jueves, 17 de octubre de 2013


ALBERTO CORTEZ, EL POETA DE
 LA AUSENCIA. (Primera de dos partes)

“Despidiendo a un Amigo y Recordando a Tres Artistas”

Por José Miguel Naranjo Ramírez.



Para finalizar las últimas dos columnas del presente mes de Octubre, elegí por circunstancias especiales dos canciones de Alberto Cortez que cuadran perfectamente con los motivos que más adelante expresaré, la primera es “Cuando un amigo se va” y la segunda que será la columna de la próxima semana se titula “Eran tres”.

Alberto Cortez (1940- ) es conocido como el cantautor de las cosas simples y sin duda alguna lo es, porque con la simpleza de sus poemas y canciones, siempre nos llega al corazón, y prácticamente nos enseña que lo sencillo es lo que penetra, nos deja una huella imborrable y sobre todo se recuerda por siempre.

El motivo central de la presente columna es dedicársela a un amigo especial que hace unos días se nos adelantó, se llamó José Luis Santiago Sánchez, mejor conocido en mi pueblo natal Saltabarranca, Ver, como “El Pastor”, un hombre que con defectos y virtudes hizo el bien, pueden existir varios rubros sociales donde se le reconoce, tan sólo el deporte de Saltabarranca siempre lo recuerda con beneplácito, pero en lo particular fue un gran amigo, entre las cosas que recuerdo fue que me regaló los primeros dos libros que medio leí en mi entonces corta vida, “El Príncipe de Maquiavelo y El Espíritu de las Leyes de Montesquieu” dos regalos que lo pintaban de cuerpo y alma.

Cuando me enteré del deceso de mi amigo “El Pastor” pensé realizar una columna In Memoriam, el problema que se presentaba es que no sé si lo logre, pero semana tras semana, me esfuerzo por contribuir a la cultura a través de libros, personajes, etc. Y no es que mi amigo no valiera por si sólo la columna, al contrario en la búsqueda de cómo abordar el tema, aprendí que la cultura abarca todo y da para todo, que si un amigo se va, el Arte, sabe ser buen amigo, buena compañía, nunca te deja, siempre tiene respuestas, se encuentra en todo lo humano, en la vida y también en la muerte, por eso a continuación utilizo la letra de una de las canciones más memorables del gran cantautor argentino Alberto Cortez “Cuando un amigo se va”.

Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío,
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.
 
Cuando un amigo se va,
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río.
 
Cuando un amigo se va,
una estrella se ha perdido,
la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido.
 
Cuando un amigo se va
se detienen los caminos
y se empieza a rebelar,
el duende manso del vino.
 
Cuando un amigo se va
galopando su destino,
empieza el alma a vibrar
porque se llena de frío.
 
Cuando un amigo se va,
queda un terreno baldío
que quiere el tiempo llenar
con las piedras del hastío.
 
Cuando un amigo se va,
se queda un árbol caído
que ya no vuelve a brotar
porque el viento lo ha vencido.
 
Cuando un amigo se va,
queda un espacio vacío,
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.
Letra: Alberto Cortez
Música: Alberto Cortez

Distíngase regale un libro”, descanse en paz mi amigo “El Pastor”.

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com