30
años después
por
Heli Herrera Hernández.
Como hace 30 anos, el PRI se juega su
sobrevivencia.
En
1988 tenia el poder electoral en sus manos y podía ponerse los votos que
quisiera. Hoy, ya no.
Hace
30 anos el dinero que necesitaba lo tomaba de la caja chica de la presidencia
de la republica, de la de los gobiernos estatales y municipales. Hoy ya no
porque el monto económico que perciben lo determinan los votos que obtenga en
cada elección.
Por
eso la importancia en la elección actual de pelear sin escrúpulos para
conquistar votos.
Sinceramente el
gobierno de Enrique Peña Nieto ya sabe que va perder la elección federal, y que
no va a obtener la victoria, a como van las cosas, en ninguna gubernatura, pero
necesitan votos, los mas miles de votos que puedan, dentro de su derrumbe,
rescatar, porque para ellos, ahora que ya no estarán en el poder, y no puedan accezar
a la caja chica, ni a los programas sociales, ni a las estafas maestras, las
prerrogativas publicas son de vida o muerte para ellos.
Van
a defender en las mas de 155 mil casillas que se van a instalar en el país uno,
dos, cinco votos, o los que puedan, porque esos votos son dinero que requerirán
para sobrevivir estos próximos tres años que no habrá elecciones, porque sus
cuadros de dirección, sus activistas solo se mueven con, y por dinero.
Si
tienen los jerarcas tricolores la idea de reagruparse, para activar una campaña
en todo el territorio nacional, que busque en cada sección territorial a sus
cuadros, aquellos a los que les llegaba la despensa, la lamina, los mandiles,
las gorras, las playeras, los trastos, los pisos firmes, los sesenta y mas,
necesitaran recursos económicos para visitarlos y platicar con ellos, para ver
si ahora que no les llevaran todo estos beneficios, se mantendrán en la lucha
por reconstruir al Partido Revolucionario Institucional.
Es
decir, tendrán que recorrer el país para ver cuantos soldados les quedaron
vivos y ver, si estos, ahora con las manos vacías, mantendrán su amor por ese
partido o, mal acostumbrados como siempre han estado, lo abandonan para buscar,
como muchos de sus dirigentes nacionales, estatales y municipales, los brazos
de morena u otro partido.
Es
de vida o muerte para el PRI quedar en segundo lugar para arañar recursos
económicos públicos que les genere la esperanza de seguir con vida. De ganar el
mayor numero de diputados y senadores porque su derrumbe también en ese poder,
se traduce en perdidas de los jugosos bonos que extra-salario reciben, a mas de
una partida que se destina para cada grupo legislativo, que se otorga en razón
del numero de legisladores que tengan los partidos políticos.
Si
algo hay seguro en este proceso electoral federal es que el PRI perderá, a
pesar de los esfuerzos que realizan tanto sus dirigentes como voceros oficiosos
en distintos medios de comunicación, para aparentar escenarios de triunfos
utópicos.
“El quid” es el
tamaño de la derrota y, en consecuencia, del dinero que se le escapara en los
próximos tres años porque nunca, en toda su historia, ni cuando perdieron las
elecciones de 2000 y 2006 estuvieron en la lona, como hoy lo estarán, dado que
en aquellas fechas contaban con mas del 50% de gubernaturas en su poder, desde
donde fluyo dinero para todas sus actividades electorales.
En
1988 sobrevivieron gracias al mega fraude electoral que realizo Manuel Bartlett
(hoy gran activo de Morena), que le arrebato el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas e
impusiera a Carlos Salinas de Gortari, pero el primero de julio, ni el INE ni
el TRIFE, evitaran la catástrofe que se le avecina al Partido Revolucionario
Institucional.