Victoria de la socialista
Bachelet en Chile
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.comTwitter: HELIHERRERA.es
En Chile se jugaron dos proyectos de nación
antagónicas representadas en dos mujeres; una que abrazo al lado de su padre la
dictadura de Augusto Pinochet y los defiende hoy al lado del actual presidente
Sebastian Piñera; y la otra que fue perseguida, encarcelada y violada durante
la dictadura, independientemente que a su papá lo asesinaron a pesar de ser
general del ejercito golpista.
Evelyn
Mattehei Fornet, exdiputada y exsenadora, ministra de Trabajo en el actual
gobierno derechista de Sebastian Piñera es candidata a la Presidencia de la
República por la Unión Demócrata Independiente, busca sucederlo y mantener de
esa forma en La Moneda el conservadurismo que durante estos cuatro años de
gobierno quisieron consolidar, con el apoyo de los grandes capitales de aquella
sureña nación, así como de los oligopolios mundiales asentados allá, pero que
debido a los efectos de las políticas públicas impulsadas el grueso de la
población no quiere saber nada de ellos, y por eso en las mesas de votación los
castigaron no sufragando por ella y el resto de los candidatos a senadores,
diputados y concejales, como la totalidad de las encuestas de salida serias
levantadas este domingo lo reflejan.
Contra
ella y su ideología se registro por los partidos Socialista (de la que es
miembro desde 1970), el Partido por la Democracia, el Movimiento Amplio Social,
la Izquierda Ciudadana y el Partido Comunista Chileno, cuya alianza se denomina
“Nueva Mayoría” Michelle Bachelet. Ya fue Presidenta de la República de 2006 a
2009 abandonando el cargo con un apoyo ciudadano inédito de 84% de popularidad,
pero que debido a la mala designación del candidato de los partidos de la
concertación, como antes se llamaba a esta alianza de partidos (Eduardo Frei),
perdieron la elección con el magnate financiero dueño de los medios de
comunicación masiva (radio y televisión), así como de la poderosa línea área
chilena LAN, y simpatizante del golpista Augusto Pinochet de quien llego a
decir “”Augusto Pinochet impulso a Chile a la modernidad y a la apertura al
exterior””, participando activamente en las manifestaciones de oposición al
encarcelamiento del dictador ocurrida en Londres el 16 de octubre de 1998 por
solicitud del juez español Baltasar
Garzón, siendo orador principal en un mitin de repudio a la detención
Mientras
la primera ha hecho su vida en medio del confort y el glamour al estar su padre
dentro de la estructura de mando de la junta militar pinochetista, la segunda
consolido un prestigio de luchadora social, de mujer símbolo de todas aquellas
familias que fueron masacradas, torturadas, encarceladas, violadas (como ella)
y expatriadas por la dictadura, recibiendo gracias al jefe de estado de la
Republica Democrática Alemana, la RDA: Erich Honecker, el salvoconducto para
exiliarse allá y posteriormente inmiscuirse en la lucha contra ese régimen
fascista y ayudar en 1988 a conseguir el famoso NO en el plebiscito que logro
la salida de Pinochet como presidente chileno, aunque refugiado y amparado como
ministro de la defensa, lo que le dio fuero constitucional para no ser juzgado
como criminal.
Derrotada
electoralmente la dictadura Michelle Bachelet participo con diferentes cargos
en áreas de la salud, más tarde fue ministra de defensa en el gobierno del
socialista Ricardo Lagos, convirtiéndose de esa forma en la primer mujer en
ocupar ese cargo en Latinoamérica, y en 2005 se postula como candidata a la
presidencia de Chile, ganando en la segunda vuelta de manera contundente con un
54 por ciento de la votación sobre el actual Presidente Sebastian Piñera,
terminando en 2009 su mandato con un apoyo popular inusual en lo que se refiere
a presidentes salientes en el mundo.
En esta
elección Bachelet no solo busca un segundo mandato sino ganar la mayoría
parlamentaria (se renueva la totalidad de los diputados y la mitad de la cámara
de senadores), dado que la principal demanda de los chilenos es liquidar la
actual Constitución (pinochetista) y crear un constituyente que le de vida y
forma a las demandas sociales más apremiantes como la educación gratuita en
todos sus niveles (la universitaria es carísima y por ello Santiago fue testigo
de multitudinarias manifestaciones estudiantiles cuyos principales líderes como
Camila Vallejo (partido comunista) son
hoy candidatos a diputados de la mayoría), el derecho a la salud pública, al
empleo bien remunerado, a recuperar el sector minero, hoy en manos extranjeras,
entre otras demandas.
Al
momento de escribir este artículo los resultados que la autoridad electoral
Chilena esta dando legitiman el triunfo de la socialista con casi el 48 % de la
votación, seguida de la oficialista Matthei con el 25% y Ominami en tercer
lugar con el 11%, lo que obligaría ir a las dos primeras a una segunda vuelta
electoral donde cada una buscaría conciliar con Ominami y Parisi que van en
tercer y cuarto lugar con porcentajes superiores al 10 %, para segurar el
triunfo definitivo en las elecciones de diciembre.
Ese
escenario era el que no deseaban los partidos socialista-comunista y de la
democracia cristiana pero que, por los resultados, es el que por escasos 2
puntos porcentuales que no alcanza Bachelet prevalecerá.
La
victoria a medias de la expresidenta de Chile es de todas formas un nocaut al modelo económico neoliberal
impulsado por los conservadores chilenos a través de Santiago Piñera, pero también
del arribo de varios jóvenes al Congreso Chileno de extracción comunista que
alcanzaron el triunfo, y desde allí prepararan batallas futuras donde, no me
cabe la menor duda, serán protagonistas décadas más adelante.
La
historia chilena por segunda ocasión vuelve a juzgar y castigar con gritos
silenciosos expresados en votos a los golpistas y asesinos de Salvador Allende.