeres ajenas, que más de dos a su
regreso les espera un pleito conyugal de pronósticos reservados.
Independientemente de este affaire, lo
cierto es que los y las mexicanas estarán desde temprana hora pegados a los
televisores para ver el desarrollo de este deporte, que cada cuatro años lo
disfrutamos en su más alto nivel, porque asisten selecciones que tienen un
excelente nivel de juego, y que es una delicia disfrutar sus habilidades, como
es el caso de Brasil, Argentina, Inglaterra o Alemania, dentro de los cuales
saldrá el nuevo campeón del mundo.
Por encima del tema político estará el
futbol, por encima de la guerra sucia estarán las patadas, por encima de las
enemistades que el mismo proceso electoral está generando, a través de las
redes sociales, entre los y las ciudadanas de distintas edades, estratos sociales,
religiones y simpatía partidaria que se están dando hasta con la cuchara, y en
muchos casos ya existen distanciamiento entre amigos, amigas y familiares,
estará el mundial Rusia-2018.
La euforia será casi total mientras la
selección nacional se mantenga en la lucha por avanzar a la siguiente ronda. En
esos días millones de compatriotas se olvidaran de Andrés Manuel, de Ricardo
Anaya, de Pepe Meade y de todas sus actividades, señalamientos y propuestas, y
verán bajar el nivel de insulto que en twitter o Facebook han desatado sus
simpatizantes. Cuando el milagro que las televisoras (Azteca; televisa, ESPN,
FOX, Imagen y otras) han hecho creer a los compatriotas que México podría ser
campeón del mundo se caiga, en ese mismo momento la guerra sucia volverá a
ocupar el papel que este momento tiene.
Preparémonos a disfrutar este remanso
de paz que se avecina, aun cuando muchos de nosotros no seamos
futboleros-adictos, y estemos pegados a la radio o la televisión para oír o ver
los encuentros no solo de México, sino de otras importantes potencias del balompié.
Pongo el ejemplo, dado que en lugar de referirme al proceso electoral nacional y
sus actores políticos, lo hago del mundial de futbol Rusia 2018, no solo por el
deporte de las patadas, sino por los posibles actos de terrorismo, ya que los
hooligans rusos amenazaron con accionar
planes contra la afición internacional que asistirán a las canchas a presenciar
los partidos de sus elecciones, sino también por los terroristas del Estado
Islámico que ya han amenazado con actuar en las 11 ciudades que albergarán
algún partido de la copa del mundo, prometiendo derramar sangre en todas ellas,
esperando que ello no suceda.