TIERRA DE BABEL
Jorge
Arturo Rodríguez
¿Hacía a dónde va el pez en el acuario?
Estamos en el
principio del mes de junio y parece que fue ayer el inicio de 2013, pero pasa
el tiempo vertiginosamente y ya estamos a mitad del año. ¿Qué hemos hecho?
¿Hemos avanzado? Interrogantes que en estos tiempos se tornan tontas porque
vivimos precipitadamente. Cuando menos nos damos cuenta, de pronto ya vivimos
el día siguiente y así nos la vamos llevando… ¿Hacía a dónde va el pez en el
acuario?, se preguntó alguna vez el poeta William Deer. ¿Qué ha sucedido? ¿Qué
con la vida? ¿Qué con este tiempo? ¿Realmente lo vivimos? ¿O es el tiempo el
que pasa sobre nosotros?
En fin, lejos de seudo reflexiones,
creo que de nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo
único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos, dijera el pensador inglés Thomas
Carlyle.
O como dice El Talmud, no vemos las
cosas tal y como son, sino tal y como somos. He ahí la cuestión. Por lo pronto,
recuerdo hace unos meses alguien me envió el siguiente texto que les comparto.
Ustedes deciden si reflexionarlo o, simplemente, echarlo al cesto de la basura.
Dicen que al morir un hombre hizo tres
pedidos: 1) Que su ataúd fuese cargado por los mejores médicos de la época; 2)
Que los tesoros que tenía, fueran esparcidos por el camino hasta su tumba; 3)
Que sus manos quedaran en el aire fuera del ataúd a la vista de todos.
Alguien, asombrado,
le preguntó cuáles eran sus razones. El explicó: 1) Quiero que los más
eminentes médicos carguen mi ataúd, para demostrar que ellos no tienen ante la
muerte el poder de curar; 2) Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros,
para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí se
quedan; 3) Quiero que mis manos queden descubiertas fuera del ataúd, para que
las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías
partimos, al morir nada material te llevas... ¡Ah, Dios! Ustedes juzguen.
Por lo pronto, les cuento que el
cineasta Woody Allen cierta vez dijo que nunca lograba ser feliz, “nunca me
siento satisfecho. A mí nunca me gustó ninguna de mis películas y por eso,
siempre estoy agradecido cuando le gustan al público”. Pos sí, algo que le
agradecemos porque de otra manera no gozaríamos de sus grandes películas.
Es decir, no nos achicopalemos, que no
todo está perdido, porque ciertamente la mayoría de la gente con baja
autoestima se la ha ganado, ¿o no, George Carlin?
Los días y los temas
En estos días de
campañas y promesas y… la verdad es que prefiero mejor reírme y hasta
cabecearme de la risa por tantos ofrecimientos inalcanzables pero que resultan,
para ellos, de tal utilidad… Pero me dio
mucha más risa eso de poner apodos en la boletas electorales. Ya estoy viendo
los nombres de los candidatos y sus apodos. Se me figura entonces que será como
una Lotería Electoral… ¡Juéguenle, juéguenle, juéguenle, señores, señoras,
señoritas, señoritos, joven…! ¡Tomen su
carta! ¡El gallo! ¡Bingo!, perdón, ¡Lotería con El gallo!
Pos ya que están en esas, ¿por qué no ponen una breve semblanza de cada
uno de ellos? Breve, pero no de mentirotas, ¿eh?
En cuanto al apagón analógico, que no se cuánto tendrá de lógico ni en
beneficio de quien realmente, ya se ve que al mexicano le preocupa más por
tener tele que por tener que comer… Si seremos, si seremos… Ahí sí hasta nos
unimos y protestamos y exigimos y demandamos y “Hijos de su chingada madre, no
se vale, o me ponen la pinche tele al tiro o ya verán de lo que somos capaces
los mexicanos jodidos!” ¿Tenía razón el Tigre
Azcárraga?
No, pos sí. A seguir mamando pendejadas vía tele y olvidémonos que
estamos de la chingada, no pensemos, no reflexionemos… “¡Cosita, cosita,
cosita, cuánto te quiero mi cajita idiota!” ¿Así, o más elocuente? O como dos
personajes de Jans: Uno dice: “Da gusto ver gente tan politizada, ¿por qué
protestan?” A lo que el otro contesta: “Porque no tienen tele”
Ta güeno tener tele, pero no exageremos… Y sí, que las autoridades
responsables respondan para estar al tono y sintonía del siglo XXI, con el
futuro promisorio… ¡De primer mundo!
De cinismo y anexas
A propósito, el
genial Nikito Nipongo expresó alguna vez que unos se conforman con darle la
vuelta al mundo, otros pretenden voltearlo.
Por
lo pronto, ahí se ven.
Hasta la próxima