CONSEJOS DE UN PADRE.
“Es un hombre tan cabal en todo, que no hallaré
otro semejante”.
El próximo domingo 16 de junio se festejará el día
del padre, tanto el día del Padre como el de la Madre aunque son comerciales,
hay que reconocer que son muy significativos, pero sin duda alguna, el festejo
que se les hace a las madres no es comparable con el día de los Padres, eso no
significa restarle importancia a los Papás, porque son también amados, admirados
y respetados, sus consejos van con nosotros impregnados para siempre o deberían
ir, y no encontré mejor momento que reconocer y festejar a nuestros padres con
uno de los consejos más grandes de todos los tiempos, por eso a continuación:
consejos de un Padre.
“Recibe mi
bendición y procura imprimir en la memoria estos pocos preceptos. No publiques
con facilidad lo que piensas, ni ejecutes cosa no bien premeditada primero.
Debes ser afable; pero no vulgar en el trato. Une a tu alma con vínculos de
acero aquellos amigos que adoptaste después de examinada su conducta; pero no
acaricies con mayor pródiga a los que acaban de salir del cascarón y aún están
sin plumas. Huye siempre de mezclarte en disputas, pero una vez metido en
ellas, obra de manera que tu contrario huya de ti, presta el oído a todos, y a
pocos la voz. Oye las censuras de los demás, pero reserva tu propia opinión.
Sea tu vestido tan costoso cuanto tus facultades lo permitan, pero no afectado
en su hechura; rico, no extravagante; porque el traje dice por lo común quien
es el sujeto. Procura no dar ni pedir prestado a nadie; porque el que presta
suele perder a un tiempo el dinero y el amigo, y el que se acostumbra a pedir
prestado falta al espíritu de economía y buen orden que nos es tan útil. Pero
sobre todo, usa de ingenuidad contigo mismo, y no podrás ser falso con los
demás: consecuencia tan necesaria como que la noche sucede al día. Dios permita
que mi bendición haga fructificar en ti estos consejos.”
Seguro estoy que cualquier persona que haya leído
los consejos, nadie podrá negar que son de enorme sabiduría, yo no soy Padre
para dar consejos, pero como hijo, valoro el significado de lo antes
transcrito, nuestros padres, tal vez, no de la manera narrada, pero si con el
mismo sentido, desde que somos niños desean lo mejor para nosotros y en su
propia sabiduría nos guían, nos educan, sueñan con nosotros, se preocupan,
trabajan para nosotros, seguramente temen, porque nos convertimos en el sentido
de su existencia, su razón de ser.
Por eso mi apreciado lector, cualquier día es el
más indicado para festejar a nuestros Padres, cualquier día podremos decirle
gracias por ser mi Padre y me atrevo afirmar que la mejor manera de
agradecerles es viviendo sus consejos, puede ser que ellos como personas no
sean sabios, seguramente sus consejos si lo son porque son para sus hijos, la
razón de su existencia y por lo tanto, esos consejos no provienen de la razón
sino del corazón.
El título de la columna es mío, los consejos
obviamente no, usted los podrá encontrar mi estimado lector, en “HAMLET”
de William Shakespeare, en el acto primero escena segunda, cuando Polonio está
despidiendo a su hijo Leartes, en su partida a Francia.
Quiero aclarar mi apreciado lector que, la presente
columna que comparto la realice hace un
año, el motivo de repetirla es primero, por peticiones de unos amigos,
pero además hay temas y columnas que son especiales y merecen ser repetidas y
estos consejos de un padre, es una de ellas.
Semana a semana me esfuerzo por escribir cosa que
esté bien pensada, estudiada y analizada, columnas que contribuyan en algo al
lector, siempre he manifestado que una obra es clásica porque siempre vuelves a
ella, siempre tiene algo que decirte, por eso “HAMBLET” es un clásico porque
nos sigue guiando y tiene clase.
Felicidades a todos los padres y en especial, un
fuerte abrazo para mi Padre.