¡ES CHAVEZ!
Por
Helí Herrera Hernánez
Twitter:HELIHERRERA.es
A pesar de la denostación mundial de los medios de
comunicación afines a los grandes capitales internacionales, gano Hugo Chávez
la elección presidencial de este domingo 7 de octubre. Los organismos
financieros internacionales tendrán que esperar siete años más.
A pesar
de la critica constante a sus políticas públicas por parte de gobiernos
derechistas Hugo Chávez se alzo con la victoria, en unas elecciones que
medíaticamente nos hicieron creer iban a ser las más cerradas de la historia
Venezolana.
A pesar
de la alianza entre los grupos ultraconservadores de Venezuela con los sectores
más reaccionarios del mundo capitalista que metieron sus manos en las
elecciones, impulsando política y económicamente la postulación primero, y la
campaña después del candidato opositor Henrique Capriles, Chávez Frías los
venció nuevamente con el apoyo y respaldo de su pueblo, en las elecciones más
vigiladas del mundo.
En
efecto, las elecciones de este domingo fueron las más vigiladas por organismos
políticos y de derechos humanos internacionales que, muchos de ellos, arribaron
desde hace más de dos meses para vigilar el proceso preparatorio al que se
consumo hoy. Desde el centro Carter que las avalo manifestando que “”fueron las
más limpias que las que se realizan en la mayoría de los países
latinoamericanos””, hasta por los observadores electorales de la Organización
de los Estados Americanos (OEA) y de la ONU, quienes las calificaron como “”muy
participativas, democráticas y altamente confiables””.
A
diferencia de las sucedidas en nuestro país el pasado primero de julio, las
elecciones presidenciales en Venezuela se efectuaron con urnas electrónicas
donde el elector llegaba y se identificaba con su credencial para sufragar;
luego pasaba a la computadora para escoger entre Chávez o Capriles,
expidiéndole el ordenador su sufragio impreso mismo que depositaba en la urna
electoral. Al finalizar la jornada se compulsaba el número de votos para cada candidato
registrado en las computadoras con los votos encontrados en las urnas
electorales y al coincidir, se mandaba la información al centro nacional
electoral para sumarlas con el resto de las 39 mil 322 mesas de votación
distribuidas en los 13 mil 810 centros
electorales.
Al final
de ese trabajo la Presidenta del Consejo
Nacional Electoral Tibisay Lucena anuncio que la participación electoral
fue del 84% (la más alta de todos los países del continente), y que el
triunfador era Hugo Chávez Frías con el 54.42 por ciento (7 millones 444 mil
082 votos), mientras que su opositor Henrique Capriles alcanzo el 44.97% (6
millones 151, 544 votos sufragios)
Todos
estos instrumentos más los miles de observadores internacionales que
llegaron Venezuela desde semanas atrás,
le impiden a la oposición y sus voceros alegar algún fraude electoral por lo
que se consigna, tal y como ocurrió hace seis años, que el proceso electoral de
ese país sea calificado de democrático y confiable, según lo dio a conocer en
esas fechas el expresidente de los Estados Unidos James Carter.
La
confrontación entre el estatismo (socialismo bolivariano) y el regreso de
Venezuela al neoliberalismo o capitalismo salvaje, despertó un interés
inusitado en el mundo porque los medios auguraban la derrota de Chávez frente
al joven Capriles, sin embargo, fueron los millones de clase medieros quienes
le dieron la posibilidad al actual presidente para mantenerse seis años más al
frente del gobierno federal, argumentando que fue Hugo Chávez quien con sus
políticas públicas les quito la incertidumbre “de no saber si comerían mañana”,
al generar millones de empleos.
Esta
elección hizo que casi nadie se enterara que el mismo domingo 7 hubo elecciones
de presidentes municipales en 5568 localidades de Brasil, donde por cierto el
partido del trabajo (socialista también), gano ampliamente la mayoría de las
municipalidades.
El
presidente de Venezuela da una muestra más que la lucha contra los monopolios
de la información en Venezuela y en el mundo es difícil pero que se puede
ganar. Que se requiere cohesión social de los sectores proletarios para tejer
una red que barrio por barrio le de la batalla a los enemigos de la educación,
del avance social, de una distribución más justa de la riqueza.
La
batalla escenificada en Venezuela no fue entre Chávez y Capriles, sino entre
dos modelos económicos de desarrollo distintos, antagónicos, que llevan lustros
librando cruentas luchas. Uno apoyado con todo el dinero del mundo y el otro
tan solo con la fuerza de convicción de millones de desposeídos, de parias y
clase medieros que exigen una vida mejor: más justa, más digna y más humana.
También
lo fue porque el petróleo de esa nación sudamericana no fuera a parar a los
grandes trusts norteamericanos, sino para que sus beneficios se apliquen para
la mayoría de los venezolanos
Ese es
el merito, a final de cuentas, de Hugo Chávez Frías. El de haber encabezado esa
gran lucha no de hoy, sino desde hace más de tres décadas en su país, la patria
del libertador Simón Bolívar,