domingo, 27 de octubre de 2013

AGENDA LEGISLATIVA

Por Helí Herrera Hernández.
plazacaracol@hotmail.com

Twitter: HELIHERRERA.es

 

            En 8 días iniciará la LXIII Legislatura sus trabajos con un cuerpo colegiado donde el Partido Revolucionarios Institucional dominará con sus diputados la agenda legislativa de los tres años de la misma.

 

         No se espera mucho de esta nueva Legislatura dado que será una copia de lo que fue la que esta a punto de salir, donde este partido se despacho con la cuchara grande y mediante una indicativa de ley y con la ayuda de diputados ingenuos se supra representó y ahora tiene asegurada no solo la mayoría absoluta, sino inclusive la calificada con la ayuda de legisladores satélites de los partido Verde, y de nueva alianza.

 

         Se van sin pena y sin gloria los que integraron ésta. De nueva cuenta como en muchas otras legislaturas la inmensa mayoría de sus integrantes solo sirvieron para levantar la mano y decirle si a todo lo que el titular del Poder Ejecutivo les mando, y se opusieron algunos planteamientos trascendentales que surgieron de otras fuerzas políticas, pero que por ir en contra de los intereses del gobierno, fueran rechazados sin argumento alguno por una mayoría mecánica que no ha entendido lo que es la división de poderes en Veracruz.

 

         Estos diputados antepusieron sus intereses político-económicos al desarrollo de nuestro Estado y así como llegaron se van, sin haber trascendido, sin haber dejado huella a su paso por un Poder que, bien utilizado sirve como contrapeso de los otros dos, y salvo dos o tres excepciones de 50, el resto fue un cero a la izquierda puesto que nunca se pararon a debatir, nunca a presentar algún proyecto de acuerdo, alguna iniciativa de Ley o algún cuestionamiento fuerte a las iniciativas que les mandaba el Gobernador, principalmente en aquellos asuntos que impactaron como han sido el endeudamiento generacional de los dineros públicos.

 

         Dejan pues estos diputados y diputadas intactos los vicios que debieron combatir como la triada infernal ORFIS-DIPUTADOS-ALCALDES que durante décadas ha servido para que los últimos se roben millones y millones de pesos del erario, contando con la complacencia de los legisladores y la complicidad del Órgano Fiscal del Estado, que satisfechos porque los presidentes municipales les contratan a los despachos contables propiedad de los funcionarios que allí laboran, pues ellos mismos se encargan de cuadrarle todas sus raterías.

 

         Estamos acostumbrados a ver en nuestras municipios como entran los alcaldes pobres y salen inmensamente ricos, mientras los legisladores tienen facultades expresas para denunciarlos y nunca lo hacen, desde luego por la mochada que mes tras mes les pasan, por interpósitas personas.

 

         Así ha sido y no se ve que vaya a cambiar en esta nueva Legislatura porque el PRI sigue siendo mayoría, y porque además, para que esto funcione así, dicho instituto político se encarga de mandar como candidatos primero a personas que son buenas para los concursos de belleza, para la locución, para movilizar encuerados, para traicionar a sus agremiados, y solamente uno que otro con capacidad legislativa para producir en la Cámara. De allí que los resultados medidos en quehacer cameral sean reprobatorios.

 

          Ahora tanto al PRI como al PAN les da por hacer diputados a millonarios empresarios, industriales, comerciantes que nada saben del trabajo legislativo y si lo conocen porque ya estuvieron en la función pública, no saben de las necesidades de mas de 5 millones de veracruzanos que se levantan con unos cuantos pesos en la bolsa y tienen que medio alimentar y vestir a su familia.

 

         Por eso no se auguran buenos resultados en la que tomara posesión el 5 de noviembre porque son más de lo mismo, y tendrán los escasos legisladores de la oposición que denunciar y denunciar todo aquello que vaya en perjuicio de sus representados, porque al final debemos admitir, todos estos legisladores oficialistas ya perdieron la vergüenza desde hace muchos años y no les importa lo que en tribuna se les diga. Como vulgarmente se dice, ya son conchudos.

 

         Independientemente del escenario que les espera, los diputados surgidos de Movimiento Ciudadano, del Partido del Trabajo, y concediéndoles el beneficio de la duda a los del PRD y uno que otro del PAN deberán no solo de denunciar todas las arbitrariedades que los presidentes municipales, sus pares, el Gobernador o entidades públicas hagan porque a eso van, pero también deberán convertirse en gestores ante esos malos funcionarios que se sienten protegidos por el ejecutivo estatal y encubren trapacerías, no atienden las demandas de los grupos sociales y frenan acciones que los beneficien.

 

         El reto es mayúsculo para esta minoría legislativa pero habrá que afrontarlo sin dilación alguna. Veracruz no puede seguir despeñándose porque hacerlo significa acercar la desesperación de esos millones de veracruzanos a la violencia social, aquella que ya no podrá detenerse con promesas porque el pueblo, las masas sociales, hay que decirlo, ya no creen en nuestras instituciones.

 

         Su primer reto, su prueba de fuego de los integrantes de la LXIII legislatura será, no me cabe la menor duda, la adecuación de la reforma educativa federal a las condiciones laborales del magisterio veracruzano.

 

         El gobierno ya midió de lo que son capaces los maestros oficialistas cuando se sienten traicionados. Si no cumple el Gobernador con la palabra empeñada de armonizar tales reformas el escenario será francamente peligroso y en todo esto, jugarán un papel decisivo y definitorio los nuevos legisladores y diputadas.