El Remero es un
incompetente
Por Jesús J. Castañeda Nevárez
Refiere una fábula sobre las organizaciones modernas, acerca de una competencia de remo entre Japón y México. Los remeros Japoneses se destacaron desde el comienzo imprimiendo un fuerte ritmo, llegando a la meta una hora antes que el equipo mexicano.
El comité ejecutivo mexicano se reunió para analizar las causas de tan desconcertante e imprevisto resultado y las conclusiones fueron:
1) En el equipo japonés había un jefe de equipo y 10 remeros.
2) En el equipo mexicano había un remero y 10 jefes de equipo.
La decisión pasó a la esfera de planificación estratégica para el año próximo, con una reestructuración que calaría en lo más profundo de la delegación.
Al siguiente año, producida la largada de la nueva competencia, el equipo japonés volvió a adelantarse desde el comienzo. Esta vez el equipo mexicano arribó a la meta dos horas más tarde.
El nuevo análisis del Comité Ejecutivo arrojó los siguientes resultados:
1) En el equipo japonés había un jefe de equipo y 10 remeros.
2) En el equipo mexicano, luego de los cambios introducidos por el departamento de Planificación Estratégica, la composición era la siguiente: Un jefe de equipo; Dos asistentes al jefe de equipo; Siete jefes de sección; Un remero.
Nuevamente se le presentó una nueva oportunidad al equipo mexicano. El departamento de Nuevas Tecnologías y Negocios había puesto en marcha un plan destinado a mejorar la productividad, introduciendo novedosas modificaciones en la organización que generarían, sin lugar a dudas, incrementos substanciales de efectividad, eficiencia y eficacia. Serian la llave del éxito.
El resultado fue catastrófico. El equipo mexicano llegó tres horas mas tarde que el japonés. Las conclusiones revelaron datos escalofriantes:
1) Para desconcertar, el equipo japonés optó por la alineación tradicional: un jefe de equipo y 10 remeros.
2) El equipo mexicano utilizó una novedosa formación vanguardista, integrada por: Un jefe de equipo; Dos auditores de calidad total; Un asesor de empowerment; Un supervisor de downsizing; Un analista de procedimientos; Un tecnólogo; Un contralor; Un jefe de sección; Un apuntador de tiempos y Un remero.
Luego de varios días de agotadoras reuniones y profundo análisis del comité, se llegó a una conclusión unánime y lapidaria: "El remero es un incompetente". Por lo que decidieron castigar al remero quitándole "todos los bonos e incentivos por el fracaso alcanzado".
Tras varias reuniones, se acordó que para la próxima regata, el remero se sustituirá por uno de contratación outsourcing, dada su falta de proactividad, nulo compromiso y su incapacidad para trabajar en equipo.
REFLEXION
Es una fábula aunque no parece; porque la dolorosa realidad de nuestro México nos golpea en el rostro como para hacernos reaccionar y lejos de hacerlo, nos enredamos en marañas burocráticas o en razones o puntos de vista emanados de mentes harvarianas que “asesoran”, pero que contrastan con lo que vemos los demás; los de a pie, los de salarios raquíticos, los desempleados, los que tienen hambre.
Muchos que corretean la chuleta todos los días haciendo su mejor esfuerzo y no siempre lo logran, mientras que otros sólo estiran la mano y la tienen resuelta. Por eso vivimos en un mundo de grandes desigualdades que hacen que, si unos dicen que estamos mal y otros que estamos bien, finalmente todos tienen la razón.
A pesar de que trabajamos muy duro, los resultados no siempre son los esperados, tal vez por la conformación de nuestro equipo de trabajo de manera equivocada. Tal vez tenemos más jefes que remeros y así jamás lograremos triunfar.
Como medida de “solución” siempre los de abajo serán los sacrificados, con reducciones salariales, ampliación de horarios o siendo despedidos. Los genios, esos no sufren, sólo piensan, sugieren o “asesoran”; y si no funciona, ya tienen listo el diagnóstico de culpabilidad: el remero es un incompetente. Ese es mi pienso.