RUSIA Y SU LITERATURA
MUNDIAL (I).
“Turguénev,
Asia.”
Mtro.
José Miguel Naranjo Ramírez.
Como
cada cuatro años la fiebre del mundial de futbol nos ha llegado, el futbol es
el deporte con mayor influencia en el mundo y las miradas estarán puestas en
las diversas selecciones participantes, en protagonistas sobresalientes como
Messi, Ronaldo, Neymar, Salah, pero particularmente el mundo conocerá de cerca
al pueblo ruso, su pasado y presente, sus ciudades emblemáticas, su bella e
impresionante arquitectura, sus costumbres, comidas, y nosotros los amantes de
la literatura conoceremos en este mes a dos grandes escritores rusos iniciando
con Iván Turguénev (1818-1883).
En
la actualidad Turguénev es considerado un clásico de la literatura rusa, sin
embargo, su presencia sería de mayor influencia sino se encontrará en medio de
dos genios rusos como lo son León Tolstoi
y Fiódor Dostoievski, en diversos periodos la relación de Turguénev con los
dos escritores fue tensa, con el paso de los años los tres escritores
representan el pináculo de la literatura rusa del siglo XIX, con una enorme
influencia mundial.
Turguénev
nació en una familia pudiente, muy joven tuvo la desgracia de perder a su padre
y fue educado bajo la figura de la autoritaria madre, vivió en ciudades
europeas como Berlín, París, nunca se casó, claramente se percibe que para bien
y para mal lo vivido cerca de su madre lo marcó en su conducta y está reflejado
en sus obras literarias, en el año 1858 escribió un pequeño relato titulado: “Asia”, novela pequeña y fascinante que
narra la historia de un amor.
Lo
primero que se vislumbra en: “Asia”
es la visión europeísta de Turguénev, el personaje del cual nunca sabremos el
nombre viajó de Rusia a Alemania, tratando de olvidar una pena de amor que lo
atormenta y será en pequeños pueblos rurales de la nación teutona donde sucederá
la historia que nos cuenta:
“Tenía a la sazón unos veinticinco años
–empezó N.N. –. Como ve, hace ya mucho de eso. Acababa de obtener mi
independencia y me marché al extranjero no a perfeccionar mis estudios, como
entonces se decía, sino a correr mundo simplemente. Rebosaba de salud, era
joven y alegre, tenía todo lo que quería, aun no me había creado
complicaciones, vivía sin preocupación alguna, hacia lo que se me antojaba, en
una palabra estaba en mi flor. Entonces no me pasaba siquiera por la
imaginación que el hombre no es una planta y no puede estar en flor mucho
tiempo. La juventud se alimenta de alajú dorado y se llega a creer que el pan
de cada día es eso; y llegará un tiempo, en que te hartarás de pedir un
mendrugo de pan. Como iba diciendo, hace unos veinte años vivía yo en la
pequeña ciudad alemana de Z., que se encuentra a la orilla izquierda del Rin.
Buscaba la soledad: una joven viudita que conocí en un balneario acababa de
lacerarme el corazón.”
En
la novela nos encontramos con una bella descripción de la vida rural, los campos,
la naturaleza, pero al mismo tiempo nos describe momentos de frustraciones,
desamores, nostalgias y muchas complicaciones que nos creamos nosotros mismos.
Estando en plena soledad y conociendo las regiones y personas que vivían en
ciudad Z, el joven N.N. escuchó a lo lejos música, un anciano le dijo que se
trataba de un Kommers, que es un
singular festín de jóvenes estudiantes de toda la región, N. N. cruzó el rio
Rin y llegó al hotel donde estaba la fiesta, de repente su oído escuchó el
habla de su lengua madre, es decir, la rusa, se acercó a la joven pareja rusa,
los saludó y resultaron ser dos hermanos llamados Gaguin y su hermana Asia, los jóvenes convivieron y luego se fueron a cenar.
A
partir de este encuentro Gaguin y N.N. convivirán todos los días, siempre
estará Asia junto a ellos, ella es una joven de diecisiete años, guapa, pero
con un carácter inestable, de momento es atenta, amable, cortes, y al otro día
es caprichosa, inquieta, no obstante, su personalidad imponía a N.N. El joven pensaba
que algo raro les ocultaban los jóvenes hermanos, un día llegó sin avisar a
casa de los Gaguin y escuchó una plática entre los hermanos, Asia le decía a
Gaguin que nunca amaría a otro hombre, que sólo querría a él.
La
desilusión que sintió N.N. fue enorme, primero porque sentía mucha atracción por
Asia, después porque creyó en la sincera amistad de Gaguin y no encontraba
motivos que justificarán el engaño, decidió irse unos días solo por los campos
del pueblo, a los pocos días regresó y se vio obligado a reunirse con los
hermanos. Gaguin estando a solas con N.N. le confesó que Asia era su medio
hermana, que su padre al quedar viudo se relacionó con la madre de Asia llamada
Tatiana, quien además había sido doncella de la madre de Gaguin
Lo
anterior por una parte tranquilizaba el corazón del joven y explicaba la
inestable conducta de Asia, la bella joven en sus primeros años fue educada por
su rustica madre, eso la hacía insegura, inestable, pero al mismo tiempo era
una joven directa, sincera, moble, un día estando sola con N.N. la joven le
preguntó: “¿Y qué es lo que le gusta en
las mujeres? –preguntó echando atrás la cabeza con ingenua curiosidad. – ¡Que
pregunta más rara! –Exclamé. Asia se turbo ligeramente. – No debe haberle
preguntado una cosa así, ¿No es verdad? Perdóneme, estoy habituada a decir lo
que me viene a la cabeza. Por eso me da miedo hablar. –Por el amor de Dios,
hable usted, no tenga miedo. Asia bajó la vista y comenzó a reír con suavidad;
jamás la había visto reír así. ”
En
esa misma tarde de confesiones tuvieron un hermoso dialogo, Asia le dijo que le
gustaría que los dos fueran pájaros para poder volar y perderse en el azul
inmenso, N.N. le contestó sutil e inteligentemente que el amor hace que salgan
alas a los humanos: “Cuando pase el
tiempo ya se enterará. Hay sentimientos que nos elevan. No se preocupe, que a
usted le saldrán alas. –Y usted, ¿las ha tenido? –Como decirle… Me parece que
hasta ahora no he volado aún.”
N.N.
tendrá la oportunidad de emprender su primer gran vuelo, la joven Asia estaba
perdidamente enamorada de él y esperaba ser correspondida para volar juntos, en
la lectura no se tiene la menor duda que N.N. también está enamorado de Anna
Nikoláievna conocida como Asia, pero en la vida somos tan absurdos que cuando tenemos
enfrente lo que tanto anhelamos y amamos, hacemos todo por alejarnos, Asia se
fue con su hermano y dejó una conmovedora carta al joven amado: “Adiós, no volveremos a vernos jamás. No me
marcho por orgullo, no; pero no puedo proceder de otra manera. Ayer, cuando
lloraba ante usted, si me hubiera dicho una palabra, tan solo una palabra, me
hubiese quedado. Pero usted no la pronunció, quizá sea así mejor… ¡Adiós hasta
siempre!”
Correo
electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com