jueves, 18 de abril de 2019


En pie de lucha…

Veo un México herido

Por Inocencio Martínez Cortés

Una parte importante de los mexicanos celebro el gran triunfo de don Andrés Manuel López Obrador, creyeron que con su llegada a la presidencia de la republica todo cambiaria, que de verdad habría paz, que gobernaría para todos e impondría una nueva forma de gobierno totalmente distinta a como lo hicieron sus antecesores.
Resulta que a su llegada la expectación creció cada vez más y más, sin embargo después de cien días, el tan ansiado presidente nunca presento un programa o proyecto de gobierno, no preparo cuadros para crear una estructura que iniciara los trabajos y dar un giro total, la improvisación ha sido la constante de todos los días, cometiendo error tras error sin dar respuesta puntual a los cuestionamientos que se le formulan.
Lo que ha hecho el gobernante ha sido confrontarse con quien le hace una crítica o señala un error, de inmediato da la orden para que haya un linchamiento en las redes hacia los periodistas o personajes que con valentía levantan la voz para señalar lo que en su concepto no es correcto.
Se ha empezado a abrir una brecha entre los que le aplauden y los que le rechiflan por no dar los resultados que prometió se verían desde el primero de diciembre del 2018, fecha en que tomaría protesta como presidente de todos los mexicanos.
Continua culpando a los antecesores que gobernaron a nuestro país  de todo lo mal que según el existe, y que ahora es su responsabilidad resolver, debido a que para eso quería ser presidente, hoy tiene todo el poder para enjuiciar, castigar a todo el  que señalo como corrupto, solicitar al congreso derogue, modifique, reforme o crea nuevas leyes que según él, la mafia del poder realizo para perjuicio de los mexicanos, en estos  momentos tiene absoluta mayoría para regresar al estado en que se encontraban las normas y así beneficiar a la población que le creyó en campaña.
Sin embargo, no hay voluntad para de verdad hacer un buen gobierno, quedando a deberle a la sociedad mexicana que deseaba un cambio verdadero, el no hacer y solo decir, ha empezado a irritar a los mexicanos quienes se encuentran heridos de muerte al no tener empleo, seguridad social, apoyo al campesino, becas para los jóvenes que se frotaban las manos para recibirlas sin estudiar y mucho menos trabajar.
Existe decepción, coraje, indignación, rabia, porque una vez más les vieron la cara de tarugos, ahora no se fueron por una cara bonita o por un letrado que les hablaba bonito, todo lo que sienten en este momento es lo motivo, votar por candidato que les genero demasiadas expectativas, hoy están que no les calienta ni el sol.
Ojala, los actuales gobernantes reaccionen e inicien programas gubernamentales que beneficien a todos los mexicanos, para aminar un poco el dolor y la decepción que ahora sienten mis atribulados paisanos, quienes no ven la suya desde hace siglos cuando se fundó Tenochtitlan. ¿Qué no?

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