TIERRA DE BABEL
Jorge Arturo Rodríguez
Como canta
Francisco Céspedes: “…esta vida loca, loca, loca, con su loca realidad, que se
ha vuelto loca, loca, loca, por buscar otro lugar, pero le provoca este
sufrimiento y no me abandona porque a mí me toca esta vida loca”. Bueno, nada
que ver con lo que les comentaré, pero a veces es mejor reír y cantar que
llorar, o como dicen por ahí, al mal tiempo, buena cara, ¿no?
El caso es que me encontré de nuevo a
mi amigo el taxista Crisóforo, del cual ya les he hablado, y entre triste,
enojado, preocupado y sonriente, o todas estas cosas a la vez, me comentó:
“¿Qué tal, mi jefe? ¿Cómo le va en el Congreso? ¿Qué ya andan circulando los nuevos
diputados locales? ¿Qué legislatura es?” Le contesté, muy propio: “Sí, ya entraron
en funciones los diputados de la LXIII Legislatura del Congreso de Veracruz”.
“Ah, ¿cómo nos irá ahora?” No le contesté, aspiré, pensé… Y él, al percatarse
de mi silencio, ¿elocuente?, me dijo: “No se apresure ni se preocupe, ya todo México
lo sabe… En serio, le digo, mi jefe, no se trata nomás de eso, es todo el
dichoso sistema que nosotros mismo hemos construido y ahora dejamos que se
pudra más de lo que ya está”. Me volteé a verlo y noté que había envejecido (la
última vez que me trasladó a mi casa fue hace menos de un año). “Y a usted,
¿cómo le ha ido?”, lo interrogué un tanto para cambiar el tema, pero él entendió
y me comentó: “No se preocupe, mi jefe, acá afuera, la verdad, es otra cosa,
simplemente tenemos que trabajar. Y no se amargue la vida, ¿le cuento un
chistecito que quizás ya conozca?” “Claro”, le dije, aliviado por no alargar el
tema que por otra parte ya me tiene hasta la máuser. Entonces me contó el chistecito. “Mire, había un portero en
la Cámara de Diputados que le dijo a un señor: -¡Saque su auto de aquí que van a
salir los diputados! Y el señor respondió: -No se preocupe, tengo seguro
antirrobo!” Y Crisóforo se carcajeó y me dijo: “Otros le cambian la versión: un
hombre que iba manejando su automóvil, llega hasta las puertas del Congreso y
se estaciona. El policía de tránsito llega inmediatamente y le dice: -Oiga, no
estacione su carro ahí que van a salir los diputados. El hombre dice
tranquilamente: -No se preocupe, mi auto tiene alarma”. Y Crisóforo se carcajeó
de nuevo.
Bien, le dije, en la próxima cuadra me
bajo; le pagué y le dije que esperaba verlo pronto. Crisóforo sonrió y me dijo:
“Hasta pronto, mi jefe, y buena suerte con los diputados, total, les falta tres
años para terminar”.
De cinismo y anexas
Una par de horas
después, me puse a escribir estas líneas. Sí, ya circulan los cincuenta
diputados locales y mucha chamba tienen. Lo único que deseamos es que de veras se
pongan las pilas y trabajen para bien de Veracruz, no se les pide otra cosa, y
claro, que no lleguen a cantinflear y empiecen a decir: “Democracia, mire
usted, según la lengua española traducida al castellano, quiere decir demo,
como quien dice dimo y dimo con qué nos quedamos”, ¿o no, Chato’.
Por lo pronto, ahí se ven.
Hasta la próxima