jueves, 24 de octubre de 2013


TIERRA DE BABEL

 
Y tenemos que andar…

 Jorge Arturo Rodríguez
 
 
Dijo el monero Magú, a través de sus monitos: “…la energética, la fiscal, la educativa; todas las reformas son cortinas de humo para no hacer la única reforma que hace falta… La futbolera… Puras angustias”. ¿Usted le cree a Peña Nieto? Yo tampoco. ¿Usted cree en el equipo de futbol nacional? Yo tampoco. Todo es puro negocio, ¿o no? “No hay amigos; hay intereses”, me comentó un amigo… ¡Qué contradicción!

         Pero esta vez no quiero ser aguafiestas. La vida es bella. Dejaré que el río suene; ya mañana, en la siguiente entrega, nos pondremos a mano y a tratar de mejorar el mundo con crítica constructiva. En esta ocasión, seré benevolente y digo, con Thomas Carlyle, que de nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos. Ajá.

         Por ello, dejo a mis fans parte del artículo “Vivir el poder del presente”, de Miriam Subirana: “Hoy es el día y hay que gozarlo. Convertir el tiempo en nuestro aliado evita que nuestra mente nos siga poniendo excusas. Vivir el presente sólo como una rendija entre el pasado y el futuro lo despoja de todo su potencial y puede explicar nuestra sensación de vacío. La actitud contraria sería reconocer la singularidad de cada instante. Eso es gozar del presente. Nuestra energía está dispersa, no vemos ni decidimos con claridad y ahora no estamos plenamente en donde nos hallamos”.

         Subirana añade: “Muchos aspectos (expectativas externas, el orgullo, el miedo a la vergüenza, al ridículo o al fracaso) se desmoronan ante la muerte. Si viviéramos hoy como si fuera nuestro último día, seríamos conscientes de que nuestro tiempo es limitado. Por eso es importante no perder el tiempo viviendo en función de la vida del otro, de sus expectativas, de sus imposiciones o sus opiniones. No se quede atrapado. No permita que las opiniones de otras personas o sus miedos ahoguen su propia voz interior. Tenga el coraje de seguir su intuición. La insatisfacción permanente nos impide gozar del presente. Hemos creado una sociedad de consumo fundamentada en la necesidad, en la avaricia y en la conciencia de escasez. Pensamos en cómo tener más y conseguir más. Es como si nunca tuviéramos suficiente. Siempre queremos más y más: hemos construido nuestra identidad basándonos en nuestro poder de adquisición. Al correr tras los deseos provocados por la insatisfacción, uno deja de agradecer lo que tiene porque está pendiente de conseguir algo más. No disfruta del hoy, permanece en un estado de deseo continuo y la insatisfacción parece insuperable. Si nos damos cuenta y nos responsabilizamos de cómo estamos, de cómo somos, de lo que sentimos y de lo que hacemos, nos arraigamos en el hoy. Dejamos de buscar culpables. Escuchamos la intuición y la voz del corazón. No del corazón que bombea la sangre, sino del corazón de nuestro ser”.

         Y Miriam Subirana puntualiza: “Reconozca la singularidad irrepetible de un momento. Hágase preguntas positivas que amplíen la mirada. Cada vez que su mente vaya hacia la queja o la crítica, frene sus pensamientos. Reflexione acerca de lo que puede agradecer de esa situación y qué le está enseñando. Atrévase a ser quien es con todas sus consecuencias. Agradezca y aprenda del pasado, reconcíliese con él. Pase a la acción ahora: utilice su tiempo, sus talentos y sus pensamientos para tareas creativas. Ayude a otros. Mantenga el dominio de su mundo interior. Observe sus emociones con desapego para no dejarse llevar por ellas precipitadamente”.

         En fin, que la vida es bella y tenemos que andar…

 

Los días y los temas

 

Por cierto, agradezco a todos y cada uno de los agremiados del Sindicato del Poder Legislativo por su apoyo y afecto mostrado para un servidor y a otros varios compañeros trabajadores del Congreso del Estado. Tan luego, comentaré a detalle el suceso sucedido…

         Ah, George Carlin dijo que la mayoría de la gente con baja autoestima se la ha ganado.

Por lo pronto, ahí se ven.

 

Hasta la próxima